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El
Teorema Fundamental del Álgebra
Pero los estímulos del duque no acabaron
aquí, él mismo sufragará
los gastos para que Gauss obtenga el doctorado
en filosofía en la universidad de Helmstedt.
Gauss leerá su tesis “in absentia”
y dispensado del examen oral. El título
de su tesis: Demonstratio nova theoremattis
omnem functionem algebraicam rationalem integram
unius variabilis in factores reales primi vel
secundi gradus posse, (Nueva demostración
del teorema que dice que toda función
algebraica racional puede descomponerse en factores
de primer o segundo grado con coeficientes reales).
El
título contiene un ligero error que hará
aún más grande al joven Gauss.
No es una nueva demostración, es la primera
demostración completa de la historia
del Teorema fundamental del álgebra.
El sueño del gran Euler. El presidente
del tribunal es el mejor matemático germano
de la época, Johann Friedrich Pfaff.
Que este teorema cautivó a Gauss lo demuestra
el hecho de que realizara tres demostraciones
más del mismo. La segunda en 1815, basada
en las ideas de Euler, rehuye los planteamientos
geométricos y es el primer intento serio
de una demostración exclusivamente algebraica.
En la de 1816 ya utiliza expresamente los números
complejos y de paso realiza una crítica
a los intentos de otros matemáticos basados
en métodos analíticos. La última
demostración realizada en 1849 con motivo
del cincuentenario de su tesis, es muy similar
a la primera, pero en ella Gauss extiende el
campo de variación de los coeficientes
a los números complejos
1801. Un año glorioso
El primer año del siglo XIX
va a ser testigo del ascenso del joven Gauss,
que cuenta con 24 años, a las más
altas cimas de la matemática europea
con el reconocimiento de toda la comunidad científica.
Sus dos cartas de presentación: la publicación
de las Disquisitiones Arithmeticae y el cálculo
de la órbita de Ceres
Disquisitiones arithmeticae
Gauss inicia sus investigaciones sobre
teoría de números durante su estancia
en el Collegium Carolinum, en 1795. Pero acomete
la elaboración de las Disquisitiones
a lo largo de su estancia en la Universidad
de Göttingen entre 1795 y 1798. Lo sabemos
gracias a su diario científico en el
que ya en 1796 aparecen dos de sus resultados
más brillantes: la descomposición
de todo número entero en tres triangulares
y la construcción del heptadecágono
regular. Ambos recogidos en las Disquisitiones
A finales de 1798 Gauss entregará el
manuscrito a un editor de Leipzig, pero dificultades
económicas retrasarán la publicación
hasta el verano de 1801
Con las Disquisitiones, Gauss da una nueva orientación
a la Teoría de Números, dejando
de ser ésta una acumulación de
resultados anecdóticos aislados para
convertirse en una rama de las matemáticas
tan importante como el análisis o la
geometría
En el prefacio, Gauss explica el contenido de
esta obra, advirtiendo que tratará sobre
los números enteros, excluyendo a menudo
los fraccionarios y siempre a los irracionales,
los sordos como se les conocía hasta
entonces. Su discurso tratará no de los
temas de numerar y calcular, de los que se dedica
la Aritmética elemental, sino de los
aspectos propios de los números enteros
de los que se ocupa la Aritmética Superior.
En él afirma que en esa época
desconocía muchos de los resultados contemporáneos:
“desconocía todas
las que habían sido elaboradas por los
más modernos en este campo y estaba privado
de todos los recursos mediante los cuales habría
podido ayudarme un poco en estas cuestiones”.
Las Disquisitiones están organizadas
en siete secciones:
1. Números congruentes en general
2. Congruencias de primer grado
3. Residuos de potencias
4. Congruencias de segundo grado
5. Formas y ecuaciones indeterminadas de segundo
grado
6. Aplicaciones de las nociones anteriores
7. Ecuaciones de las secciones de un círculo.
Un gran descubrimiento, una conquista revolucionaria
de notación aritmética: las
congruencias
Dados dos números enteros a y b si su
diferencia (a - b ó b - a) es exactamente
divisible por el número m, decimos que
a, b son congruentes respecto al módulo
m , y simbolizamos esto escribiendo a b
(mód m ) Así, 100 ?? 2
(mód 7), 35 2(mód
11). ?
