El Tractatus de latitudinibus
formarum
Más influencia a la larga que las obras
anteriores tuvo el Tractatus de latitudinibus
formarum, donde las funciones aparecen por primera
vez dibujadas. Todo lo que varía, decía
Oresme, lo podemos imaginar como una cantidad
continua representada mediante un segmento rectilíneo.
Y trasladó al plano lo que hasta entonces
habían hecho los geógrafos sobre
la esfera. Mantuvo incluso los nombres, y llamó
longitud y latitud a los antepasados de lo que
hoy llamamos abscisa y ordenada. De este modo
demostró la llamada ley de Merton, que
ya había sido enunciada por los filósofos
escolásticos de Oxford para explicar
el movimiento uniformemente acelerado. Si BC
es la gráfica del movimiento, el trapecio
ABCD representa el espacio recorrido en el tiempo
igual a , durante el cual la velocidad pasa
de ser a ser , como se puede ver en la figura
que aparece a continuación..
Como dicho trapecio es equivalente
a un rectángulo de la misma base y altura
igual a las medias de las alturas (y por lo
tanto a la velocidad media), sucede lo siguiente:
Las series infinitas
También contribuyó Oresme al estudio
de las series, y a él se le debe la hermosa
demostración de la divergencia de la
serie armónica, formada por los inversos
de los números enteros:
Cada uno de los números
entre paréntesis es mayor que un medio.
Luego la suma puede ser tan grande como uno
quiera. Además, mediante diagramas geométricos,
demostró las siguientes sumas:
El Livre du ciel et du
monde