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Su obra
Sus primeros trabajos en Teoría de Números
los conocemos a través de su correspondencia
con Gauss. Entre 1804
y 1809 Sophie escribió a Gauss
una decena de cartas en las que le comentaba
sus investigaciones. Las primeras estaban firmadas
con el pseudónimo Le Blanc. En 1819 se
reanudó esta correspondencia.
En noviembre de 1804 está fechada la
primera carta. Gauss,
en su respuesta, admira la elegancia de una
de sus demostraciones. En 1808 comunicó
a Gauss su más
brillante descubrimiento en Teoría de
Números. Demostraba que si x, y, z son
números enteros, tales que x 5 +y
5 +z 5 =0 entonces, al menos
uno de los números x, y o z debe ser
divisible por 5. Más tarde generalizó
este resultado en el teorema que hoy lleva su
nombre.
El Teorema de Germain [21] constituyó
un paso importante para demostrar el último
teorema de Fermat [20].
De hecho a partir de entonces la demostración
se dividió en dos casos: el primero consistía
en probarlo cuando ninguno de los números
x, y, z es divisible por n, y el segundo cuando
uno sólo de los tres números es
divisible por n. Además con esta clasificación
el primer caso del Teorema de Fermat para n
=5 quedaba probado. En 1825
Legendre y Dirichlet completaron la demostración
para n = 5 en el segundo caso.
El teorema de Sophie Germain [16] demuestra
que si n es un número primo tal que 2n
+1 es primo, entonces el primer caso del teorema
de Fermat es verdadero. El trabajo se había
simplificado a la mitad. El teorema de Germain
será el resultado más importante
relacionado con la conjetura de Fermat desde
1738 hasta la obra de Ernst Eduard Kummer (1810-1893)
en 1840. En Teoría de Números
se dice que un número natural es un número
primo de Germain [17], si el número n
es primo y 2n + 1 también lo es. Los
números primos de Sophie Germain [23]
inferiores a 200, son: 2, 3, 5, 11, 23, 29,
41, 53, 83, 89, 113, 131, 173, 179, 191.
Posteriormente, hacia 1819, Sophie retomó
sus trabajos en Teoría de Números.
De esta época es otro de los resultados
de Sophie. Utilizando adecuadamente su teorema
conseguía demostrar que para todo número
primo n menor que 100 (y por lo tanto para todo
número menor que 100) no existe solución
a la ecuación de Fermat,
cuando los números x, y, z no son divisibles
por n. Legendre seguirá
su demostración para números primos
n menores que 197.
Las investigaciones de Sophie, en Teoría
de Números, sólo serán
conocidas porque Legendre las menciona en un
artículo de 1823 que apareció
en las “Memoires de l'Academy des
Sciences” en 1827, y en su “Théorie
des Nombres” que se publicó
en 1830. Una de las versiones más completas
de su trabajo sobre la conjetura de Fermat
es un manuscrito titulado “Observaciones
sobre la imposibilidad de satisfacer la ecuación:
xn + yn = zn”, que se conserva en
la Biblioteca Moreniana de Florencia .
Sus
investigaciones en teoría de la elasticidad
comienzan a partir de 1809 cuando la Academia
de Ciencias de París propone como tema,
para obtener el premio extraordinario de la
Academia: “Donner la théorie mathématique
des surfaces élastiques et la comparer
à l'expérience”. Pierre
Simon Laplace (1749-1827) que organizó
este concurso esperaba poder establecer la reputación
de su protegido Siméon Denis Poisson
(1781-1840). Pero Poisson no participó.
Descubrir las ecuaciones diferenciales de las
superficies vibrantes parecía demasiado
difícil a los ojos de la mayor parte
de los matemáticos. A pesar de las lagunas
de su formación, o quizás por
ello, Sophie fue la única concursante.
Lo tomó como un reto, y el 21 de septiembre
de 1811 presentó una memoria a la Academia,
pero su trabajo fue considerado incompleto e
incorrecto, y el jurado decidió posponer
dos años más el premio. Lagrange
corrigió el análisis matemático
y obtuvo, a partir de la hipótesis de
Sophie, la base para describir el comportamiento
estático y dinámico de las placas
en puntos del interior. De este trabajo sólo
se conoce la ecuación final en una nota
de ocho líneas.
En esta memoria y por analogía con los
trabajos de Euler en el caso unidimensional
de la cuerda vibrante, Sophie postula que “en
un punto de la superficie la fuerza de elasticidad
es proporcional a la suma de las curvaturas
principales de la superficie en dicho punto”,
que es lo que siempre llamará “mi
hipótesis”. A partir de una supuesta
relación de equilibrio y utilizando varias
hipótesis sobre los desplazamientos y
rotaciones de la placa obtenía una ecuación
en derivadas parciales de sexto orden en la
que buscaba soluciones regulares, en casos particulares,
mediante series trigonométricas.
Aunque, en efecto, varios puntos de su trabajo
son discutibles, la idea de que la suma de las
curvaturas principales en una superficie tiene
el mismo papel que la curvatura en el caso unidimensional
de la cuerda vibrante es original. Además
Sophie no se desalentó sino que, animada
de que Lagrange hubiera utilizado con éxito
su idea, siguió trabajando con el objetivo
de justificar su hipótesis con consideraciones
geométricas sobre la deformación
de un plano y comparando sus cálculos
con las experiencias de Chladni y con otras
muchas que realizó ella misma. En 1813
presentó la segunda memoria, por la que
obtuvo una mención de honor ya que sus
deducciones teóricas explicaban los resultados
experimentales.
