Los
primeros trabajos probabilísticos de
Kolmogórov estuvieron enmarcados en la
aplicación de los métodos de la
teoría de funciones. Se trata de los
teoremas límites. El primero
lo publica en 1924, conjuntamente con Khinchín:
Sobre la convergencia de series cuyos términos
dependen del azar. Aquí aparece
la conocida y potente desigualdad de Kolmogórov,
pero la importancia de este trabajo radica principalmente
en el desarrollo de una nueva metodología,
que probará ser muy fructífera
en el futuro
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Ubre
die analytischen Methoden in der Wahrscheinlichkeitsrechnung,
Mathematische Annalen 104 (1931) |
.
El año 1931 es de crucial importancia
para la constitución de los procesos
estocásticos como una rama de la teoría
de probabilidades.
En ese año aparece el artículo
fundamental de Kolmogórov Métodos
analíticos en la teoría de probabilidades,
dedicado a estudiar, en forma abstracta, lo
que hoy denominamos procesos de Márkov.
Aunque por esa época ya se habían
acumulado una serie de trabajos que investigaban
casos concretos de procesos aleatorios, especialmente
en trabajos de naturaleza física, este
trabajo sentó las bases teóricas
necesarias para el futuro desarrollo de esta
rama de las matemáticas.
Andrei Nikoláyevich publica en 1933 la
célebre monografía Fundamentos
de la Teoría de Probabilidades.
En este libro presenta la construcción
axiomática de la teoría de probabilidades
que actualmente es ampliamente aceptada. Además,
en ella desarrolla de forma clara y matemáticamente
precisa los principales conceptos probabilísticos
que, como expresa el propio Kolmogórov,
han surgido directamente de la consideración
de problemas físicos concretos y
serán la base necesaria para la fundamentación
de los procesos estocásticos.
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Fundamentos
de la Teoría de Probabilidades.
Originalmente publicado en 1933 en alemán
como "Grundbegriffe der Wahrscheinlichkeitrechnung"
Most recent 3rd Russian Edition was published
1998 by Phasis, Moscow
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En el mismo año Kolmogórov demuestra
rigurosamente la aproximación de la función
de distribución empírica a la
distribución de probabilidades de la
variable aleatoria, siempre que la muestra que
se tome sea suficientemente grande, dando una
forma efectiva de estimar el error máximo
que se comete en la aproximación. Este
resultado de Kolmogórov inmediatamente
entró a formar parte de todos los textos
de estadística matemática.
Kolmogórov estableció una estrecha
colaboración con otros científicos
no matemáticos, en particular con físicos
y biólogos. Como dos de sus frutos más
relevantes señalemos el análisis
de los problemas de las turbulencias
desde un punto de vista estocástico y
el estudio de los procesos ramificados.
La importancia del primero fue tal que, en 1946,
fue designado director del laboratorio de turbulencia
en el Instituto de Geofísica Teórica
de la Academia de Ciencias. En cuanto al segundo,
abrió toda una rama dentro de la teoría
de los procesos estocásticos y sus aplicaciones.
Kolmogórov, a comienzos de la década
del 50, se entusiasmó por una nueva rama
de la matemática que tenía apenas
dos años de edad: la teoría
de la información. Reconoció
y supo trasmitir a un grupo destacado de colaboradores
la importancia de las nuevas ideas, asi como
la necesidad de fundamentarlas matemáticamente.
Estos trabajos iniciaron la tradición
de presentar los resultados en teoría
de la información con un alto nivel de
rigor matemático, tradición que
ha quedado como paradigma en los trabajos de
los expertos en teoría de la información.
Una de las aplicaciones más interesantes
de la teoría de la información,
que realizó Kolmogórov junto a
sus colaboradores, es la relacionada con el
análisis estadístico de los
textos, tanto en prosa como en verso. Andrei
Nikoláyevich considera este interés
como “otra rama de su trabajo científico”.
El entusiasmo de Andrei Nikoláyevich
por las ideas provenientes de la teoría
de la información lo condujo a extender,
con gran provecho, el concepto de ??entropía
a ramas de la matemática que en nada
tenían que ver con la trasmisión
de información, como la teoría
de sistemas dinámicos o la teoría
de funciones.
