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| Historia de las
Matemáticas |
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Matemáticos
| PLATÓN. MATEMÁTICA
EN LA FILOSOFÍA Y FILOSOFÍA EN LA MATEMÁTICA
(4 de 4) |
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Atenas
(427-347 a.C.) |
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Dios siempre hace
Geometría. La cosmogonía
poliédrica del Timeo de Platón.
El Timeo es un grandioso mito cosmogónico
de raíz pitagórica donde Platón
describe con abundancia de detalles cuáles
son las formas fundamentales inteligibles que
imponiéndose a una materia primitivamente
informe, han presidido la concepción
y realización del orden cósmico,
en la génesis de toda la naturaleza.
La acción demiúrgica del Dios
geómetra soberano geometriza el universo
y lo diseña según las leyes de
la Matemática, disponiendo los cuatro
elementos en la forma y número que exige
la necesaria y bella armonía matemática
(Timeo,53a–53b). Con un inusitado
despliegue de fantasía geométrico-cósmica,
Platón dibuja el mundo físico
y explica los fenómenos naturales en
clave geométrica mediante una trasferencia
de propiedades del mundo matemático al
mundo natural.
Cuatro
de los poliedros regulares –tetraedro,
octaedro, icosaedro y cubo– que son las
formas geométricas más bellas,
son, respectivamente, los átomos de los
elementos –fuego, aire, agua y tierra–.
Pero los elementos primigenios originales constituyentes
del mundo material no son propiamente estos
poliedros, sino sus componentes geométricos,
formados por dos clases de triángulos
rectángulos –los triángulos
más bellos–; uno es medio
cuadrado, es decir, isósceles, que compone
el cuadrado cara del cubo y otro es medio triángulo
equilátero, que compone las caras triangulares
equiláteras de los otros tres poliedros.
En cuanto al dodecaedro, cuyas caras no se pueden
componer con los triángulos más
bellos, Platón sugiere que es la forma
general del universo (54d–55c). Tras la
lectura del fastuoso Timeo uno entiende
que a los poliedros regulares se les llama Cuerpos
platónicos.
En la Imagen, Platón
con el rostro de Leonardo. Fragmento de la Escuela
de Atenas de Rafael. Platón sostiene
en una mano El Timeo y eleva hacia el cielo
el dedo índice de la otra mano como indicando
lo ideal y lo sublime.
La Matemática de la Academia
platónica. Fundamentos de la Matemática.
Según el testimonio de Proclo, en su
Comentario al Libro I de Los Elementos
de Euclides, la Matemática
del siglo anterior a Euclides estuvo dominada
por la Academia de Platón:
«Platón dio a las Matemáticas
en general, y a la Geometría en particular,
inmenso impulso gracias al celo que desplegó
por ellas y del que son testimonio suficiente
sus escritos llenos de discursos matemáticos,
y que, a cada momento, despiertan el entusiasmo
por estas ciencias en aquellos que se entregan
a la Filosofía.»
Platón fue, efectivamente, un gran promotor
de numerosos matemáticos a los que Proclo
cita, a continuación, y atribuye diversas
actuaciones en Matemáticas que dan una
idea de la naturaleza de la Matemática
que crean bajo la orientación de Platón:
Texto
de Proclo sobre los matemáticos
de la Academia platónica
(Comentario
al Libro I de Los Elementos de Euclides)
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• «Multiplicaron los
teoremas y los pusieron en un orden más
sistemático.»
• «Añadieron muchas
soluciones a los problemas anteriores.»
• «Ampliaron considerablemente
los conocimientos precedentes y compusieron
Elementos muy superiores por el número
y por la importancia de las demostraciones.»
• «Descubrieron las delimitaciones
para saber cuándo es posible resolver
un problema que se investiga y cuándo
es imposible.»
• «Hicieron uso del Análisis
para resolver las cuestiones suscitadas
por Platón.»
• «Perfeccionaron el conjunto
de la Geometría al convertir en
generales muchas definiciones y proposiciones
particulares.»
• «Se distinguieron tanto
en Matemáticas como en el resto
de la Filosofía.»
• «Todos estos sabios se reunían
en la Academia y realizaban sus investigaciones
en común.»
