Hipatia:
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http://www.bib.uc3m/nogales/csagan.html
NOTAS:
[1] Alejandría era un
centro intelectual y comercial en el delta del
Nilo y el lugar donde se conservó la
cultura griega. Era una ciudad cosmopolita habitada
por una población de origen griego, el
grupo más importante, y por egipcios,
romanos, judíos y, en menor cantidad,
etnias árabes, sirias y persas [16].
Fue durante siglos la metrópoli intelectual
y cultural del mundo. La creó Alejandro
Magno, que planeó que fuese la ciudad
mejor del mundo, y muchos opinan que lo consiguió.
Después de la muerte de Alejandro, hacia
el año 306 a. C. su imperio se dividió.
Tolomeo I heredó Egipto y Alejandría
fue la capital de su reino. En Alejandría,
Tolomeo fundó una escuela, o instituto,
la primera universidad en el sentido que hoy
le damos, conocida como el Museo. Como profesores
de esta escuela hizo llamar a sabios de primera
línea. En el año 30 a. C el suicidio
de Cleopatra permitió que el Imperio
Romano ocupara Egipto, aunque Alejandría
mantuvo su tradición intelectual de herencia
griega. Como los romanos tenían voluntad
de expansión, adoptaron las técnicas
convenientes para dicha difusión, y las
matemáticas griegas no eran útiles
desde ese punto de vista, por lo que no fueron
apreciadas. 
[2] Durante el Imperio Romano
se puede considerar que había tres niveles
distintos de instrucción: el superior,
con conocimientos de matemáticas, literatura
y oratoria, propio de la elite de las ciudades,
donde tanto hombres como mujeres tenían
un alto grado de formación, lo que contribuía
a la cohesión en tan basto imperio; el
segundo, con conocimientos aritméticos
y alfabetización que permitían
trabajar en asuntos administrativos y el tercero
formado por la población rural y urbana.
La mujer estaba sometida a la autoridad paterna
o del marido. Adquiría derechos por herencia
o por divorcio, pero bajo la tutela del estado
que restringía sus derechos públicos.
Sin educación y sin independencia económica
era difícil materializar sus eventuales
aspiraciones intelectuales [5]. En este contexto,
Hipatia es una excepción, favorecida
por la rara liberalidad de su padre.
[3] El Museo era una institución
dedicada a la investigación y la enseñanza,
fundada por Tolomeo, general de Alejandro Magno,
con más de cien profesores, dos bibliotecas:
una interna con 400.000 volúmenes “compuestos”,
es decir, con obras de diferentes autores, y
90.000 volúmenes “simples”,
con textos de un solo autor; y otra externa
o de Serapeo, con unos 43.000 volúmenes
[16], un zoológico, jardines botánicos,
observatorio y salas de disección. El
Museo de Alejandría tenía siete
siglos cuando nació Hipatia.
En el Museo trabajaron importantes matemáticos:
Euclides (330? -
270? a. C.) fue probablemente el primer gran
matemático de esta institución.
De su vida se sabe tan poco que no se conoce
su lugar de nacimiento, aunque se le llama Euclides
de Alejandría, pues trabajó allí
enseñando matemáticas. Arquímedes
de Siracusa (287 - 212 a. C.) pudo haber
estudiado algún tiempo en Alejandría
con los discípulos de Euclides.
Apolonio (262? - 180? a. C.). Eratóstenes
de Cirene (284? - 192? a. C.) que desempeñó
en Alejandría el cargo de bibliotecario,
y a esa época se debe su estimación
del diámetro de la Tierra. Diofanto de
Alejandría (325 - 409), vivió
y trabajó en Alejandría, escribió
su Aritmética hacia el año 250
por la que se le ha llamado “padre del
álgebra”, y Pappus de Alejandría
(300 - 350) que también trabajó
allí. 
[4] El historiador Damascio
de Damasco, 100 años después de
la muerte de Hipatia, considerado el último
filósofo de la Escuela de Atenas, escribió:
“... de naturaleza más noble que
su padre, no se conformó con el saber
que viene de las matemáticas, en las
que había sido instruida por él,
sino que se dedicó a las otras ciencias
filosóficas con mucha entrega”
[16]. La calificación de “noble”
de Damascio se explica por el sentido que da
Platón a la condición de nobleza,
como propia de “una persona de buena memoria,
tenaz y amante de toda clase de trabajo”.
Dice también: “... el resto de
la ciudad la amaba y la obsequiaba grandemente
y era normal que fueran a buscarla los jefes
cada vez que se hacían cargo de las cuestiones
públicas”. 
[5] Algunos autores relacionan
esta conexión entre la Filosofía
y la Matemática considerando que la naturaleza
de la Matemática es abstracta, y de ella
derivan las ideas de las cosas materiales. Así,
la Geometría, que tiene su origen en
la medida de la Tierra, transciende este inicio,
y en Los Elementos, se entra de lleno en el
mundo de las ideas. Entonces la Matemática
puede ser vista como el paradigma de la trascendencia
de lo material de lo que trata el platonismo.
[6] En esta época el
cristianismo se instituyó como la religión
oficial del Imperio Romano. Recordemos que en
el 380 Teodosio abrazó la fe cristiana
y redactó el edicto de Tesalónica
en el que instaba a todo el pueblo a hacer lo
mismo. En el año 390, Teófilo,
obispo de Alejandría, hizo destruir o
convertir los templos helénicos paganos.
En el 395 se separó el Imperio de Occidente,
con capital en Roma, del de Oriente, con capital
en Constantinopla. El emperador Justiniano,
el 529, cerró la Escuela Neoplatónica.
[7] “Comentario”
viene a significar una edición, una copia
de la obra, en ocasiones comentada y corregida,
más extensa que el original. Recordemos
que la famosa anotación de Fermat, que
da lugar a la Conjetura de Fermat, fue hecha
en el margen de la Aritmética de Diofanto.
En muchas ocasiones sólo han llegado
a nosotros traducciones y copias de traducciones
de estos comentarios, que permitieron la transmisión
de obras y de autores que de no haber sido así
hoy estarían completamente desaparecidos.
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