Jacob
es el primero de los Bernoulli en estudiar en una universidad,
el primero en investigar en las ciencias matemáticas, el
primero en recibir un título de doctor y el primero de
la familia en ser aceptado como catedrático de matemáticas
en la Universidad de Basilea. Jacob pronto se convirtió
en guía espiritual y en ejemplo de todos los demás
magníficos geómetras Bernoulli que le sucedieron.
Era de un humor colérico, muy susceptible. Gustaba de desafiar
intelectualmente a los demás, de consagrarse a la resolución
de problemas y de polemizar sobre las soluciones. Nunca pudo aceptar
que Johann, su hermano menor y más brillante, lo pudiera
aventajar como geómetra. Su vida científica giró
alrededor del núcleo fuerte del estudio de las curvas con
el uso del nuevo cálculo.
El deseo de su padre lo llevó a realizar estudios filosóficos,
teológicos y de idiomas en la Universidad de Basilea. Se
graduó con el grado de magíster en filosofía
a los 17 años, y 5 años más tarde era doctor
en teología. Dominaba los idiomas alemán, francés,
inglés, latín y griego. Pero Jacob sentía
una gran inclinación hacia las matemáticas y, a
escondidas, estudiaba diferentes aspectos de ellas, sin maestro
alguno y casi sin libros adecuados. No obstante, a los 18 años,
ya resolvía correctamente algunos problemas matemáticos
difíciles, en especial los relacionados con la astronomía.
Como era costumbre en la época, al término de sus
estudios comenzó un largo periplo de cuatro años
por Suiza, Francia e Italia. De regreso en Basilea, inspirado
por la aparición de un gran cometa en 1680, Jacob publica
su primer trabajo científico, lo dedicó a la teoría
de los cometas. Aquí propone las leyes que gobiernan el
comportamiento de estos cuerpos celestes y en particular afirmó
que sus trayectorias, podían ser predichas con suficiente
antelación. La teoría elaborada por Jacob no era
totalmente correcta, pero constituyó un pronunciamiento
contra la creencia de la época según la cual los
cometas estaban regidos por la voluntad divina. Este trabajo atrajo
fuertes críticas de los teólogos.
En el período de su viaje por Francia e Italia, Jacob comenzó
a llevar una libreta de notas donde incluía diferentes
comentarios de carácter científico. Un lugar fundamental
en estas notas lo ocupa la resolución de problemas matemáticos.
Por estos puede juzgarse el interés de Jacob por las aplicaciones.
Realizó importantes trabajos en física, tales como
la determinación del centro de oscilación de cuerpos
sólidos y el cálculo de la resistencia de los cuerpos
que se mueven en un líquido. Estas notas revelan cómo,
de forma paulatina, Jacob se comenzó a interesar primero
por los métodos matemáticos conocidos en su época
y más tarde por los métodos infinitesimales, a cuyo
desarrollo y perfeccionamiento contribuyó significativamente.
Cuando Jacob comenzó a interesarse en problemas matemáticos,
los trabajos de Newton y Leibniz eran todavía desconocidos.
Realizó sus estudios con algunas de las obras matemáticas
más significativas de la época: la Geometría
de Descartes, la Arithmetica infinitorum de Wallis y las Lecciones
de geometría de Barrow.
Dos años después de su regreso a Basilea, Jacob
viajará de nuevo, pero esta vez lo hará a Holanda
e Inglaterra. En Amsterdam conoce a Huygens, que, en particular,
ejercerá una influencia enorme en su trabajo sobre teoría
de probabilidades. En Inglaterra visitará el Observatorio
Real de Greenwich, donde será recibido por su fundador
y primer director, John Flamsteed, cuyas observaciones lunares
suministraron los datos que Newton, utilizaría para verificar
su teoría de la gravitación.
Este será el último viaje de estudio y placer que
realizará Jacob, pues después de su regreso no salió
más de Basilea, excepto para acudir a los sanatorios, cuando
enfermó gravemente. Como resultado de sus viajes, estableció
relaciones con varios geómetras europeos de primera línea,
con los cuales mantuvo una amplia correspondencia durante toda
su vida.
