Muchos
creen que las Matemáticas durmieron un largo sueño a
lo largo de la Edad Media, sin embargo no es del todo
cierto. Los árabes, además de recuperar un buen número
de obras griegas, van a proporcionar a Occidente un
gran tesoro que va a desarrollar de forma increíble
la Aritmética, sentando de paso las bases de una nueva
rama de las Matemáticas, el Álgebra.
En la Europa cristiana una de las pocas fuentes de información
que pasará de generación en generación gracias a los
copistas de los monasterios es la Aritmética de Boecio,
que constituye un resumen de la Introductio de Nicómaco
de Gerasa, de los Elementos de Euclides y del Almagesto
de Ptolomeo |