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| Historia de las
Matemáticas |
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| Matemáticos
| Jacob Bernoulli (3 de 4) |
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para imprimir |
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1654-1705 |
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El primer trabajo relacionado
con el análisis de los infinitesimales
publicado por Jacob fue en 1690 en el Acta
Eruditorum. En él resolvió
un problema que había sido propuesto
por Leibniz tres años
antes y que Jacob Bernoulli redujo a la resolución
de una ecuación diferencial. Este trabajo
es particularmente importante para la historia
del cálculo, ya que la denominación
integral aparece por vez primera con su
significado actual de proceso inverso al de
la diferenciación.
Al final de este trabajo Jacob propuso como
un reto el conocido como problema de la catenaria:
Encontrar la forma que toma una cuerda (o
cadena), perfectamente flexible y homogénea,
por la acción sólo de su peso,
si sus extremos son fijos.
Este era un viejo problema que los geómetras
más eminentes de épocas anteriores
no habían sido capaces de resolver satisfactoriamente.
La forma que toma la cuerda tiene un gran parecido
con una parábola y precisamente ésta
fue la primera conjetura formulada por varios
matemáticos, Galileo
entre ellos. Con solo 17 años Huygens
había demostrado que la curva no era
una parábola, aunque no pudo precisar
cuál era la curva buscada.
Después de lanzado el reto por Jacob,
el problema fue resuelto geométricamente
por Huygens y, mediante el uso de los medios
del cálculo infinitesimal, por Johann
Bernoulli y Leibniz.
Y todos obtuvieron constructivamente la misma
curva a la que Huygens denominó catenaria,
del vocablo latino catena que significa
cadena. Actualmente esta curva se describe a
través de la función exponencial,
mediante la función conocida como coseno
hiperbólico:
, pero en la época que nos ocupa la función
exponencial aún no se había introducido.
Uno de los tipos de curvas que más agradaban
a Jacob eran las espirales. La primera espiral
conocida en la historia de la matemática
es la de Arquímedes. Primeramente Jacob
introdujo e investigó la llamada espiral
parabólica
, a, p constantes). Para ello, Jacob presenta,
aunque en forma embrionaria, una idea de lo
que hoy conocemos como coordenadas polares.
El problema de hallar la longitud de un arco
de esta espiral condujo a Jacob a considerar
la primera integral elíptica
en la historia de la matemática, teoría
esta que ha sido el motor impulsor de innumerables
investigaciones posteriores que llegan hasta
nuestros días.
Pero
la espiral que recabó la mayor atención
de Jacob fue la que actualmente se conoce como
espiral logarítmica :
. Esta curva apareció por primera vez
en el siglo XVI, relacionada fundamentalmente
con los problemas de la navegación interoceánica.
Jacob analizó una serie de curvas relacionadas
con la espiral logarítmica (evoluta,
involuta, cáustica...) y el resultado
era frecuentemente otra espiral logarítmica.
Esta propiedad extraordinaria de reproducirse
bajo diversas transformaciones fue lo que motivó
que Jacob denominara a esta espiral spira
mirabilis (espiral milagrosa) y que ordenase
que fuera colocada en la lápida de su
tumba junto a la inscripción latina Eadem
mutata resurgo, lo que puede traducirse
como: Aún siendo modificada, resurjo.
Sin embargo, por ironías del destino,
la espiral que aparece grabada en su tumba es
la de Arquímedes
y no la logarítmica, como él había
dispuesto.
En los últimos años
del siglo XVII, estalló una amarga contr
oversia de Jacob con su hermano Johann.
Esta situación se debió sin duda
a las difíciles características
de la personalidad, tanto de uno como de otro
hermano. Jacob poseía una naturaleza
sensible e irritable y, probablemente, se molestó
porque Johann alardeaba y nunca agradeció
la formación recibida de él. Por
otra parte, la cátedra de matemática
de la Universidad de Basilea la ocupaba Jacob,
por lo que Johann tuvo que buscar una cátedra
disponible fuera de su ciudad natal. Gracias
a sus relaciones con Huygens la halló
en Groninga.
En junio de 1696, mientras Johann
estaba en Groninga, propuso el problema
de la braquistócrona y retó
a la comunidad matemática a resolverlo
antes del fin del año, añadiendo
con sarcasmo que la curva es una bien conocida
de los matemáticos.
El problema se expresa como sigue: Dados
dos puntos A y B en un plano vertical, hallar
el camino AMB por el que una partícula
móvil M, descendiendo por su propio peso,
iría de A a B en el menor tiempo posible.
En la Pascua del año siguiente aparecieron
en total 5 soluciones: además de Johann
y Leibniz resolvieron
el problema Jacob Bernoulli, L'Hôpital
y Newton. La curva solución de este problema
resultó ser efectivamente, una curva
bien conocida y estudiada por la comunidad científica,
era nada más y nada menos que la cicloide.
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El método de solución
de Jacob resultó muy general, penetrando
profundamente en la esencia de la cuestión
y ejerció gran influencia en Euler cuando
dio los primeros pasos en lo que más
tarde sería el Cálculo de Variaciones.
El trabajo en que Jacob presenta su método
lleva el original título Resolución
del problema de mi hermano, a quien yo
a mi vez planteo otro, y efectivamente propone
no uno, sino dos nuevos problemas.
La segunda cuestión propuesta por Jacob
en su trabajo es notable, entre otras cosas,
por revivir el antiguo problema isoperimétrico.