Dados dos números enteros a y b si su
diferencia (a - b ó b - a) es exactamente
divisible por el número m, decimos que
a, b son congruentes respecto al módulo
m , y simbolizamos esto escribiendo a b
(mód m ) Así, 100 2
(mód 7), 35
2(mód 11).
La ventaja de esta notación es que recuerda
la forma en que escribimos las ecuaciones algebraicas,
trata la divisibilidad aritmética con
una breve notación y permite "sumar,
restar, multiplicar… congruencias",
con tal de que el módulo sea el mismo
en todas, para obtener otras congruencias. Y
permite estudiar ecuaciones con congruencias:
ax + b
c (mód m)
Como colofón a las dos primeras secciones
Gauss aplica estos métodos a problemas
históricos como el de dado un número
A determinar la cantidad de números primos
con A y menores que él. Se trata de la
célebre función ? (A) introducida
por Euler. Dando una fórmula general
para su cálculo: Si A = a m b n c p...
siendo a, b, c, ... primos,
ƒ(A) = |
 |
Y termina
con la demostración del teorema fundamental
de las congruencias polinómicas . Una
congruencia de grado m, Axm + Bx
m-1+ ... +Mx + N
0 (mod p) cuyo módulo p es primo que
no divide a A, no puede resolverse de más
de m maneras diferentes o no puede tener más
de m raíces no congruentes con relación
a p.
En la secciones 3ª y 4º Gauss aborda
los residuos cuadráticos y de potencias
superiores. Dados r y m números enteros
donde r no es divisible por m, si existe un
número x tal que x2 r
(mód m), decimos que r es un residuo
cuadrático de m, en caso contrario decimos
que r es un no-residuo cuadrático de
m.
Por ejemplo: 13 es residuo cuadrático
de 17, pues la ecuación x 2 13
(mód 17) tiene soluciones x = 8, 25,
42
Demuestra Art. 49 y 50 el Pequeño Teorema
de Fermat:
Si p es un número primo que no divide
a a, a p -1 – 1 es siempre
divisible por p.
Y el de Wilson:
El producto de todos los números menores
que un número primo dado, aumentado en
una unidad es siempre divisible por dicho número
En la sección 4ª Gauss nos proporciona
la primera demostración de la ley de
reciprocidad cuadrática, a la que denomina
Theorema aureum. Art. 131 y siguientes:
Si p es primo de la forma 4n + 1, +p será
un residuo o un no-residuo de todo primo que
tomado positivamente sea un residuo o un no
residuo de p. Si p es de la forma 4n + 3, -p
tiene la misma propiedad.
En un lenguaje más asequible, existe
una reciprocidad entre el par de congruencias
x 2 q
(mód p ),
x 2 p
(mód q ) en la que tanto p como q son
primos; ambas congruencias son posibles o ambas
son imposibles, a no ser que tanto p como q
den el resto 3 cuando se dividen por cuatro,
en cuyo caso una de las congruencias es posible
y la otra no.
Gauss contaba con esta demostración desde
1796, a los 19 años. Euler y Legendre
lo habían intentado sin éxito
como muy bien comenta el propio Gauss en el
art. 151. Sólo por esta demostración
Gauss ya debería ser considerado como
uno de los matemáticos más potentes
de la época. Pero habría más,
dentro de la misma obra.
Las secciones 6ª y 7ª tratan de las
formas cuadráticas y sus aplicaciones.
Un número entero M puede representarse
mediante la expresión ax 2 +
2bxy + cy 2 = M, donde a, b, c,
x e y son números enteros.
A la expresión F = ax 2 +
2bxy + cy 2 Euler la denominó
forma cuadrática.
Euler ya había utilizado las formas cuadráticas
para abordar problemas de números enteros.