• «Realizaron investigaciones
siguiendo las instrucciones de Platón
planteándose cuestiones acerca
de lo que podía contribuir a la
Filosofía de su maestro.»
|
De acuerdo con las declaraciones
de Proclo, ratificadas por las investigaciones
de los historiadores modernos, Platón
y los matemáticos de la Academia ampliaron
de forma considerable el acervo matemático,
clarificaron algunas definiciones, reorganizaron
las hipótesis de partida, rehicieron
muchas demostraciones, generalizaron numerosos
teoremas, resolvieron una gran cantidad de problemas
pendientes, escribieron Elementos a base de
reordenar el Corpus geométrico de forma
sistemática y jerárquica, seleccionando
los problemas y teoremas que se toman como elementales
(de ahí el nombre de Elementos),
y lo más importante: discutieron los
Fundamentos de las Matemáticas y se interesaron
especialmente por la metodología de la
investigación matemática, que
se benefició considerablemente del Método
de Análisis, llamado Método platónico.
Todo ello en colaboración y bajo la inspiración,
dirección e instrucción del maestro
Platón, que siempre daba una orientación
filosófica a todas las investigaciones.
Platón sería el primero en sistematizar
las reglas de la demostración rigurosa
y en comenzar una ordenación de los teoremas
según una jerarquía lógica,
iniciando un proceso de organización
y estructuración deductiva de la Matemática
que culminaría Euclides con Los Elementos.
A partir de Platón la demostración
deductiva, a partir de los principios, se consideró
necesaria y consustancial con la propia naturaleza
de la Matemática, estableciendo un paradigma
de actuación en Matemática que
nunca ha sido relevado hasta ahora. Asimismo,
La Academia de Platón se planteó
ya de forma clara la cuestión de si un
problema dado tenía solución o
no sobre la base de las verdades conocidas y
de las hipótesis admitidas.
Entre los matemáticos más eminentes
de La Academia debemos citar a Teeteto, Menecmo
y Eudoxo. Teeteto realizó
importantes contribuciones al estudio y construcción
de los poliedros, los llamados cuerpos platónicos,
de modo que se le atribuye la paternidad de
la mayor parte del Libro XIII de Los Elementos
de Euclides.
Menecmo, que fue durante un tiempo maestro de
Aristóteles y de Alejandro Magno, es
el descubridor de las secciones cónicas
en relación con el problema de la Duplicación
del cubo. Eudoxo resolvió, mediante el
Axioma de continuidad, la Teoría
de la Proporción y el Método de
exhaución, la primera crisis de
fundamentos en la Historia de la Matemática
provocada por la aparición de la inconmensurabilidad
en el mundo pitagórico.
Aparte de la solución a la primera crisis
de fundamentos provocada por los inconmensurables,
quizá lo más relevante de la Academia
platónica sea la aplicación universal
del método analítico, en la investigación
de problemas geométricos que alcanzará
plenos frutos cuando dos mil años después
al aunarse con las técnicas algorítmicas
del Álgebra simbólica, produzca
la eclosión inexorable de la Geometría
Analítica y del Análisis Infinitesimal,
los más potentes instrumentos matemáticos
que reciben del Análisis geométrico
griego no sólo el nombre sino también
los procedimientos. La imputación a Platón
del Método de Análisis se basa
en algunos pasajes del Menón
(86e–87a) y la República
(510c) y la Ética a Nicómaco
(1095a) de Aristóteles, en relación
con ciertos métodos geométricos
«por hipótesis»
en los que, según Platón, para
sus investigaciones los geómetras utilizan
elementos desconocidos como si realmente los
conocieran. Mediante el Análisis se asume
como cierto aquello que hay que probar y se
razona con base en esta asunción hasta
llegar a algo que forma parte de los principios
–hipótesis–, es
decir, uno se remonta de forma regresiva hasta
los puntos de partida o siguiendo el curso lógico
de los razonamientos se alcanza un resultado
cierto por haber sido previamente establecido.
Si entonces podemos invertir la secuencia de
los pasos anteriores, el resultado –Síntesis–
es una prueba legítima del teorema que
había que probar. Así pues, el
Análisis viene a ser un procedimiento
sistemático de descubrir «condiciones
necesarias» para que un teorema sea
cierto, de modo que si por medio de la Síntesis
se muestra que estas condiciones son también
«suficientes», se obtiene una demostración
correcta de la proposición. Aunque los
textos aludidos de Platón no son muy
aclaratorios de la cuestión siempre se
le ha atribuido a Platón las bases del
método analítico como procedimiento
metodológico capital para el progreso
de la Matemática y su formulación
en las lecciones que impartía en la Academia.
