Sophie
Germain fue una matemática autodidacta. Nació en
París en las últimas décadas del Siglo de
las Luces. Los cambios políticos y sociales que se producían
en Francia durante su niñez determinaron que, desde muy
pequeña, considerara la Ciencia y especialmente las Matemáticas,
como el estímulo intelectual que daba sentido y tranquilidad
a su existencia.
Sus primeros trabajos en Teoría de Números los conocemos
a través de su correspondencia con C. F. Gauss, con el
que mantenía oculta su identidad bajo el pseudónimo
de Monsieur Le Blanc. El teorema que lleva su nombre fue el resultado
más importante, desde 1753 hasta 1840, para demostrar el
último teorema de Fermat, además permitió
demostrar la conjetura para n igual a 5. Posteriormente sus investigaciones
se orientaron a la teoría de la elasticidad y en 1816 consiguió
el Premio Extraordinario de las Ciencias Matemáticas que
la Academia de Ciencias de París otorgaba al mejor estudio
que explicara mediante una teoría matemática el
comportamiento de las superficies elásticas y publicó
varios libros sobre este tema. En los últimos años
de su corta vida, además de dos trabajos matemáticos,
uno sobre la curvatura de superficies y otro sobre teoría
de números, escribió un ensayo sobre filosofía
de la ciencia que Augusto Comte citó y elogió en
su obra
La historia de Sophie es la de una matemática brillante
que no pudo lograr su pleno desarrollo porque en sus años
de formación no pudo acceder a una educación matemática
formal y en su madurez tuvo que trabajar en solitario porque una
jerarquía científica, totalmente masculina, la excluía.
Tener una formación autodidacta, anárquica y con
lagunas le perjudicará toda su vida. Su aislamiento no
fue tan evidente cuando trabajaba en teoría de números,
pero cuando comenzó a trabajar en física matemática
no tuvo, en un primer momento, los últimos conocimientos
matemáticos que entonces se estaban utilizando y que requerían
un trabajo cada vez menos solitario y ligado a la comunidad científica.
Aunque su obra merecía el reconocimiento académico,
nunca recibió título alguno. Una calle de París
y un Liceo llevan su nombre, y una placa, en la casa donde murió,
(el número 13 de la rue de Savoie) la recuerda como matemática
y filósofa. Actualmente, el Instituto de Francia, a propuesta
de la Academia de Ciencias, concede anualmente “Le prix
Sophie Germain” al investigador que haya realizado el trabajo
más importante en Matemáticas, pero todo este reconocimiento
es póstumo, ya que incluso en su certificado de defunción
lo que figura como profesión es rentista y no matemática.
Su vida
Marie-Sophie Germain nació el día 1 de Abril de
1776, en la calle de San Denis de París. Fue la segunda
hija del matrimonio entre Marie-Madelaine Gruguelin y Ambroise-François
Germain, un burgués cultivado y liberal, que participó
activamente en la Revolución francesa y fue elegido diputado
de los Tiers-État en la Asamblea Constituyente de 1789.
A los 13 años, en plena Revolución, convencida de
que su familia sólo pensaba en el dinero y la política,
se refugió en la lectura comenzando con las obras de la
biblioteca de su padre. Su interés por las Matemáticas
surgió después de leer la Historia de las Matemáticas
de Jean-Baptiste Montucla. En particular le impresionó
la leyenda de la muerte de Arquímedes, por los soldados
romanos, mientras estaba absorto en un problema de geometría.
Quedó tan conmovida por el fuerte efecto de la Matemática,
capaz de hacer olvidar la guerra, que decidió dedicarse
a su estudio.
Leía todo lo que caía en sus manos con un ardor
que preocupaba a su familia. El matemático italiano Guglielmo
Libri , que más tarde será su amigo, nos cuenta
como superó los obstáculos que sus padres habían
ideado para frenar su pasión hacia las Matemáticas.
Para que no pudiera estudiar a escondidas de noche, decidieron
dejarla sin luz, sin calefacción y sin sus ropas. Sophie
parecía dócil, pero sólo en las apariencias,
de noche, mientras su familia dormía, se envolvía
en mantas y estudiaba a la luz de una vela que previamente había
ocultado. Un día la encontraron dormida sobre su escritorio,
con la tinta congelada, delante de una hoja llena de cálculos.
Su tenacidad venció la resistencia de sus padres que aunque
no comprendían su dedicación a las Matemáticas
terminaron por dejarla libre para estudiar. Comenzó por
el tratado de aritmética de Étienne Bezout y el
de calculo diferencial de A. J. Cousin para seguir, después
de aprender latín sin ninguna ayuda, con las obras de Isaac
Newton y Leonhard Euler.
Tenía 18 años en 1794, cuando se fundó la
Escuela Politécnica de París. Como las mujeres no
eran admitidas, (la Escuela Politécnica no admitirá
mujeres hasta 1972), consiguió hacerse con apuntes de algunos
cursos, entre ellos, el de Análisis de Lagrange. Al final
del período lectivo los estudiantes podían presentar
sus investigaciones a los profesores, Sophie presentó un
trabajo firmándolo como Antoine-Auguste Le Blanc, un antiguo
alumno de la escuela. El trabajo impresionó a Joseph Louis
Lagrange (1736-1813) por su originalidad y quiso conocer a su
autor. Al saber su verdadera identidad, la felicitó personalmente
y le predijo éxito como analista, animándola de
esta forma a seguir estudiando.