El problema directo consiste en determinar todos
los enteros M que se pueden representar por
una forma dada. El inverso, y más interesante,
consiste en dados M y a, b y c, encontrar los
valores de x e y que representan a M.
Para Gauss el objetivo del estudio de formas
es demostrar teoremas de teoría de números.
Y a lo largo de la sección nos irá
proporcionando unas cuantas joyas, algunas de
ellas de incalculable valor. Una de ellas le
hizo escribir el 16 de julio de 1796, en su
diario, una de sus pocas manifestaciones de
júbilo
| EYPHKA: |
Num = |

La alegría estaba más que justificada.
El joven Gauss acababa de resolver uno de los
retos del viejo Fermat. Y no un reto cualquiera;
hasta el gran Euler se había estrellado
con él. Esta vez Gauss iba a ser el primero
en la historia en proporcionar la respuesta
a uno de los innumerables enigmas de Fermat:
Todo número entero positivo se puede
escribir como suma de tres números triangulares
La demostración de este resultado aparece
en el art. 293 y es una consecuencia del estudio
que Gauss realiza de las formas ternarias.
Sección 7ª. De las ecuaciones que
definen las secciones del círculo
¿Qué tienen que ver las funciones
que dependen del círculo, tan en boga
a finales del siglo XVIII, como afirma el propio
Gauss en el artículo de introducción
de esta sección, con la aritmética
superior, con la teoría de números?
El
joven Gauss no se resiste a la tentación
de incluir una sección que contenga su
primer resultado estrella, aquel que en bifurcación
vital del Collegium le inclinó a decantar
su vida por el camino de las matemáticas
en detrimento de las lenguas clásicas:
la construcción con regla y compás
del polígono regular de 17 lados. Aunque
en apariencia este resultado tenga más
que ver con la geometría o con el análisis
que con la aritmética de números
enteros.
Gauss va a dejar para su último artículo,
el 366, un resultado que permite decidir los
polígonos regulares construibles con
regla y compás:
[Para poder seccionar geométricamente
el círculo en N partes iguales]... se
requiere que N no contenga ningún factor
primo impar que no sea de la forma 2m +1, ni
tampoco ningún factor primo de la forma
2m +1 más de una vez. De esta forma,
se encuentran los 38 valores de N menores que
300:
2, 3, 4, 5, 6, 8, 10, 12, 15, 16, 17, 20, 24,
30, 32, 34, 40, 48, 51, 60, 64, 68, 80, 85,
96, 102, 120, 128, 136, 160, 170, 192, 204,
240, 255, 256, 257, 272.
En aquel verano de 1801 Gauss había entrado
con todos los honores en el parnaso de los genios
matemáticos. A partir de este momento,
y como vaticinara Bolyai
a su madre en Brunswick, hacía sólo
unos pocos años, Gauss se había
convertido en el matemático más
grande de Europa.
En el invierno también sería uno
de los astrónomos más populares
del viejo continente
La órbita de Ceres
Desde que en 1781 Herschel descubriera el planeta
Urano, una fiebre por descubrir el esquivo planeta
que los astrónomos Titius y Bode habían
situado entre Marte y Júpiter
El siglo XIX no puede empezar con mejores augurios
en esta desesperada búsqueda. Exactamente
la noche del primer día de enero de 1801,
Giuseppe Piazzi, un clérigo de Palermo
y astrónomo aficionado observa por primera
vez lo que él piensa, como Herschel unos
años antes, que es un nuevo cometa, un
objeto de magnitud 8. Durante cuarenta y dos
días, hasta la noche del 11 de febrero
realiza el seguimiento del nuevo objeto en su
viaje por el fondo de estrellas. Pero una inoportuna
gripe le mantiene alejado del telescopio las
noches siguientes. Cuando se reincorpora a la
observación el astro ha dejado de ser
visible durante la noche. Sencillamente ha desaparecido
ocultado por el Sol. El corto periodo de observaciones
no le permite fijar la órbita del “cometa”
y predecir dónde volvería a aparecer
en el cielo nocturno. Sus datos abarcaban sólo
un arco de 9 grados de la órbita.
