Su
obra
El teorema de Cauchy-Kovalévskaya [16],[9]
formaba parte del trabajo por el que obtuvo
el doctorado. Fue publicado en Crelle´s
Journal. Es un teorema de existencia y unicidad
de soluciones de una ecuación en derivadas
parciales de orden k con condiciones iniciales
para funciones analíticas.
En 1842 Cauchy había demostrado la existencia
de solución de una ecuación en
derivadas parciales lineales de primer orden.
En la misma época, Weierstrass, que no
conocía los trabajos de Cauchy, demostró
la existencia y "unicidad" de la solución
para un sistema de ecuaciones diferenciales
ordinarias y propone a Sonia extender estos
resultados a un sistema de ecuaciones en derivadas
parciales. Este teorema, elaborado independientemente
del de Cauchy, generaliza sus resultados y establece
unas demostraciones tan simples, completas y
elegantes que son las que se exponen en la actualidad
en los libros de Análisis.
Su trabajo sobre funciones abelianas fue otro
de los que presentó para su tesis. Su
investigación en este campo trataba del
estudio de los casos en los que las funciones
abelianas pueden reducirse a integrales elípticas
y fue publicado en el Acta Mathematica. Las
funciones abelianas eran uno de los temas de
investigación más importantes
del siglo XIX, Legendre las clasificó,
Abel y Jacobi de manera independiente obtuvieron
los principales resultados respecto a estas
funciones. Riemann y Weierstrass resolvieron
simultáneamente el problema general de
la inversión de estas integrales. Sonia
estudió los casos en los que las integrales
abelianas de tercer orden pueden reducirse a
integrales elípticas, aunque no era un
problema de la parte central de la teoría,
su logro más importante fue el hecho
de reemplazar un criterio trascendente por uno
algebraico. Además su especialización
en este campo contribuyó favorablemente
al reconocimiento que tuvo Sonia entre los matemáticos
de la época.
Otra de las memorias presentadas para obtener
el doctorado trataba de la forma y estabilidad
de los anillos de Saturno, publicada en la revista
de Astronomía Astronomische Nachrichten
en 1885. Laplace (1799), en su tratado de Mecánica
Celeste, había formulado las condiciones
de equilibrio de fuerzas, suponiendo que los
anillos eran fluidos, de sección elíptica
y hacía varias aproximaciones en el cálculo
del potencial del anillo. Sin embargo Maxwell
(1859) había mostrado que era muy improbable
que el anillo pudiera tener cualquier estructura
continua, como el trabajo de Laplace había
postulado. Sonia abandonó la hipótesis
de elipticidad y, utilizando un desarrollo en
serie de Fourier, resolvió un sistema
con infinitas variables por el método
de aproximaciones sucesivas. En un artículo
que publicó comentaba que los últimos
trabajos de Maxwell hacían poco aceptable
la hipótesis de la estructura líquida
de los anillos y que éstos estaban formados
por partículas de hielo y rocas, como
posteriormente se demostró. Muchos autores
han comentado que el resultado más importante
de Kovalévskaya sobre los anillos de
Saturno fue determinar su forma oval. Otros
[2] opinan que lo más significativo de
su trabajo fue plantear dos problemas importantes
en matemática aplicada como son el análisis
de errores y la estabilidad, además de
proponer, de manera heurística, técnicas
para resolver ecuaciones integrales, que fueron
desarrolladas de forma rigurosa por Hammerstein
en 1930.
Sus investigaciones sobre la propagación
de la luz en un medio cristalino, [10] fueron
una propuesta de Weierstrass que la orientó
a determinar las soluciones de las ecuaciones
de Lamé. Éste era un problema
de Física en la época de Fressnel;
Gabriel Lamé, en 1866, lo había
convertido en matemático, pero para determinar
la solución tuvo que recurrir a la hipótesis
de la existencia de éter rodeando la
materia que vibra. Sonia en su trabajo prescinde
de esta hipótesis.
Otro resultado sobre ecuaciones en derivadas
parciales fue una demostración simplificada
del teorema de Burns [12] publicada después
de su muerte en el Acta Mathematica. En esta
demostración utilizaba una parametrización
de una superficie para obtener una ecuación
a la que podía aplicar el teorema de
Cauchy-Kovalévskaya y obtener fácilmente
la solución.

Posiblemente la investigación más
importante fue la que realizó sobre la
rotación de un cuerpo sólido alrededor
de un punto fijo [16], [11] por la que recibió
el Premio Bordin de la Academia de Ciencias
de París y más tarde el premio
de la Academia de Ciencias de Suecia. Ambos
trabajos fueron publicados en el Acta Mathematica.
Una de las aplicaciones más importantes
de la mecánica newtoniana es el estudio
del movimiento de un cuerpo. Leonhard Euler
(1758) había resuelto el problema cuando
el punto respecto al que gira es el centro de
gravedad. J. L. Lagrange (1811-1815), el de
un cuerpo de revolución que gira alrededor
de un eje. Pero estaba sin resolver el caso
general. La Academia de Ciencias de Prusia había
propuesto este problema para un concurso los
años 1855 y 1858, pero nadie se había
presentado. Sonia resolvió de forma analítica
las ecuaciones del movimiento. Planteó
un sistema de seis ecuaciones diferenciales,
consideró el tiempo como una variable
compleja y analizó los casos en los que
las seis funciones implicadas, las tres componentes
del vector velocidad angular y las tres del
vector unitario vertical (aceleración
de la gravedad), eran funciones meromorfas del
tiempo, con este planteamiento los movimientos
estudiados por Euler y Lagrange eran casos particulares,
además encontró un tercer caso
y lo estudió. Con ello este problema
quedaba analíticamente resuelto.
Su libro autobiográfico “Recuerdos
de la infancia”, [3], [13] un relato que
nos narra las vivencias y los sentimientos de
su niñez, además de describir
los problemas y los ideales de la sociedad rusa
en la segunda mitad del siglo XIX, fue traducido
al sueco y publicado con el título Las
hermanas Rajevsky. Sonia formó con su
amiga Anne-Charlotte Leffler, hermana de Mittag,
una sociedad literaria que firmaba con el pseudónimo
Korvin-Leffler. El primer resultado de esa colaboración
fue una obra de teatro "La lucha por la
felicidad" que se publicó en 1887.
Cuando Sonia murió, Anne escribió
su biografía [3], [15]. Su novela póstuma
"Vera Barantsova", que contaba la
historia de una joven mártir revolucionaria,
fue publicada en Suecia (1892) por sus amigos
a partir de sus manuscritos no revisados y en
Rusia (1906) con el título "Una
nihilista"[14].
Su dedicación simultánea a las
investigaciones matemáticas y a la literatura
causó un cierto desconcierto en muchas
de las personas de su alrededor. En una carta
escrita por Sonia [3] comentaba que no era nada
extraño, ya que tanto el poeta como el
matemático deben ser capaces de profundizar
en la realidad y de esta forma ver lo que los
demás no ven. Además la Matemática,
para ella, era la Ciencia que exigía
más imaginación..