La influencia de Platón en la
Historia del Pensamiento y de la Matemática.
La influencia de Platón a través
de la Historia de la Cultura y del Pensamiento
ha sido inmensa. Una armoniosa combinación
del misticismo y panmatematismo pitagóricos,
la Lógica y la Metafísica
de Parménides y una herencia socrática
directa, basada en una Ética y una Política
fundamentadas en la idea suprema del Bien como
base de toda Filosofía, forjaron en la
mente preclara de Platón una síntesis
poderosa que creó una atractiva doctrina
de gran originalidad, satisfactoria tanto para
el intelecto como para el sentimiento religioso,
de ahí la influencia decisiva de Platón
tanto en la mayoría de los grandes filósofos,
como en los grandes pensadores cristianos e
islámicos.
El influjo de las ideas platónicas en
el pensamiento judío es manifiesto en
la obra del filósofo alejandrino del
siglo I Filón de Alejandría. El
neoplatonismo, fundado en el siglo III por el
filósofo Plotino, supuso un importante
desarrollo y una gran difusión posterior
de las ideas de Platón. Los teólogos
Clemente de Alejandría, Orígenes
y San Agustín fueron los primeros pensadores
cristianos cuyas ideas convergen con el Platonismo.
De hecho la Filosofa platónica tuvo un
papel crucial en el desarrollo del cristianismo
al constituir el principal apoyo intelectual
de la Teología cristiana. También
el pensamiento islámico medieval bebió
en las ideas de Platón, llegando incluso
los árabes a redescubrir y traducir muchos
de su Diálogos. A partir del
Renacimiento los humanistas estudiaron con avidez
las obras de Platón en los originales
griegos redescubiertos gracias a la ingente
labor de recuperación y restauración
del legado clásico, colmando los ambientes
intelectuales de traducciones latinas e incluso
de versiones de los Diálogos
en lenguas vernáculas, debido a lo cual
la inspiración y la fuerte carga matemática
de la Filosofía de Platón desempeñaría
un papel fundamental como guía cardinal
del pensamiento científico de Nicolas
de Cusa, Luca Pacioli, Kepler, Galileo,
y otros filósofos y matemáticos,
e incluso a través de los platónicos
de la Escuela de Cambridge, también de
Newton.
También en la Filosofía de la
Estética y del Arte la influencia de
Platón ha sido muy significativa. La
fuente primaria de la armonía y la proporción
en el Arte se encuentra en los conceptos matemáticos
del universo pitagórico–platónico.
Si ciertas relaciones numéricas y formas
geométricas encarnaban, según
el Timeo, la verdad absoluta de la
estructura armónica y ordenada del Cosmos,
el Arte debía dar expresión a
ese orden apoyándose en la verdad eterna
y universal de los números y las relaciones
espaciales. De acuerdo con Platón, para
los artistas, la forma en sí sólo
era la esencia del Arte si derivaba de ciertas
relaciones numéricas sobre la base de
precisos módulos y cánones, aritméticos
y geométricos, expresión última
de las formas mismas en sentido de la Teoría
de las Ideas.
El propio Vitrubio recurre al Timeo
(44d) para establecer que las proporciones del
perfecto cuerpo humano deben ser el reflejo
del orden y la armonía cósmicos,
pudiendo por tanto ser inscrito en las formas
geométricas ideales –el cuadrado
y el círculo–, y así aparece
el «homo ad quadratum» y el «homo
ad circulum». Además, cada parte
de un edificio, tanto en el interior como en
el exterior, tiene que ser integrada en un mismo
sistema de relaciones matemáticas, que
deben reflejar las proporciones de la figura
humana. Así la Filosofía platónica
va imponiendo una visión estética
que culmina en los teóricos y artistas
del Renacimiento (Pacioli, Leonardo, Durero,
Alberti, Barbaro, Palladio, etc.) que creen
firmemente, con Platón, que Dios al haber
ordenado el universo según unas leyes
matemáticas inmutables, creó un
mundo bellamente proporcionado cuya armonía
se refleja en el cuerpo del hombre, de donde
deben surgir las proporciones de su templo terrenal.