Cuando los datos de sus observaciones se divulgan
un hecho parece claro, la distancia heliocéntrica
del objeto lo sitúa entre Marte y Júpiter.
En el mes de junio de ese mismo año el
astrónomo alemán Franz von Zach
utilizando los datos de Piazzi realiza un estudio
previo de la órbita, sin ningún
éxito.
Como el supuesto “cometa” no aparece
por ninguna parte del firmamento, Zach envía
los datos a un joven matemático de 24
años afincado en Gottingen, cuya fama
se empieza extender por toda Alemania para que
realice su propia estimación de la órbita.
Se trata de Johann Friedrich Carl Gauss.
La posición del astro que se deducen
de los cálculos de Gauss es muy diferente
de todas las demás. Las predicciones
de Zach y de otros astrónomos profesionales
resultaron erróneas. No así las
del joven Gauss, que puso en el intento además
de su enorme capacidad de cálculo una
de las herramientas matemáticas más
fructífera para el cálculo de
órbitas planetarias como se demostrará
a lo largo del siglo: la ley de mínimos
cuadrados, descubierta por Gauss unos
seis años antes y que mantuvo sin publicar
hasta 1809.
En diciembre, Zach decide por fin probar con
las predicciones de Gauss y muy cerca de donde
los cálculos teóricos de éste
situaban el deseado objeto aparece un pequeño
punto brillante; es la noche del 7 de diciembre.
Las observaciones se prolongan todas las noches
de diciembre, al menos todas en las que las
condiciones meteorológicas lo permiten
y por fin, el 1 de enero de 1802, Orbels en
Bremen puede afirmar con toda certeza que el
objeto observado encaja a la perfección
con los datos de las observaciones de Piazzi
de hace un año y con la órbita
prevista teóricamente por Gauss. El pretendido
cometa de Piazzi era en realidad un nuevo planeta
que será observado por los astrónomos
más prestigiosos a lo largo de los próximos
meses en toda Europa: el 3 de febrero Maskelyne
confirma su avistamiento en Grenwich, y unos
días más tarde el propio Bode
en Berlín y Méchain en París.
Pero en el lugar del planeta perdido entre Marte
y Júpiter no había uno, sino un
rosario de pequeños planetas, los asteroides.
Gracias a Ceres, al final del primer año
del nuevo siglo, Gauss es además de uno
de los matemáticos más notables,
el astrónomo más popular de Europa
En marzo de 1802 Olbers descubre Pallas y plantea
a Gauss la fijación de su órbita.
El método de los mínimos cuadrados
vuelve a manifestar su potencia... Orbels le
propone la dirección del nuevo observatorio
de Gottingën, aún por construir.
En noviembre el joven Gauss, que cuenta con
25 años es nombrado miembro de la Real
Sociedad de Ciencias de Gottingën. Tres
meses más tarde rechazará una
oferta para instalarse en San Petersburgo como
miembro de la Academia de Ciencias.
La década triunfal. 1800-1810
La primera década del siglo
XIX es la década triunfal del joven matemático.
En 1805 se casa con Johanna Ostoff con la que
tendrá tres hijos: Joseph, Minna y Louis.
Al año siguiente, poco después
del nacimiento de su primer hijo, participará
con el coronel francés Epailly en la
triangulación de Brunswick, lo que dará
origen a su interés por la geodesia.
En 1807 es nombrado profesor en Gottingën
y director de su observatorio astronómico
que por los avatares políticos, la ocupación
napoleónica de gran parte de los estados
germánicos, no se terminará hasta
1816.
Durante estos años prepara la que será
la obra cumbre de la astronomía teórica
durante más de medio siglo, la Theoria
motus corporum coelestium in sectionibus conicis
solem ambientium (Teoría del movimiento
de los cuerpos celestes que giran alrededor
del Sol siguiendo secciones cónicas).,
publicada en 1809, una obra en dos volúmenes,
el primero trata de las ecuaciones diferenciales,
las secciones cónicas y las órbitas
elípticas, en el segundo Gauss explica
su método de mínimos cuadrados
para la determinación de la órbita
de un planeta. Aunque conocido y aplicado por
Gauss desde 1796, la publicación de Legendre
de un método similar en 1806 alimentó
una agria polémica entre ambos sobre
la paternidad del mismo.