En 1798, Adrien-Marie Legendre (1752-1833)
había publicado “Essai sur la théorie
des nombres” y en 1801, apareció el libro de
Karl Friedrich Gauss (1777-1855) “Disquisitiones
Arithmeticae”. Sophie, impresionada por estas obras,
se dedicó al estudio de la Teoría de Números.
Entre 1804 y 1809 escribió a Gauss una decena de cartas
mostrándole sus investigaciones. Temerosa del ridículo
que en aquella época suponía una mujer erudita,
las primeras cartas estaban firmadas con el seudónimo “Le
Blanc”. Pero esta correspondencia fue irregular, Gauss
estaba tan ocupado en su propia investigación que sólo
le contestaba cuando el trabajo de Sophie estaba relacionado con
sus propios teoremas.
Con motivo de la conquista de Prusia por Napoleón, en la
campaña de Iéna (1806), temió por la vida
de Gauss y se puso en contacto con un
militar amigo de su familia, el general Pernetti, para pedirle
que velara por su seguridad. El militar le comunicó que
había contactado con Gauss y que
éste agradecía su mediación, pero que afirmaba
no conocer a Sophie Germain. En la siguiente carta que le escribió
tuvo que revelarle la verdad: ella era M. Le Blanc. Gauss
sorprendido al conocer su identidad, elogia su talento y su
genio . En la última carta que, en esta época, escribió
a Gauss, le comentaba un resultado muy
importante sobre teoría de números, el teorema que
hoy lleva su nombre, pero él no respondió a esa
carta.
En 1808, el ingeniero alemán Ernst Chladni presentó
en París, sus experiencias sobre la vibración de
las superficies elásticas observando las figuras formadas
cuando se esparcía arena sobre una placa y se la hacía
vibrar al puntear el borde con el arco de un violín. La
arena se concentraba donde las vibraciones eran más débiles,
formando figuras geométricas muy interesantes. Estas experiencias
se realizaron delante de un grupo de élite de 66 personas
que constituían la “Primera Clase” de matemáticos
y físicos del Instituto de Francia, después se repitieron
delante de Napoleón.
La Academia de las Ciencias de París tenía la costumbre
de ofrecer un premio al mejor trabajo en ciencias físicas
y matemáticas. Se elegía una comisión de
cuatro o cinco personas que planteaba un tema y se establecía
un programa. Los candidatos tenían dos años para
hacer la memoria que presentaban de forma anónima. En 1809
la cuestión que propuso la Academia fue obtener una teoría
matemática sobre las superficies elásticas que explicara
las experiencias de Ernst Chladni.
La convocatoria de este concurso y el hecho de que Gauss
ya no contestaba a sus cartas, propiciaron que Sophie abandonara
la Teoría de Números y comenzara sus investigaciones
en física-matemática. Tuvo que presentar tres memorias
sucesivas en 1811, 1813 y 1815 hasta conseguir, el 8 de enero
de 1816, el “Prix Extraordinaire” de la Academia de
Ciencias. Se reunió mucha gente para ver a la famosa mujer
matemática, pero Sophie no asistió a la ceremonia
de entrega. Aunque años antes se había considerado
una novata entre gigantes, en ese momento no sentía ninguna
admiración por muchos de sus colegas. [6]
A partir de entonces consiguió el respeto y el reconocimiento
por parte de la comunidad científica, debido, sobre todo,
a su amistad con Jean-Baptiste Joseph Fourier (1768-1830) que,
después de ser elegido Secretario Permanente de la Academia
de Ciencias, le permitió asistir a sesiones, siendo la
primera mujer, no esposa de académico, que lo hizo. También
continuó sus investigaciones con Legendre
sobre Teoría de Números con el que trabajaba en
un plano de igualdad, y reanudó la correspondencia con
Gauss sobre este tema.
El 27 de junio de 1831 murió en París a consecuencia
de un cáncer de pecho a los 55 años. A pesar de
su extensa correspondencia, Gauss y Sophie
nunca se conocieron personalmente. Gauss
intentó que la Universidad de Göttingen le otorgara
el título de doctor honoris causa pero a pesar de su gran
influencia en esta universidad, su propuesta no tuvo éxito.
No será éste un hecho para recordar a Sophie Germain
pero siempre la evocaremos por su obra, que perdurara siempre,
y por su talento que fue excepcional, además de otras cualidades
como su valor y su dedicación a la ciencia
Su obra
Sus primeros trabajos en Teoría de Números los conocemos
a través de su correspondencia con Gauss.
Entre 1804 y 1809 Sophie escribió a Gauss
una decena de cartas en las que le comentaba sus investigaciones.
Las primeras estaban firmadas con el pseudónimo Le Blanc.
En 1819 se reanudó esta correspondencia.
En noviembre de 1804 está fechada la primera carta. Gauss,
en su respuesta, admira la elegancia de una de sus demostraciones.
En 1808 comunicó a Gauss su más
brillante descubrimiento en Teoría de Números. Demostraba
que si x, y, z son números enteros, tales que x 5
+y 5 +z 5 =0 entonces, al menos uno
de los números x, y o z debe ser divisible por 5. Más
tarde generalizó este resultado en el teorema que hoy lleva
su nombre.
