Sonia
Kovalévskaya fue una matemática
rusa del siglo XIX, que para poder estudiar
en la universidad tuvo que salir fuera de Rusia,
pedir permisos especiales para asistir a clase
y solicitar clases particulares a ilustres matemáticos.
Después de obtener el doctorado en Matemáticas,
a pesar de que ninguna universidad en Europa
admitía a una mujer como profesora, consiguió
serlo en la entonces recién creada Universidad
de Estocolmo.
Sus investigaciones se centran en el Análisis
Matemático. Su nombre ha pasado a la
historia por el Teorema de Cauchy-Kovaleskaya.
Su especialización, por lo que en su
época fue conocida en toda Europa, era
la teoría de funciones abelianas. Su
trabajo sobre los anillos de Saturno representa
su aportación a la matemática
aplicada. Su mayor éxito matemático
fue su investigación sobre la rotación
de un sólido alrededor de un punto fijo
por el que obtuvo el Premio Bordin de la Academia
de Ciencias de París. Su trabajo póstumo,
una simplificación de un Teorema de Bruns
.
Sonja, Sofja, Sonya, Sophie, Sophia, Sonia,
Sofya, son algunos de los nombres que hacen
referencia a esta mujer excepcional como escritora,
como matemática y como persona. No sólo
fue la primera mujer que se doctoró en
Matemáticas y consiguió ser profesora
de Universidad, sino que también escribió
obras literarias.
El relato de su corta vida es fascinante. Comenzó
en un pueblecito de Rusia, donde vivió
su adolescencia y desde allí, en una
época en la que las mujeres carecían
totalmente de autonomía y les estaba
totalmente prohibido asistir a la universidad,
su genio matemático, su espíritu
libre y su especial personalidad para superar
las barreras que se interponían a sus
aspiraciones, le permitieron alcanzar las más
altas cotas del pensamiento científico.
Su talento literario, plasmado en su obra autobiográfica
Recuerdos de la infancia, nos conmueve. Llegó
a ser amiga y colega de los más grandes
matemáticos de la época como Weierstrass,
Poincaré, Chevichev, Hermite, Picard,
Mittag-Leffler, etc., y de científicos
y literatos como Darwin, Elliot, Ibsen, Mendeleyev,
Dostoyesky, etc. Todo esto podía ser
suficiente para interesarnos por su vida, pero,
ante todo fue "una gran matemática"
creativa, original e innovadora . .