Después de rechazar un puesto en los asuntos eclesiásticos,
ya que había decidido consagrar su vida a las matemáticas,
inició su labor docente profesional en 1683 cuando comenzó
a enseñar física experimental en la Universidad
de Basilea. Al cumplir 30 años, Jacob Bernoulli se casó
y tuvo un hijo, al que llamaron Nicolaus y una hija. Este Nicolaus
no se dedicó a las matemáticas y prefirió
desarrollar la veta artística de la pintura, muy presente
también en la familia Bernoulli.
En octubre de 1686 el senado universitario lo eligió, de
forma unánime, para el puesto de profesor de matemáticas
en la Universidad de Basilea. Con este acto modesto comenzó
un hecho sin parangón en la historia de esta ciencia: la
cátedra de matemáticas de la Universidad de Basilea
sería ocupada ininterrumpidamente por algún miembro
de la familia Bernoulli durante más de cien años.
Aún más, los miembros de esta familia serían
profesores de su universidad natal ininterrumpidamente durante
un cuarto de milenio, hasta el comienzo de la segunda mitad del
siglo XX.
En ese mismo año, Jacob leyó el trabajo pionero
de Leibniz sobre el Nuevo Método, donde se publicaban escuetamente
las primeras ideas del ahora denominado cálculo diferencial
e integral. Jacob le escribió a Leibniz pidiéndole
aclaraciones, pero Leibniz se encontraba de viaje y recibiría
la carta tres años después de ser escrita, cuando
ya para Jacob la consulta no era en absoluto necesaria, pues no
sólo lo había comprendido perfectamente, sino que
ya había realizado sus primeras aportaciones al desarrollo
de esta nueva rama de las matemáticas.
Uno de los episodios más significativos en la vida de Jacob
Bernoulli ocurrió cuando su hermano menor Johann comenzó
a estudiar matemática bajo su tutoría. Johann, 13
años más joven que Jacob, al tiempo que estudiaba
la carrera de medicina, quiso que su hermano le enseñara
los misterios de las matemáticas. Y así ambos hermanos
comenzaron a estudiar el cálculo de Leibniz. Los hermanos
no solo llegaron a dominar el cálculo diferencial e integral,
sino que, ellos mismos contribuyeron significativamente a su desarrollo.
.
El primer trabajo relacionado con el análisis de los infinitesimales
publicado por Jacob fue en 1690 en el Acta Eruditorum.
En él resolvió un problema que había sido
propuesto por Leibniz tres años antes y que Jacob Bernoulli
redujo a la resolución de una ecuación diferencial.
Este trabajo es particularmente importante para la historia del
cálculo, ya que la denominación integral
aparece por vez primera con su significado actual de proceso inverso
al de la diferenciación.
Al final de este trabajo Jacob propuso como un reto el conocido
como problema de la catenaria:
Encontrar la forma que toma una cuerda (o cadena), perfectamente
flexible y homogénea, por la acción sólo
de su peso, si sus extremos son fijos.
Este era un viejo problema que los geómetras más
eminentes de épocas anteriores no habían sido capaces
de resolver satisfactoriamente. La forma que toma la cuerda tiene
un gran parecido con una parábola y precisamente ésta
fue la primera conjetura formulada por varios matemáticos,
Galileo entre ellos. Con solo 17 años Huygens había
demostrado que la curva no era una parábola, aunque no
pudo precisar cuál era la curva buscada.
Después de lanzado el reto por Jacob, el problema fue resuelto
geométricamente por Huygens y, mediante el uso de los medios
del cálculo infinitesimal, por Johann Bernoulli y Leibniz.
Y todos obtuvieron constructivamente la misma curva a la que Huygens
denominó catenaria, del vocablo latino catena
que significa cadena. Actualmente esta curva se describe
a través de la función exponencial, mediante la
función conocida como coseno hiperbólico:
, pero en la época que nos ocupa la función exponencial
aún no se había introducido.
Uno de los tipos de curvas que más agradaban a Jacob eran
las espirales. La primera espiral conocida en la historia de la
matemática es la de Arquímedes. Primeramente Jacob
introdujo e investigó la llamada espiral parabólica
, a, p constantes). Para ello, Jacob presenta, aunque en forma
embrionaria, una idea de lo que hoy conocemos como coordenadas
polares. El problema de hallar la longitud de un arco de
esta espiral condujo a Jacob a considerar la primera integral
elíptica en la historia de la matemática, teoría
esta que ha sido el motor impulsor de innumerables investigaciones
posteriores que llegan hasta nuestros días.