El Teorema de Germain [21] constituyó un paso importante
para demostrar el último teorema de Fermat
[20]. De hecho a partir de entonces la demostración
se dividió en dos casos: el primero consistía en
probarlo cuando ninguno de los números x, y, z es divisible
por n, y el segundo cuando uno sólo de los tres números
es divisible por n. Además con esta clasificación
el primer caso del Teorema de Fermat para n =5 quedaba probado.
En 1825 Legendre y Dirichlet completaron
la demostración para n = 5 en el segundo caso.
El teorema de Sophie Germain [16] demuestra que si n es un número
primo tal que 2n +1 es primo, entonces el primer caso del teorema
de Fermat es verdadero. El trabajo se había simplificado
a la mitad. El teorema de Germain será el resultado más
importante relacionado con la conjetura de Fermat desde 1738 hasta
la obra de Ernst Eduard Kummer (1810-1893) en 1840. En Teoría
de Números se dice que un número natural es un número
primo de Germain [17], si el número n es primo y 2n + 1
también lo es. Los números primos de Sophie Germain
[23] inferiores a 200, son: 2, 3, 5, 11, 23, 29, 41, 53, 83, 89,
113, 131, 173, 179, 191.
Posteriormente, hacia 1819, Sophie retomó sus trabajos
en Teoría de Números. De esta época es otro
de los resultados de Sophie. Utilizando adecuadamente su teorema
conseguía demostrar que para todo número primo n
menor que 100 (y por lo tanto para todo número menor que
100) no existe solución a la ecuación de Fermat,
cuando los números x, y, z no son divisibles por n. Legendre
seguirá su demostración para números primos
n menores que 197.
Las investigaciones de Sophie, en Teoría de Números,
sólo serán conocidas porque Legendre las menciona
en un artículo de 1823 que apareció en las “Memoires
de l'Academy des Sciences” en 1827, y en su “Théorie
des Nombres” que se publicó en 1830. Una de
las versiones más completas de su trabajo sobre la conjetura
de Fermat es un manuscrito titulado “Observaciones
sobre la imposibilidad de satisfacer la ecuación: xn +
yn = zn”, que se conserva en la Biblioteca Moreniana
de Florencia .
Sus
investigaciones en teoría de la elasticidad comienzan a
partir de 1809 cuando la Academia de Ciencias de París
propone como tema, para obtener el premio extraordinario de la
Academia: “Donner la théorie mathématique
des surfaces élastiques et la comparer à l'expérience”.
Pierre Simon Laplace (1749-1827) que organizó este concurso
esperaba poder establecer la reputación de su protegido
Siméon Denis Poisson (1781-1840). Pero Poisson no participó.
Descubrir las ecuaciones diferenciales de las superficies vibrantes
parecía demasiado difícil a los ojos de la mayor
parte de los matemáticos. A pesar de las lagunas de su
formación, o quizás por ello, Sophie fue la única
concursante. Lo tomó como un reto, y el 21 de septiembre
de 1811 presentó una memoria a la Academia, pero su trabajo
fue considerado incompleto e incorrecto, y el jurado decidió
posponer dos años más el premio. Lagrange corrigió
el análisis matemático y obtuvo, a partir de la
hipótesis de Sophie, la base para describir el comportamiento
estático y dinámico de las placas en puntos del
interior. De este trabajo sólo se conoce la ecuación
final en una nota de ocho líneas.
En esta memoria y por analogía con los trabajos de Euler
en el caso unidimensional de la cuerda vibrante, Sophie postula
que “en un punto de la superficie la fuerza de elasticidad
es proporcional a la suma de las curvaturas principales de la
superficie en dicho punto”, que es lo que siempre llamará
“mi hipótesis”. A partir de una supuesta relación
de equilibrio y utilizando varias hipótesis sobre los desplazamientos
y rotaciones de la placa obtenía una ecuación en
derivadas parciales de sexto orden en la que buscaba soluciones
regulares, en casos particulares, mediante series trigonométricas.
Aunque, en efecto, varios puntos de su trabajo son discutibles,
la idea de que la suma de las curvaturas principales en una superficie
tiene el mismo papel que la curvatura en el caso unidimensional
de la cuerda vibrante es original. Además Sophie no se
desalentó sino que, animada de que Lagrange hubiera utilizado
con éxito su idea, siguió trabajando con el objetivo
de justificar su hipótesis con consideraciones geométricas
sobre la deformación de un plano y comparando sus cálculos
con las experiencias de Chladni y con otras muchas que realizó
ella misma. En 1813 presentó la segunda memoria, por la
que obtuvo una mención de honor ya que sus deducciones
teóricas explicaban los resultados experimentales.