Jacob propone un problema realmente difícil
y con ello mostró la confianza que tenía
en la potencia del método por él
desarrollado.
No es de extrañar que Jacob ofreciera
una recompensa a su hermano si aceptaba el reto
en un plazo de 3 meses y daba la solución
antes de un año. Johann, con su fanfarronería
habitual respondió que en lugar de 3
meses el no necesitaba más de 3 minutos
para alcanzar la solución, e incluso
para ir más allá y resolver un
problema aún más general. Pero
en realidad Johann solo resuelve una parte del
problema y no precisamente la más importante.
Precisamente esta idea incorrecta de Johann
es lo que provoca un hiriente intercambio entre
los hermanos, que Jacob da por terminado en
1701 con un trabajo largo y difícil,
donde realiza un profundo y correcto análisis
del problema.
Entre los años 1689-1704 Jacob publicó
cinco memorias con el título general
de Proposiciones aritméticas acerca de
las series infinitas que fueron la primera guía
que existió para el estudio de la teoría
de series, a pesar de usar métodos poco
ortodoxos y obtener algunos resultados de dudosa
validez.
En particular se interesó junto a su
hermano J ohann por la serie de los inversos
de todos los números naturales, desconociendo
los resultados que sobre este asunto se habían
hallado anteriormente. Cuando demostró
la divergencia de esta serie, Jacob asombrado
exclamó: ¡Entonces una suma
donde el último término desaparece
puede ser infinitamente grande!
También Jacob analizó el comportamiento
de la serie
, demostrando que tenía una suma menor
o igual que 2. Sin embargo, no fue capaz de
encontrar exactamente el valor de su suma. Este
desafío lanzado por Jacob pronto se conoció
como el problema de Basilea y
solo fue resuelto por la perspicacia de Euler
30 años después.
Euler fue mucho mas allá. Después
de lograr sumar los inversos de las potencias
de orden 4, 6, 8, hasta la exagerada potencia
26, observó una relación extraordinaria
entre las sumas infinitas de los inversos de
potencias de orden par y los llamados números
de Bernoulli.
Los números de Bernoulli fueron introducidos
por Jacob con el fin de sumar las potencias
de los primeros números naturales. Sin
embargo, su fama se debió a las variadas
relaciones, bastante misteriosas, de estos números
con otras constantes que aparecen en el Análisis,
la Teoría de números, la Topología
Diferencial y con otros problemas de índole
diversa. Quizás, la más asombrosa
de estas relaciones fue la hallada por Ernst
Kummer, a mediados del siglo XIX, con el famoso
teorema de Fermat.
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Primera
página del Ars conjectandi (1713) |
Pero los importantes números de Bernoulli
no aparecieron en una obra de análisis
infinitesimal, sino en la que se considera la
producción de Jacob que ha tenido mayor
trascendencia: Ars conjectandi (Arte
de las conjeturas), publicada en Basilea en
1713 por su sobrino Nicolaus I, ocho años
después de la muerte de su autor. Cuando
muere Jacob, el trabajo estaba aún incompleto;
no obstante, constituía una obra de gran
significación para una nueva rama de
las matemáticas que se estaba gestando
en esa época: la teoría de las
probabilidades.
Bernoulli divide su libro en cuatro partes,
pero, desde un punto de vista actual, podemos
distinguir dos secciones muy bien diferenciadas.
En la primera sección Jacob se apoya
en un trabajo anterior de Huygens, realizando
una serie de comentarios y adiciones importantes.
En particular, aquí es donde introduce
los números de Bernoulli, antes mencionados.
También resuelve una serie de problemas
relacionados con los juegos de azar para lo
que introduce varias nuevas herramientas de
cálculo, entre ellas la denominada distribución
de Bernoulli o distribución binomial.
Lo que distinguimos como segunda sección
es la cuarta parte de la obra. Aquí Jacob
rompe radicalmente con la temática tradicional
y realiza consideraciones infinitesimales en
el cálculo de probabilidades al enunciar
y demostrar el teorema límite. Este teorema,
que más tarde Poisson denominará
ley de los grandes números, ha sido objeto
de numerosas generalizaciones y aplicaciones.
En especial, en él se basa la definición
estadística de probabilidad.
La demostración dada por Jacob a su teorema
es totalmente rigurosa, la insuficiencia del
resultado y las críticas que ha recibido
son de índole práctica y radican
en el hecho de que la estimación realizada
del número de ensayos necesarios es demasiado
grande. Su sobrino Nicolaus I y especialmente
Abraham de Moivre mejoraron el estimado.
La excelencia de su obra fue reconocida por
la comunidad científica de la época.
Dos ejemplos de ello lo constituyen el que en
1699 la Academia de París, por vez primera,
eligió ocho miembros extranjeros y entre
ellos estaban, además de Newton y
Leibniz, los hermanos Jacob y Johann
Bernoulli. Por su parte, en 1701 la Academia
de Berlín también eligió
a ambos hermanos Bernoulli como miembros extranjeros.
A fines del siglo XVII, Jacob enferma seriamente,
al parecer de tuberculosis. La enfermedad y
las tensiones generadas por las enconadas e
insensatas controversias con su hermano provocaron
que falleciera, en plenas facultades mentales,
el 16 de agosto de 1705. .  |
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| Autores:
Carlos Sánchez y oncepción Valdés.
Universidad de la Habana |
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