Pero
la espiral que recabó la mayor atención de Jacob
fue la que actualmente se conoce como espiral logarítmica
:
. Esta curva apareció por primera vez en el siglo XVI,
relacionada fundamentalmente con los problemas de la navegación
interoceánica.
Jacob analizó una serie de curvas relacionadas con la espiral
logarítmica (evoluta, involuta, cáustica...) y el
resultado era frecuentemente otra espiral logarítmica.
Esta propiedad extraordinaria de reproducirse bajo diversas transformaciones
fue lo que motivó que Jacob denominara a esta espiral spira
mirabilis (espiral milagrosa) y que ordenase que fuera colocada
en la lápida de su tumba junto a la inscripción
latina Eadem mutata resurgo, lo que puede traducirse
como: Aún siendo modificada, resurjo. Sin embargo,
por ironías del destino, la espiral que aparece grabada
en su tumba es la de Arquímedes
y no la logarítmica, como él había dispuesto.
En los últimos años del siglo XVII, estalló
una amarga contr oversia de Jacob con su hermano Johann. Esta
situación se debió sin duda a las difíciles
características de la personalidad, tanto de uno como de
otro hermano. Jacob poseía una naturaleza sensible e irritable
y, probablemente, se molestó porque Johann alardeaba y
nunca agradeció la formación recibida de él.
Por otra parte, la cátedra de matemática de la Universidad
de Basilea la ocupaba Jacob, por lo que Johann tuvo que buscar
una cátedra disponible fuera de su ciudad natal. Gracias
a sus relaciones con Huygens la halló en Groninga.
En junio de 1696, mientras Johann estaba en Groninga, propuso
el problema de la braquistócrona y retó
a la comunidad matemática a resolverlo antes del fin del
año, añadiendo con sarcasmo que la curva es una
bien conocida de los matemáticos.
El problema se expresa como sigue: Dados dos puntos A y B
en un plano vertical, hallar el camino AMB por el que una partícula
móvil M, descendiendo por su propio peso, iría de
A a B en el menor tiempo posible.
En la Pascua del año siguiente aparecieron en total 5 soluciones:
además de Johann y Leibniz resolvieron el problema Jacob
Bernoulli, L'Hôpital y Newton. La curva solución
de este problema resultó ser efectivamente, una curva bien
conocida y estudiada por la comunidad científica, era nada
más y nada menos que la cicloide.
El
método de solución de Jacob resultó muy general,
penetrando profundamente en la esencia de la cuestión y
ejerció gran influencia en Euler cuando dio los primeros
pasos en lo que más tarde sería el Cálculo
de Variaciones. El trabajo en que Jacob presenta su método
lleva el original título Resolución del problema
de mi hermano, a quien yo a mi vez planteo otro, y efectivamente
propone no uno, sino dos nuevos problemas.
La segunda cuestión propuesta por Jacob en su trabajo es
notable, entre otras cosas, por revivir el antiguo problema
isoperimétrico. Jacob propone un problema realmente
difícil y con ello mostró la confianza que tenía
en la potencia del método por él desarrollado.
No es de extrañar que Jacob ofreciera una recompensa a
su hermano si aceptaba el reto en un plazo de 3 meses y daba la
solución antes de un año. Johann, con su fanfarronería
habitual respondió que en lugar de 3 meses el no necesitaba
más de 3 minutos para alcanzar la solución, e incluso
para ir más allá y resolver un problema aún
más general. Pero en realidad Johann solo resuelve una
parte del problema y no precisamente la más importante.
Precisamente esta idea incorrecta de Johann es lo que provoca
un hiriente intercambio entre los hermanos, que Jacob da por terminado
en 1701 con un trabajo largo y difícil, donde realiza un
profundo y correcto análisis del problema.
Entre los años 1689-1704 Jacob publicó cinco memorias
con el título general de Proposiciones aritméticas
acerca de las series infinitas que fueron la primera guía
que existió para el estudio de la teoría de series,
a pesar de usar métodos poco ortodoxos y obtener algunos
resultados de dudosa validez.
En particular se interesó junto a su hermano J ohann por
la serie de los inversos de todos los números naturales,
desconociendo
los resultados que sobre este asunto se habían hallado
anteriormente. Cuando demostró la divergencia de esta serie,
Jacob asombrado exclamó: ¡Entonces una suma donde
el último término desaparece puede ser infinitamente
grande!