En 1814 Poisson redactó un trabajo sobre el mismo asunto
que leyó el día 1 de agosto de ese mismo año,
ante los componentes de la Primera Clase del Instituto de Francia,
de la que formaba parte. Comenzó criticando el enfoque
de los trabajos anteriores sobre este tema de Leonhard Euler,
Jacques Bernouilli y por último
de la memoria anónima que el año anterior había
recibido una mención de honor. Poisson era discípulo
de Laplace y compartía con él la teoría “molecular”
que intentaba explicar todos los fenómenos físicos
con el modelo de la física newtoniana, es decir, por un
conjunto de fuerzas atractivas o repulsivas. Desde este punto
de vista, considerando el equilibrio de una sola molécula
de la superficie elástica, obtuvo una ecuación,
horrible, no lineal y además falsa, que por simplificaciones
“milagrosas” se convertía en la ecuación
de la segunda memoria de Sophie que, en ese momento, había
ganado credibilidad. No la publicó, supuestamente, para
no influir en el concurso que había sido convocado de nuevo,
pero apareció un resumen de la misma en el “Bulletin
de la Societé Philomatique” y en la “Correspondence
de l'Ecole Polytecnique”. Sophie, que no tuvo acceso
a ella y sólo pudo leer dicho resumen, en un principio
se desalentó pero, más tarde, saber que Poisson
había llegado a la misma ecuación que ella, le animó
a continuar sus investigaciones y presentó otro estudio
en 1815.
Este tercer trabajo: “Mémoire sur les Vibrations
des Surfaces Élastiques”, por el que se le concedió,
al fin, el premio extraordinario de la Academia, suponía
una defensa de la legitimidad de su hipótesis a la vez
que un ataque al modelo laplaciano y a la teoría molecular.
También, en ella, se proponía matematizar el concepto
de forma de una superficie y el de deformación. Planteaba
que, considerando en un punto dado, la suma de las curvaturas
relativas a todas las curvas producidas por las diferentes secciones
de la superficie que pasan por la normal se obtendría una
expresión que matematizaba la forma de la superficie en
un punto. Por lo tanto estaba proponiendo, implícitamente,
un procedimiento integral para definir la curvatura en el espacio...
Además establecía que esta suma infinita se reducía
a las dos curvaturas principales, es decir, las curvaturas máxima
y mínima [4].
En 1821 la publicó, por cuenta propia, con el título
“Recherches sur la théorie des surfaces élastiques”
[8] posiblemente con objeto de pasar a la posteridad, que ningún
colega se apropiara de sus investigaciones, o a causa de su rivalidad
con Poisson, que en su trabajo de 1814 había utilizado
los resultados de su segunda memoria.
En 1826 publicó “Remarques ...” [9]
y en 1828 “Examen des Principes …”
[10]. En estas dos memorias sus objetivos son, además de
una intervención implícita en la polémica
suscitada entre Poisson y Navier sobre la teoría de la
elasticidad, replantear su trabajo y, sobre todo, su enfoque,
radicalmente opuesto al paradigma molecular y en particular al
de Poisson.
Durante los sucesos revolucionarios que tuvieron lugar en París
en julio de 1830, Sophie volvió a refugiarse en el estudio.
Redactó dos trabajos, uno sobre teoría de números
“Notes sur la manière dont se composent les valeurs
de y et z dans la équation...” y otro sobre
elasticidad en el que buscaba definir una teoría dinámica
de la curvatura: “Mémoire sur la courbure des
surfaces” donde introdujo el concepto de curvatura
media como la semisuma de las curvaturas principales. Estas dos
memorias fueron publicadas en 1831, después de su muerte,
en el Crelle's Journal. Una vez más su camino se cruzó
con el de Gauss que acababa de publicar
una teoría matemática de la curvatura en la que
definía lo que hoy se conoce por curvatura gaussiana como
el producto de las curvaturas principales.
Además de trabajar en matemáticas y física,
Sophie se interesaba por la filosofía, química,
historia y geografía. Su ensayo filosófico “Considérations
générales sur l'état des Sciences y des Lettres
aux différentes époques de leur culture”
[11] fue publicado en 1833, después de su muerte. Una de
sus ideas originales fue identificar los procesos intelectuales
de las “Ciencias” y las “Letras” e incluso
de todas las actividades humanas.

Obras Filosóficas
Pero
esta semejanza no es la parte más importante de la obra
que pasa a un segundo plano frente a consideraciones mucho más
profundas sobre el recorrido histórico, el carácter
y la naturaleza de la Ciencia. El concepto clave que unifica el
texto es la “analogía” que permite ordenar
y encontrar las leyes del universo. Esta obra fue elogiada por
Augusto Comte en su “Cours de philosophie positive”
y por M. Ravaison en su “Rapport sur la philosophie en France
au XIX siècle”.
En 1824 había presentado a la Academia una memoria. Poisson,
Laplace y el barón de Prony eran los encargados de evaluarla.
Dicho informe no se hizo nunca. La “Mémoire sur l’emploi
de l’épaisseur dans la théorie des surfaces
élastiques” permaneció entre las posesiones
de Prony. Cuando en 1879 se publicó “Sophie Germain:
Oeuvres philosophiques” [11] se despertó de nuevo
el interés por esta mujer y se recuperó dicha memoria
que fue publicada en 1880 [2
Bibliografía
y Notas
[1] ALIC, M. (1991): El legado de Hipatia. Historia de las mujeres
desde la Antigüedad hasta fines del siglo XIX. Siglo veintiuno
editores, Madrid, pp 176-185.
[2] BUCCIARELLI, L. L., DWORSKY, N. (1980): Sophie Germain. An
essay in the History of the theory of Elasticity. Reidel Publishing
Company, Dordrecht.
[3] DAHAN-DALMEDICO, A. (2000): Sophie Germain en “Les mathématiciens”.
Belin, París, pp 72-85.