En 1814 Poisson redactó un trabajo sobre
el mismo asunto que leyó el día
1 de agosto de ese mismo año, ante los
componentes de la Primera Clase del Instituto
de Francia, de la que formaba parte. Comenzó
criticando el enfoque de los trabajos anteriores
sobre este tema de Leonhard Euler, Jacques
Bernouilli y por último de la memoria
anónima que el año anterior había
recibido una mención de honor. Poisson
era discípulo de Laplace y compartía
con él la teoría “molecular”
que intentaba explicar todos los fenómenos
físicos con el modelo de la física
newtoniana, es decir, por un conjunto de fuerzas
atractivas o repulsivas. Desde este punto de
vista, considerando el equilibrio de una sola
molécula de la superficie elástica,
obtuvo una ecuación, horrible, no lineal
y además falsa, que por simplificaciones
“milagrosas” se convertía
en la ecuación de la segunda memoria
de Sophie que, en ese momento, había
ganado credibilidad. No la publicó, supuestamente,
para no influir en el concurso que había
sido convocado de nuevo, pero apareció
un resumen de la misma en el “Bulletin
de la Societé Philomatique”
y en la “Correspondence de l'Ecole
Polytecnique”. Sophie, que no tuvo
acceso a ella y sólo pudo leer dicho
resumen, en un principio se desalentó
pero, más tarde, saber que Poisson había
llegado a la misma ecuación que ella,
le animó a continuar sus investigaciones
y presentó otro estudio en 1815.
Este tercer trabajo: “Mémoire
sur les Vibrations des Surfaces Élastiques”,
por el que se le concedió, al fin, el
premio extraordinario de la Academia, suponía
una defensa de la legitimidad de su hipótesis
a la vez que un ataque al modelo laplaciano
y a la teoría molecular. También,
en ella, se proponía matematizar el concepto
de forma de una superficie y el de deformación.
Planteaba que, considerando en un punto dado,
la suma de las curvaturas relativas a todas
las curvas producidas por las diferentes secciones
de la superficie que pasan por la normal se
obtendría una expresión que matematizaba
la forma de la superficie en un punto. Por lo
tanto estaba proponiendo, implícitamente,
un procedimiento integral para definir la curvatura
en el espacio... Además establecía
que esta suma infinita se reducía a las
dos curvaturas principales, es decir, las curvaturas
máxima y mínima [4].
En 1821 la publicó, por cuenta propia,
con el título “Recherches sur
la théorie des surfaces élastiques”
[8] posiblemente con objeto de pasar a la posteridad,
que ningún colega se apropiara de sus
investigaciones, o a causa de su rivalidad con
Poisson, que en su trabajo de 1814 había
utilizado los resultados de su segunda memoria.
En 1826 publicó “Remarques
...” [9] y en 1828 “Examen
des Principes …” [10]. En estas
dos memorias sus objetivos son, además
de una intervención implícita
en la polémica suscitada entre Poisson
y Navier sobre la teoría de la elasticidad,
replantear su trabajo y, sobre todo, su enfoque,
radicalmente opuesto al paradigma molecular
y en particular al de Poisson.
Durante los sucesos revolucionarios que tuvieron
lugar en París en julio de 1830, Sophie
volvió a refugiarse en el estudio. Redactó
dos trabajos, uno sobre teoría de números
“Notes sur la manière dont
se composent les valeurs de y et z dans la équation...”
y otro sobre elasticidad en el que buscaba
definir una teoría dinámica de
la curvatura: “Mémoire sur
la courbure des surfaces” donde introdujo
el concepto de curvatura media como la semisuma
de las curvaturas principales. Estas dos memorias
fueron publicadas en 1831, después de
su muerte, en el Crelle's Journal. Una vez más
su camino se cruzó con el de Gauss
que acababa de publicar una teoría matemática
de la curvatura en la que definía lo
que hoy se conoce por curvatura gaussiana como
el producto de las curvaturas principales.
Además de trabajar en matemáticas
y física, Sophie se interesaba por la
filosofía, química, historia y
geografía. Su ensayo filosófico
“Considérations générales
sur l'état des Sciences y des Lettres
aux différentes époques de leur
culture” [11] fue publicado en 1833,
después de su muerte. Una de sus ideas
originales fue identificar los procesos intelectuales
de las “Ciencias” y las “Letras”
e incluso de todas las actividades humanas.
Obras Filosóficas
.Pero esta semejanza no es la parte más
importante de la obra que pasa a un segundo
plano frente a consideraciones mucho más
profundas sobre el recorrido histórico,
el carácter y la naturaleza de la Ciencia.
El concepto clave que unifica el texto es la
“analogía” que permite ordenar
y encontrar las leyes del universo. Esta obra
fue elogiada por Augusto Comte en su “Cours
de philosophie positive” y por M. Ravaison
en su “Rapport sur la philosophie en France
au XIX siècle”.
En 1824 había presentado a la Academia
una memoria. Poisson, Laplace y el barón
de Prony eran los encargados de evaluarla. Dicho
informe no se hizo nunca. La “Mémoire
sur l’emploi de l’épaisseur
dans la théorie des surfaces élastiques”
permaneció entre las posesiones de Prony.
Cuando en 1879 se publicó “Sophie
Germain: Oeuvres philosophiques” [11]
se despertó de nuevo el interés
por esta mujer y se recuperó dicha memoria
que fue publicada en 1880 [2]. . |