La actitud filosófica de Platón
ante la Ciencia, la Matemática y la Educación
es una constante secular, asimilada y analizada,
ensalzada y alabada, criticada y enjuiciada,
en la Historia del Pensamiento. Platón
ha tenido una decisiva incidencia en la estructura
que han configurado la Matemática como
ciencia. La Academia platónica se convirtió
en el centro matemático del mundo. En
ella trabajaron y de ella salieron los principales
investigadores del siglo IV a.C., célebres
matemáticos que, como hemos señalado,
además de magnificar de forma considerable
el patrimonio matemático, debatieron
y resolvieron, en sus discusiones académicas,
cuestiones trascendentales de las Matemáticas
relacionadas con sus propios fundamentos y con
la metodología de la investigación
y el razonamiento matemáticos. Estos
asuntos, fruto de las exigencias de Platón
sobre los esfuerzos de definición y reflexión
sobre los principios y los objetos de la Matemática,
establecerían las bases y los presupuestos
de Los Elementos de Euclides, cuya paternidad
en su mayor parte, tanto en contenido como en
estructura lógica, corresponde a los
matemáticos de la Academia, que reconstruyen
las demostraciones de los teoremas pitagóricos
que habían quedado invalidados por la
aparición de los inconmensurables (resultados
que pasarán a los cuatro primeros libros
de Los Elementos de Euclides),
tras la resolución por Eudoxo
de la correspondiente crisis de fundamentos
con la Teoría de la Proporción
que Euclides incluirá en el Libro
V, y en la que basará toda la Geometría
de la semejanza del Libro VI. Eudoxo
introduce también el Método
de Exhaución que resuelve de forma
rigurosa problemas infinitesimales que aparecerán
en el Libro XII de Los Elementos, mientras
Teeteto realiza el exhaustivo estudio
de los irracionales cuadráticos que aparece
en el prolijo Libro X, y el no menos
completo y profundo estudio geométrico
de los Poliedros regulares, tan queridos y admirados
por su maestro Platón, con el que se
corona de forma brillante, en el Libro XIII,
la gran Biblia euclídea de Los Elementos,
una construcción ontológica y
antológica de la Matemática geometrizada
de los griegos, que, por su indudable ascendencia
platónica, bien podemos suscribir las
palabras que escribe G. Reale en su obra Platón.
En búsqueda de la sabiduría secreta
(Herder, Barcelona, 2001. p.213): «Con
todo derecho la Geometría de Euclides
habría que denominarla Geometría
platónica.»
La Teoría de la Proporción
y el Método de Exhaución que
nacen en la Academia platónica tienen
una gran influencia sobre las concepciones aristotélicas
del infinito y la Teoría de la Potencia
y el Acto, y en las manos de Arquímedes
se convierten en un poderoso instrumento de
convalidación apodíctica de sus
impresionantes resultados infinitesimales descubiertos
por vía mecánica, que serán
la fuente de inspiración de los matemáticos
que anticipan el descubrimiento del Cálculo
Infinitesimal en el siglo XVII y la aritmetización
del Análisis del siglo XIX a través
del concepto de límite.
La Academia de Atenas fue durante la época
helénica el núcleo principal de
la especulación filosófica y matemática
del mundo griego, y aunque el centro de gravedad
de la actividad matemática se desplazó
en la época helenística, en torno
al año 300 a.C. hacia Alejandría,
la Academia siguió ostentando su preeminencia
en Filosofía durante todo el periodo
alejandrino. De hecho la actividad filosófica
duró casi 900 años hasta su clausura
en el año 529 d.C. por el emperador bizantino
Justiniano. Una cifra más de la influencia
de Platón como adelantado en la Historia
de la Cultura surge al subrayar que la Academia
es el primer antecedente de las universidades,
de los institutos científicos, y en general
de las instituciones académicas posteriores.
De ahí la importancia de la figura de
Platón en la Historia de la Educación
y de la investigación.