[4] DAHAN-DALMEDICO, A. (1988): Étude des méthodes
et des styles de mathématisation: la science et l'élasticité
en “Sciences à l'époque de la Révolution
Française”. R. Rashed (ed). Blanchard, París,
pp 349-442.
[5] DUBREIL-JACOTIN, M. L. (1948): Figures de Mathématiciennes
en “Les grands courants de la pensée mathématique”,
F. Le Lionnais (ed.). Cahiers du sud, París, pp 260-261.
[6] FIGUEIRAS, L.; MOLERO, M.; SALVADOR, A.; ZUASTI, N. (1998):
Género y Matemáticas. Editorial Síntesis,
Madrid, pp 144-151.
[7] FIGUEIRAS, L.; MOLERO, M.; SALVADOR, A.; ZUASTI, N. (1998):
El juego de Ada. Matemáticas en las Matemáticas.
Proyecto Sur de Ediciones, S. L, Granada, pp 95-105.
[8] GERMAIN, S. (1821): Recherches sur la théorie des surfaces
élastiques, Veuve Courcier, París
[9] GERMAIN, S. (1826): Remarques sur la nature, les bornes et
l´étendue de la question des surfaces élastiques
et Équation Générale de ces Surfaces, Huzard
Courcier, París.
[10] GERMAIN, S. (1828): Examen des principes qui peuvent conduire
à la connaissance des lois de l´équilibre
et du mouvement des solides élastiques, Annales de Chimie
et de Physique, Tome XXXVII, pp 337.
[11] GERMAIN, S (1879): Oeuvres philosophiques de Sophie Germain.
H Stupuy (ed.) Paul Ritti, París.(2ª ed. 1890)
[12] GOT, T. (1948): Le dernier Théorème de Fermat,
“Les grands courants de la pensée mathématique”,
F. Le Lionnais (ed.), Cahiers du sud, París, 90-98.
[13] GRAY, M. W. (1987): Sophie Germain, “Women of Mathematics.
A Biobibliographic Sourcebook”, L. S. Grinstein and P. J.
Campbell, (ed), Greenwood Press, Connecticut.
[14] MOLERO, M. y SALVADOR, A. (2004): Sophie Germain, Ed. Orto.
Madrid.
[15] OSEN, L. M.(1992): Women in Mathematics. The MIT Press, Cambridge.
[16] RADOUX, C (1996): Quelques mathématiciennes, “Cahiers
Rationalistes”, 501 y 502
http://users.skynet.be/radoux/textes/mathfem.pdf
En la web
[17] CALDWELL, C. K. The Top Twenty: Sophie Germain Primes,
http://primes.utm.edu/top20/page.php?id=2#notes
[18] DEL CENTINA, A.: Letters of Sophie Germain preserved in Florence
http://web.unife.it/progetti/geometria/storia/Letteregermain_en.pdf
[19] O'CONNOR, J. J.; ROBERTSON, E. F: Marie-Sophie Germain,
http://www-groups.cs.st-and.ac.uk/~history/Mathematicians/Germain.html
[20] O'CONNOR, J. J.; ROBERTSON, E. F (1996): Fermat's last theorem,
http://www-groups.dcs.st-nd.ac.uk/~history/HistTopics/Fermat's_last_theorem.html
[21] RIDDLE, L. (2001): Sophie Germain and Fermat's Last Theorem,
http://www.agnesscott.edu/lriddle/women/germain-FLT/SGandFLT.htm
[22] SINGH, S. from the Nova web site on its production of “The
Proof”,
http://www.pbs.org/wgbh/nova/proof/germain.html
[23] WEISSTEIN, E. W.: Sophie Germain Prime,
http://mathworld.wolfram.com/SophieGermainPrime.html...
Notas:
(i) La amistad entre Germain y Libri: Guglielmo Libri,
Conde de Bagnano, nació en Florencia en 1802. Tuvo una
educación excelente, inspirada por las nuevas ideas ilustradas
y cultivadas de su familia. Comenzó sus estudios en la
Universidad de Pisa a la edad de catorce años y en 1823
fue profesor de física y matemáticas en Pisa. Aunque
Libri es mejor conocido como historiador de matemática,
bibliófilo, gran coleccionista y comerciante de libros,
produjo algunos teoremas, sobre todo en teoría de números,
que todavía se citan, por ejemplo en 1832 había
conjeturado que para un número primo n dado, sólo
puede haber un número finito de primos de la forma kn+1
que satisfacen las dos condiciones del teorema de Sophie Germain.
En 1876 A. E. Pellet demostró que la conjetura de Libri
era correcta.
En 1819 Guglielmo Libri, a la edad de diecisiete años,
oyó hablar de un premio de la Academia francesa por la
demostración del Último Teorema de Fermat, y comenzó
su investigación en este tema, estudiando ávidamente
los trabajos de Euler, Legendre y Gauss. Su primer trabajo en
teoría de números fue su “Memoria sopra la
teoria dei numeri”, que publicó en Florencia en 1820.
Libri tradujo su trabajo a francés y se lo envió
a Cauchy para que lo presentara en la Academia de Ciencias de
París. La memoria de Libri se recibió el 22 de enero
de 1821 y Cauchy realizó una presentación verbal.