También Jacob analizó el comportamiento de la serie
, demostrando que tenía una suma menor o igual que 2. Sin
embargo, no fue capaz de encontrar exactamente el valor de su
suma. Este desafío lanzado por Jacob pronto se conoció
como el problema de Basilea y solo fue resuelto
por la perspicacia de Euler 30 años después.
Euler fue mucho mas allá. Después de lograr sumar
los inversos de las potencias de orden 4, 6, 8, hasta la exagerada
potencia 26, observó una relación extraordinaria
entre las sumas infinitas de los inversos de potencias de orden
par y los llamados números de Bernoulli.
Los números de Bernoulli fueron introducidos por Jacob
con el fin de sumar las potencias de los primeros números
naturales. Sin embargo, su fama se debió a las variadas
relaciones, bastante misteriosas, de estos números con
otras constantes que aparecen en el Análisis, la Teoría
de números, la Topología Diferencial y con otros
problemas de índole diversa. Quizás, la más
asombrosa de estas relaciones fue la hallada por Ernst Kummer,
a mediados del siglo XIX, con el famoso teorema de Fermat.
|
Primera página
del Ars conjectandi (1713) |
Pero los importantes números
de Bernoulli no aparecieron en una obra de análisis infinitesimal,
sino en la que se considera la producción de Jacob que
ha tenido mayor trascendencia: Ars conjectandi (Arte
de las conjeturas), publicada en Basilea en 1713 por su sobrino
Nicolaus I, ocho años después de la muerte de su
autor. Cuando muere Jacob, el trabajo estaba aún incompleto;
no obstante, constituía una obra de gran significación
para una nueva rama de las matemáticas que se estaba gestando
en esa época: la teoría de las probabilidades.
Bernoulli divide su libro en cuatro partes, pero, desde un punto
de vista actual, podemos distinguir dos secciones muy bien diferenciadas.
En la primera sección Jacob se apoya en un trabajo anterior
de Huygens, realizando una serie de comentarios y adiciones importantes.
En particular, aquí es donde introduce los números
de Bernoulli, antes mencionados. También resuelve una serie
de problemas relacionados con los juegos de azar para lo que introduce
varias nuevas herramientas de cálculo, entre ellas la denominada
distribución de Bernoulli o distribución binomial.
Lo que distinguimos como segunda sección es la cuarta parte
de la obra. Aquí Jacob rompe radicalmente con la temática
tradicional y realiza consideraciones infinitesimales en el cálculo
de probabilidades al enunciar y demostrar el teorema límite.
Este teorema, que más tarde Poisson denominará ley
de los grandes números, ha sido objeto de numerosas generalizaciones
y aplicaciones. En especial, en él se basa la definición
estadística de probabilidad.
La demostración dada por Jacob a su teorema es totalmente
rigurosa, la insuficiencia del resultado y las críticas
que ha recibido son de índole práctica y radican
en el hecho de que la estimación realizada del número
de ensayos necesarios es demasiado grande. Su sobrino Nicolaus
I y especialmente Abraham de Moivre mejoraron el estimado.
La excelencia de su obra fue reconocida por la comunidad científica
de la época. Dos ejemplos de ello lo constituyen el que
en 1699 la Academia de París, por vez primera, eligió
ocho miembros extranjeros y entre ellos estaban, además
de Newton y Leibniz, los hermanos Jacob y Johann Bernoulli. Por
su parte, en 1701 la Academia de Berlín también
eligió a ambos hermanos Bernoulli como miembros extranjeros.
A fines del siglo XVII, Jacob enferma seriamente, al parecer de
tuberculosis. La enfermedad y las tensiones generadas por las
enconadas e insensatas controversias con su hermano provocaron
que falleciera, en plenas facultades mentales, el 16 de agosto
de 1705. .
Selección bibliográfica: Jacob Bernoulli
Bernhardt, H. (1989) La familia de matemáticos Bernoulli.
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Dunham, W. (1993) Viaje a través de los genios. Caps. 8
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Fleckenstein, J. et al. (ed.) (1969-1999) Die Werke von Jacob
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Hormigón, M. (1994) Las matemáticas en el siglo
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