Kolmogórov se interesó por uno
de los famosos problemas que Hilbert
había propuesto en 1900 y que aún
estaba sin solución: ¿podrá
cualquier función continua de n variables
escribirse como una superposición de
funciones de dos variables?. Con el fin
de “medir la cantidad de información
necesaria para distinguir alguna función
particular en una clase de funciones”
introdujo la noción de entropía
de un conjunto de funciones. Con el auxilio
de este concepto Kolmogórov demostró
que cualquier función continua de
n variables es representable en forma de superposición
de funciones continuas de solo tres variables.
Un joven estudiante suyo, Vladimir Arnold (n.
en 1937), completó la respuesta a la
pregunta formulada demostrando que toda
función continua de tres variables puede
ser expresada como la superposición de
funciones continuas de dos variables. Algún
tiempo después Kolmogórov demostró
que toda función continua de n variables
es la superposición de funciones continuas
de una variable y una única función
de dos variables: la función suma.
En el año 1963, Kolmogórov expone
la idea de proporcionar una base algoritmica
a las nociones básicas de la teoría
de información y la teoría de
probabilidades. Surge así la idea de
complejidad algorítmica de un
objeto, que hoy se conoce como complejidad
según Kolmogórov. La necesidad
de formalizar matemáticamente la complejidad
de la estructura de un objeto estaba latente
en esa época y, como tantas otras veces
ha sucedido en la historia de las matemáticas,
las ideas esenciales de esta teoría fueron
expuestas independientemente y en forma diferente
por otros dos matemáticos. Aunque los
tres realizaron aportes significativos a la
recién nacida rama de las matemáticas,
la claridad de las ideas expuestas por Kolmogórov
y su autoridad dentro de la comunidad matemática
contribuyó a que se asocie esta nueva
teoría con su nombre.
Los últimos 20 años de su fructífera
vida, Kolmogórov los dedicó casi
por completo a la obra pedagógica, pero
el interés por la educación integral
de la jóven generación lo acompañó
durante toda su vida profesional. Con solo 19
años, fue aceptado como profesor de matemáticas
y física en una escuela experimental,
labor que acogió con mucho entusiasmo.
Más tarde, realizó una importante
labor en el perfeccionamiento de la enseñanza
general de la matemática, participó
personalmente en la elaboración de los
nuevos programas, en la redacción de
los libros de textos y en la formación
de profesores. Un reconocimiento a los méritos
ganados en esta labor didáctica es su
presencia, entre los 21 organizadores, cuando
se funda la Academia de Ciencias Pedagógicas
de la Unión Soviética en 1967.
Siendo ya profesor de la Universidad de Moscú,
Kolmogórov participó con gran
entusiasmo en la organización de la Primera
Olimpiada Matemática. Andrei Nikoláyevich,
más que a la competencia en sí
misma, prestaba atención a la preparación
preliminar, a las conferencias organizadas para
los escolares y a los círculos de interés,
cuyas temáticas de ningún modo
debía restringirse a la resolución
de "problemas de olimpiada".
A partir del año 63 comienzan a organizarse
las escuelas de verano y las escuelas internados.
Las primeras se organizaban en uno de los meses
de vacaciones, con los ganadores de las olimpiadas
que se reunían con el fin de trabajar
en matemática y descansar activamente.
Kolmogórov personalmente participó
en al menos 11 de estas escuelas de verano entre
los años 63 y 77.
La escuela-internado físico-matemática
adjunta a la Universidad de Moscú era
una institución donde se estudiaban los
dos últimos grados de la enseñanza
preuniversitaria. En el internado no se admitían
alumnos que vivieran en Moscú y se les
daba especial preferencia a los muchachos de
las pequeñas ciudades y aldeas. La influencia
de Andrei Nikoláyevich en la organización
de la vida en esta escuela fue tal que enseguida
pasó a ser llamada extraoficialmente
escuela de Kolmogórov, denominación
oficial actual que ostenta con merecido orgullo.