Sophie Germain estudió esta memoria de Libri, de hecho,
en la biblioteca Moreniana se conserva un manuscrito de tres páginas
con el título “Notes sur Memoria sopra la teoria
dei numeri”. En mayo de 1821, Libri envió a Cauchy
otro trabajo en teoría de números para que lo leyera
en la Academia. De modo que cuando Libri fue a París, tres
años después, la comunidad científica lo
recibió como a un joven matemático de mucho talento.
Mientras vivía Sophie, Libri estuvo en París dos
veces, la primera estancia duró desde finales de diciembre
de 1824 hasta mitad de agosto de 1825, la segunda de primeros
de junio a finales de julio de 1830.
Sophie Germain y Libri se encontraron por primera vez el 13 de
mayo de 1825, en una de las reuniones que organizaba F. Arago
los jueves por la tarde en el Observatorio de París. Al
día siguiente, Libri en una carta le comentaba a su madre:
“finalmente anoche me encontré con Mademoiselle Germain,
que ganó el premio extraordinario de matemáticas
en el Instituto hace algunos años, hablé con ella
dos horas, tiene una personalidad impresionante”. Parece
que disfrutaron inmediatamente de su compañía y
en la biblioteca Moreriana de Florencia se conservan varias cartas
en las que Sophie invitaba a Libri a comer en su casa. En una
de ellas invita también a L. Crelle, (fundador del Crelle's
Journal) que en el verano de 1830 estaba en París en visita
oficial, por encargo del Ministerio de Educación de Prusia,
para estudiar los métodos de enseñanza de las Matemáticas
en Francia.
En septiembre de 1826 Sophie le escribió una carta en la
que le comentaba la poca influencia que tenía en la comunidad
científica, ante la ayuda que Libri le había pedido
para obtener un puesto en la Academia de Ciencias. Durante más
de tres años su correspondencia se suspende o está
perdida. No se conoce ninguna carta entre ellos hasta febrero
de 1830 cuando Sophie ya estaba muy enferma. Después de
su muerte, Libri recibió de sus herederos muchos de sus
manuscritos, parte de ellos se conservan en la biblioteca de Florencia,
y en 1832 escribió una corta pero apasionada biografía
de Sophie que apareció en una de las publicaciones del
Instituto de Francia, el "Journal de Débats".
(ii) Gauss elogia su
talento en la carta fechada el 30 de abril de 1807 [11]: "Como
describir mi admiración y mi asombro al ver a mi estimado
M. Leblanc transformarse en este ilustre personaje que supone
un ejemplo tan brillante que no habría podido creerlo.
El gusto por las ciencias abstractas en general, y sobre todo
por los misterios de los números, es muy raro, esto no
es sorprendente, puesto que los encantos de esta sublime ciencia
en toda su belleza sólo se revelan a aquellos que tienen
el valor de profundizar en ella. Pero una mujer, debido a su sexo,
a nuestras costumbres y prejuicios, encuentra infinitamente más
obstáculos que un hombre para familiarizarse con esos complejos
problemas y si a pesar de ello consigue superar estas trabas y
penetrar en lo que está más oculto, indudablemente
posee una valentía notable, un talento extraordinario y
un genio superior. En efecto nada podría probar, de una
manera más halagadora y menos equívoca, que los
atractivos de esta ciencia, que han embellecido mi vida de tantas
alegrías, no son quimeras, como la predilección
con la que usted la ha honrado.
Las sabias observaciones de las que vuestras cartas están
tan ricamente repletas, me han proporcionado mil placeres. Las
he estudiado con atención y admiro la facilidad con la
que usted penetra en todas las ramas de la Aritmética y
la sagacidad con la que obtiene su generalización y su
perfección".
(iii) Carta de Sophie a Gauss en
mayo de 1819:
"Aunque he trabajado durante algún tiempo en la teoría
de superficies elásticas (a lo que tengo mucho que agregar
si tuviera la satisfacción de realizar algunos experimentos
en superficies cilíndricas que tengo en mente), nunca he
dejado de pensar en la teoría de números... Hace
tiempo que nuestra Academia propuso como materia para un premio
la demostración de la imposibilidad de la ecuación
de Fermat, este desafío me ha atormentado a menudo".
(iv) Gauss admira la elegancia
de la demostración. Respuesta de Gauss a la primera carta
de Sophie en 1804: "Me complace comprobar su habilidad para
la aritmética. Sobre todo su nueva demostración
para números primos, cuando 2 es o no es residuo cuadrático,
me ha gustado mucho, es una demostración muy aguda, es
una pena que no se pueda aplicar a otros números..."
(v) A. Dahan Dalmedico, "Sophie Germain",
2000 [3]: "Desde 1753, fecha de la carta de Euler a Goldbach
diciendo que había conseguido demostrar el teorema de Fermat
para n igual a 3, hasta los trabajos de Kummer en 1840, el teorema
de Germain es el resultado más importante relacionado con
el teorema de Fermat".
Hoy conocemos que la demostración de Euler tenía
un error que podría corregirse utilizando sus propios resultados.
También Gauss demostró que la ecuación de
Fermat no tenía solución para n=3, pero su demostración
no fue publicada hasta después de su muerte.
(vi) T. Got. "Le dernier Théorème
de Fermat", 1943 [12]:
"Es en su gran memoria de 1823 sobre el teorema de Fermat
cuando Legendre da a conocer el siguiente teorema muy importante
que le había sido comunicado por una matemática
de gran talento, Sophie Germain. Si n es primo y 2n+1 es primo
o de forma general 2kn+1 es primo, para el que no existen dos
restos de potencias enésimas que sean consecutivos, la
ecuación de Fermat no es posible si ninguno de los números
x, y, z es divisible por n".