La
Matemática es para Platón la aristocracia
intelectual del conocimiento. Por eso en la
Academia de Platón «está
prohibida la entrada a toda persona que no sepa
Geometría». La Matemática
tiene la misión pedagógica de
formar el intelecto y es el fundamento de la
Filosofía y de todo el saber. Son múltiples
las reflexiones de Platón en la República
acerca de la importancia de la Matemática
en la Educación, término que en
griego –Paidea– se refiere
al cultivo del ser humano en todas sus facetas
con la intención de convertirlo en un
buen ciudadano que ame el Bien y la Justicia,
es decir, que sea virtuoso. Con razón,
Rousseau, en su emblemático tratado sobre
la Educación, Emilio, pondera
el inconmensurable valor de la República
de Platón, no como una obra de política
sino como es el más excelente tratado
de Educación que jamás se haya
escrito. Platón concreta la educación
matemática en las llamadas después
cuatro Artes Liberales del Cuadrivium pitagórico,
de secular fortuna en los programas educativos
de las universidades medievales y base de los
estudios elementales de la tradición
pedagógica occidental, sobre todo la
Aritmética y la Geometría, hasta
hace pocas décadas. En este aspecto la
herencia de Platón también es
trascendental.
La Filosofía de la Matemática
de Platón que tanta trascendencia ha
tenido en la evolución ulterior de esta
ciencia, plasmada en un bellísimo lenguaje
en numerosos Diálogos platónicos,
sobre todo en la República y
el Timeo, ha configurado secularmente
lo que se llama Platonismo en la Matemática,
como firme creencia en la existencia de entidades
matemáticas abstractas propias del espíritu
humano, pero independientes de él. Todavía
en el siglo XX, matemáticos de la talla
de G.H. Hardy alimentaron esta Filosofía
(Apología de un matemático. Nivola.
Madrid, 1999. p.115). De hecho La impresionante
concepción ontológica platónica
de los entes matemáticos ha ejercido
a lo largo de toda la historia una singular
atracción sobre todos los matemáticos
y ha contribuido a fijar la forma, las raíces
y las características del pensamiento
matemático. Todavía hoy, el Platonismo
–depurado de sus múltiples elementos
míticos– sigue siendo una de las
filosofías de la Matemática más
vivas e influyentes. Muchos matemáticos
actuales piensan que están investigando
el mundo de las estructuras abstractas, un mundo
eterno, necesario e independiente de nosotros,
actitud platónica origen en el origen
de la distinción radical entre la Matemática
pura como aventura mental –desplegada
por el mero honor del espíritu humano,
como diría Jacobi– y por tanto
independiente de la experiencia y de la observación,
y la Matemática aplicada como mero instrumento
de comerciantes, artesanos, técnicos
y hombres de negocios. Pero la propia concepción
platónica de la Matemática como
pensamiento discursivo e instrumento de tránsito
de lo sensible a lo inteligible es precisamente
un pegamento entre los dos tipos de Matemática
aludidos. El idealismo platónico y la
investigación sin perseguir la utilidad
inmediata ha formado parte a lo largo de toda
la historia de la filosofía de trabajo
del matemático que especula en la topología
de un territorio de ideas que el espíritu
explora sin doblegarse a la dimensión
sensible de la realidad. En este sentido, buena
parte de los matemáticos son platónicos
y les fascina su afinidad espiritual con el
fundador de la Academia.
La alta valoración que siempre ha gozado
la Matemática; su estimación como
expresión de los más elevados
intereses especulativos del hombre incidentes
sobre la Filosofía y la Ciencia, la Política
y el Arte, la Educación y la Cultura
en general; exponente de su más genuina
capacidad de razonar; es de origen platónico.
Sin ser propiamente un matemático, es
impresionante, casi milagroso, el magnífico
impacto e influjo de Platón sobre el
curso del rumbo que tomaría, a partir
del siglo IV a.C., la más antigua de
las ciencias, la Matemática.
Para finalizar, recogemos palabras de B.Russell
para expresar que pocos filósofos, han
alcanzado la amplitud y profundidad del pensamiento
de Platón; ninguno le ha superado; y
cualquiera que aborde la investigación
filosófica o matemática hará
mal en ignorarle. Apoyemos estas palabras con
el testimonio de un gran pensador, el filósofo,
lógico y matemático Alfred N.
Whitehead –maestro y colaborador de B.Russell
en su monumental obra Principia Mathematica–,
que quiso rendirle un encomiástico tributo
a Platón al escribir en su obra Process
and Reality de1929 el siguiente panegírico:
«La más acertada descripción
del conjunto de la tradición filosófica
europea es la que consiste en una serie de notas
a pie de página a la obra de Platón.»
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Autor:
Pedro Miguel González Urbaneja. IES Sant
Josep de Calassanç. Barcelona. |
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