Kolmogórov no solo impartía conferencias,
daba clases y organizaba la labor matemática
de esta escuela, sino que se ocupaba de la organización
del plan de estudio en su totalidad y la selección
de los profesores. El trabajo fundamental se
llevaba a cabo en clases con grupos pequeños,
de alrededor de 15 alumnos, donde trabajaban
simultáneamente hasta tres profesores.
Tal régimen de trabajo era posible por
la participación de gran número
de investigadores, profesores y estudiantes
universitarios. Los datos sobre los egresados
son muy elocuentes: en los casi 25 años
que Kolmogórov dirigió la escuela,
aproximadamente el 95% de ellos continuaron
estudios en un centro de educación superior
y alrededor de un 70 % en uno de los más
renombrados del país. Muchos, ya desde
el primer año universitario, realizaron
trabajos de investigación científica
y más tarde estudios de postgrado. En
1988 totalizaban más de 400 los exalumnos
de la escuela con el grado científico
de doctor.
Kolmogórov dedicó gran esfuerzo
a escribir y editar publicaciones para los escolares.
En este sentido se destacan no solo los libros
de texto, sino también materiales científico-divulgativos.
Desde 1970 Andrei Kolmogórov junto al
físico académico Isaac Kikoin,
se encargó de la edición de la
primera revista científica en el mundo
que fuera escrita expresamente para estudiantes
de secundaria, la revista Kvant (Cuanto).
Casi inmediatamente apareció la serie
de monografías Biblioteca de Kvant
con los mismos propósitos, pero con un
tratamiento más profundo de los temas
abordados. Aún cuando estaba gravemente
enfermo, y debía mantenerse en reposo,
exigía que lo tuvieran informado de los
materiales que serían publicados, tanto
en la revista como en la colección.
En la revista Kvant Kolmogórov
publicó 13 artículos, pero esta
fue solo una muestra de la labor divulgativa
en la búsqueda de una mayor comprensión
sobre el papel social de la matemática.
Andrei Nikoláyevich publicó más
de 400 trabajos de divulgación científica,
entre los que se destacan los 88 artículos
que escribió para la segunda edición
de la Gran Enciclopedia Soviética,
los 72 entregados a la popular revista La
Matemática en la Escuela (Matematika
v Schkole) y los 44 de carácter periodístico
aparecidos en los diarios y revistas de amplia
difusión en la URSS.
Se contabilizan al menos 63 discípulos
directos de Kolmogórov, además
de los muchos que, sin serlo oficialmente, recibieron
su influencia directa. De ellos 15 han sido
o son miembros de la Academia de Ciencias
Hay una anécdota que narran sus discípulos
los años en que fue Decano de la Facultad
de Mecánica y Matemática (1954-58).
Cuentan que en un acto de graduación,
después de entregar los diplomas, realizó
un pequeño discurso donde señaló
que cada persona vive como en varias esferas
concéntricas. La primera, es el yo; la
segunda, su circunstancia, la familia, los amigos;
la tercera es el trabajo, la profesión;
la cuarta la Patria y la quinta, la Humanidad.
Y el deber de cada uno es llenar su vida,
el yo, con un contenido profundo y amplio para
después ser capaz de brindar el mejor
servicio en beneficio de las demás esferas
[2].
Cuando analizamos la biografía de Andrei
Nikoláyevich concluimos que con su ejemplo
siempre mostró que esto era posible.
Por eso fueron justas las 7 órdenes Lenin,
el Premio Stalin y el Premio Lenin
que le concedió el Estado soviético.
Así como su elección como miembro
honorario de las academias de ciencias y las
sociedades científicas más prestigiosas
del mundo. Por sus contribuciones a la Humanidad
le fue otorgado el Premio Internacional
de la Fundación Balzan, junto al
Papa Juan XXIII y al compositor Paul Hindemith
y el Premio Internacional de la Fundación
Wolf por profundos y originales descubrimientos
en análisis de Fourier, teoría
de probabilidades, teoría ergódica
y sistemas dinámicos |