(vii> En la Biblioteca Moreniana de Florencia
[18] en los fondos del matemático G. Libri, se han preservado
muchos manuscritos de Sophie Germain, más de doscientas
hojas sobre: trabajos científicos, notas sobre experimentos,
proyectos de cartas a Gauss, Legendre, Lagrange, notas sobre los
artículos de Cauchy y Navier sobre elasticidad. (Entre
estos documentos se encuentra el manuscrito citado).... Después
de la muerte de Sophie, G. Libri recibió de sus herederos
gran parte de los manuscritos que ella tenía. Algunos de
ellos, entre los que estaban varias cartas de Gauss, se vendieron
al Príncipe B. Boncompagni Otro material se ha dispersado
y probablemente perdido para siempre. Actualmente muchos de sus
manuscritos se encuentran en la Biblioteca Nacional de Francia.
(viii) Poisson nació en 1781
y comenzó sus estudios en la Escuela Politécnica
en 1789; fue un espíritu abstracto y un brillante calculador.
Realizó una carrera muy fácil gracias al apoyo de
Laplace. Fue profesor de la Facultad de Ciencias de París
y de la Escuela Politécnica, además en 1812 fue
elegido miembro de la Academia de Ciencias. Frecuentaba asiduamente
la famosa Sociedad d'Arcueil, formada por los partidarios de las
ideas de Laplace, sus reuniones eran un centro de discusión,
comunicación y realización de experiencias, dirigidas
por Laplace, Berthollet y Poisson.
(ix) Nota de Lagrange sobre la ecuación de
la placa a partir de la primera memoria de Sophie. (Annales de
Chimie et de Physique. Tomo 39, página 149).
La ecuación fundamental para el movimiento de la superficie
vibrante no me parece exacta, así como la manera de encontrarla
al deducirla de la de una lama elástica, el paso de una
línea a una superficie me parece poco justificado.
Cuando los z son muy pequeños la ecuación se reduce
a:
Pero adoptando como el autor (1/r + 1/r') como medida de la curvatura
de la superficie, que la elasticidad tiende a disminuir y a la
cual se la supone proporcional, la ecuación que he encontrado
para el caso de z muy pequeño sería la siguiente.
que es bien diferente
(x) BUCCIARELLI, L. L., DWORSKY, N. [2]: “Parece
un milagro que esta ecuación conduzca por simplificaciones
adecuadas de linealización a la ecuación del movimiento
de la placa vibrante encontrada por Lagrange y por Sophie Germain
en su segunda memoria”
(xi) La rivalidad entre Sophie Germain y Poisson comenzó
con la lectura que éste realizó en 1814, ante los
miembros de la Academia, de su memoria sobre elasticidad, trabajo
que no hizo público, pero que dio a conocer su existencia
y sus conclusiones, y en el que utilizaba los resultados de las
dos primeras memorias de Sophie. Mientras tanto ella realizaba
su tercer trabajo que además iba a ser juzgado por Poisson,
pues había sido elegido para formar parte del jurado. Además
cuando recibió el premio extraordinario de la Academia
en 1816, el jurado había admitido ciertas reservas sobre
sus demostraciones, por lo que Sophie escribió a Poisson
resumiendo en nueve enunciados las hipótesis físicas
en las que se basaba su memoria:
Carta de Germain a Poisson:
"No creo haberme equivocado en la forma de deducir la ecuación
general de mi hipótesis, por lo tanto debe ser mi hipótesis
la que no está justificada de manera satisfactoria. Para
evitaros recibir toda la demostración he reproducido en
la nota adjunta los razonamientos sobre los que está fundamentada.
Están escritos de forma separada para que os sea fácil
determinar el lugar en el que usted juzga que la cadena de razonamientos
está interrumpida.
(Cadena de razonamientos:)
Todas las fuerzas que podamos considerar son proporcionales al
efecto que producen o tienden a producir.
Las fuerzas de la elasticidad tienden a eliminar la diferencia
entre la forma natural de los cuerpos debidas a ellos mismos y
la forma que los mismos cuerpos se ven forzados a tomar por el
efecto de una causa exterior.
Las fuerzas de la elasticidad que actúan sobre cualquier
cuerpo elástico se pueden medir con la diferencia entre
la forma natural de ese cuerpo y la forma que toman bajo el efecto
de una causa exterior.
El efecto producido por una fuerza es, explícitamente o
implícitamente, el conjunto de los efectos producidos por
la misma fuerza.
Explícitamente si se consideran sucesivamente todos los
efectos sin expresar que unos dependen de los otros; implícitamente
si la relación que existe entre los mismos efectos permite
considerarlos como un efecto único.
El efecto de las fuerzas de elasticidad que actúan sobre
una superficie es eliminar la diferencia entre la curvatura natural
de la superficie y la curvatura que ha sido forzada a tomar por
el efecto de una fuerza exterior, pero la pregunta sobre la curvatura
de una superficie no es susceptible de una respuesta simple; está
compuesta de un conjunto de preguntas relativas a la curvatura
de las curvas resultantes de las secciones de la misma superficie
hechas en todas las direcciones y según todas las inclinaciones
posibles.
El conjunto de las diferencias entre las curvaturas de las distintas
secciones de la superficie, consideradas antes y después
de la acción de la causa exterior, es explícitamente
la medida de las fuerzas de elasticidad que actúan sobre
esa superficie.
Existe entre las curvaturas de las curvas formadas por las distintas
secciones de la superficie una relación tal que podemos
expresar sus sumas por las de las secciones principales.
El efecto de las fuerzas de elasticidad está pues implícitamente
expresado por la suma de las únicas diferencias entre las
curvaturas principales de la superficie, consideradas antes y
después de la fuerza exterior".
La respuesta de Poisson [11] a esta carta fue lacónica
y formalmente cortés, se limitó a enviarle su propia
memoria. Pero evitó toda discusión seria con ella
sobre cuestiones de fondo y públicamente fingía
ignorarla.
También las dos memorias de Fourier sobre la teoría
del calor de 1807 y 1810 habían sido leídas por
Lagrange, Laplace, Poisson y criticadas por su falta de hipótesis
física sobre la naturaleza del calor, pero mientras que
Fourier pudo defender sus planteamientos, Sophie nunca tuvo un
interlocutor intelectual y científico para sus teorías
sobre la elasticidad a pesar de que sus desarrollos matemáticos
no convencían a algunos miembros de la Academia.
(xii) La controversia entre Poisson y Navier se puede
seguir en los Annales de Chimie et Physique de la Académie
des Sciences. [4]
Tomo 38 (1828) pp 304-314 Artículo de Navier; pp 435-440
Artículo de Poisson
Tomo 39 (1828) pp 145-151 Artículo de Navier; pp 204-211
Carta de Poisson a Arago
Tomo 40 (1829) pp 99-110 Carta de Navier a Arago y nota del redactor
Arago
y en el Bulletin des Sciences Mathématiques de Férussac
Tomo 11 (1829) pp 243-253 Respuesta de Navier a Arago.
En un principio Sophie Germain había sido la única
que trabajaba sobre la elasticidad. Cuando surge esta polémica
había un interés generalizado por este tema, interés
que había sido estimulado por los trabajos de Germain.
Pero el trabajo se hacía dentro de una comunidad que la
excluía tan totalmente que ni siquiera se daba cuenta de
lo que sucedía [1]. Esto le obligó a publicar las
memorias citadas, como una forma de intervenir en la controversia
establecida.
En los distintos tratados para matematizar la elasticidad en el
siglo XIX hay tres corrientes claramente diferenciadas, aunque
a veces coexistan, y que surgen de los puntos de vista de tres
grandes maestros de la época anterior Euler, Lagrange y
Laplace. Por una parte está la teoría molecular
del modelo laplaciano y por otra la nueva física-matemática
basada en los modelos de Euler y Lagrange, donde se estableció
una nueva distinción entre el estilo geométrico
de los métodos eulerianos y el analítico de los
métodos lagrangianos. Esta diferencia se hace patente en
los trabajos de Navier y los primeros trabajos de Cauchy. Pero
la verdadera competición de métodos, que perdurará
a lo largo de todo el siglo XIX dando lugar a múltiples
trabajos, se establecerá entre la regresiva teoría
molecular y la nueva fisica-matemática que tuvo como modelo
la primera teoría de Cauchy.
La primera edición del libro "Oeuvres philosophiques
de Sophie Germain, suivies de Pensées et de Lettres inédites
et précédées d'une Étude sur sa vie
et ses œuvres, par H. Stupuy", publicado en 1879 tuvo
una acogida muy favorable, tanto en Francia como en el resto de
Europa. En las revistas filosóficas más importantes
de la época aparecieron artículos elogiando la obra,
algunos figuran como anexos en la segunda edición que fue
publicada en 1890. Las primeras páginas de este libro son
un prefacio a la segunda edición, le sigue un "Étude
sur Sophie Germain" donde H. Stupuy entremezcla los datos
más importantes de su biografía con lo más
relevante de sus investigaciones; los siguientes capítulos
"Considérations sur l´état des sciences
et des lettres aux différentes époques de leur culture"
y "Pensées diverses" corresponden a sus trabajos
filosóficos que, a partir de sus notas, su sobrino A. J.
Lherbette, había publicado en 1833. El capítulo
"Correspondance" contiene 34 cartas, unas escritas por
Sophie y otras dirigidas a ella. En esta amplia correspondencia
destaca la relacionada con Gauss, Legendre y Fourier. La mayoría
de estas cartas están en la Biblioteca Nacional de Francia.
En la parte de los "Anexos" además de algunos
de los artículos, ya mencionados, que aparecieron como
comentarios a la primera edición en las revistas "La
Philosophie positive", "Journal de savants" y "Revue
occidentale", (en esta última se comentaba un artículo
escrito en "La neue freie presse" de Viena) contiene
también las actas de nacimiento, bautismo y defunción
de Sophie, los diversos trámites para construir un busto
con su efigie que fue realizada a partir del moldeado frenológico
de su cabeza, que se conserva en el "Museum d'Histoire Naturelle",
y que se colocó en el patio del Liceo de París,
de la rue Jouy, que lleva su nombre desde 1888, así como
los discursos pronunciados en dicho Liceo con motivo de la entrega
de premios, ese mismo año y en 1890 cuando se colocó
la estatua.