Gauss es el padre de la moderna teoría
de errores. Descubrió que la función
de distribución de los errores es
la célebre campana de Gauss.
En la memoria presentada a la Real Sociedad
de Gottingen el 15 de febrero de 1821, titulada
Método de Mínimos Cuadrados. Teoría
de la combinación de las observaciones,
Gauss desarrolla de forma completa y general
sus ideas ya esbozadas en 1809 en Theoría
motus corporum coelestium
Pero 1809 también será un año
negro para Gauss; en octubre muere esposa al
mes de dar a luz a su tercer hijo Louis, que
morirá a los tres meses
Un año más tarde y tras rechazar
una oferta de Humbolt para ocupar una plaza
en la universidad de Berlín, Gauss contrae
nuevo matrimonio con Minna Waldeck, amiga de
Johanna, con la que tendrá dos hijos
varones Eugen y Wilhelm y una hija Therèse.
1810 -1830. Astronomía, Geodesia y Matemáticas
Desde
1810 hasta 1830 la mente de Gauss se ocupa de
sus tareas como director del astronómico
que se inaugurará en 1816 y que le obligará
a realizar uno de los pocos viajes conocidos
de Gauss para adquirir material científico
para el mismo, pero no abandona sus investigaciones
matemáticas.
Investiga sobre series infinitas y sobre la
serie hipergeométrica, sobre aproximación
de integrales y sobre estimadores estadísticos.
Serie hipergeométrica
En 1816 confiará en carta a su ex -alumno
Schumacher (profesor de Astronomía en
Copenhague) sus ideas sobre la geometría
no euclídea que llevaba desarrollando
desde hacía 20 años.
En 1818 el ministro Arnswaldt encarga a Gauss
la triangulación y medición de
Hannover. Es una práctica muy habitual
sobre todo tras la medición del meridiano
realizada por los franceses e impuesta por las
necesidades militares – toda Europa está
en guerra - de una cartografía precisa.
Durante casi 8 años, hasta 1825, Gauss
dedicará sus esfuerzos a una práctica
rutinaria y agotadora, al alcance de cualquier
calculista mediano: efectúa mediciones
durante el día y realiza los cálculos
durante la noche, que le apartarán de
actividades mucho más productivas en
el ámbito de las matemáticas.
Podemos afirmar que durante casi 20 años
el genial Gauss perdió gran parte de
su tiempo en tediosos cálculos astronómicos
y geodésicos. Pero fruto de esta tarea
nacerán más de 70 escritos sobre
Geodesia, la aplicación del método
de mínimos cuadrados a medidas terrestres,
el invento del heliotropo, un mecanismo ingenioso
gracias al cual pueden ser transmitidas instantáneamente
señales por medio de la luz del sol reflejada,
y su interés por la geometría
de superficies.
La triangulación de Hannover se reinició
en 1828, duró hasta 1844, y en ella participó
su hijo Joseph, oficial del ejército.
Geometría diferencial: 1827. Disquisitiones
circa generales superficies curvas
Esta obra, fruto de las ideas sobre la geometría
de superficies nacidas de sus observaciones
geodésicas constituye la contribución
definitiva de Gauss a la geometría diferencial
Gauss concibe la superficie “no como
el límite de un sólido, sino como
un sólido flexible e inextensible, una
de cuyas dimensiones está obligada a
desvanecer”.
Pero su gran aportación va a ser
no estudiar la superficie desde un punto de
vista global sino desde un punto de vista local,
en el entorno de un punto. Esto le va a permitir
despreciar las potencias de grado superior a
dos en el cálculo de las distancias.
En esta obra está Gauss aborda tres
grandes problemas: la medida de la curvatura,
la representación conforme y la aplicabilidad
de superficies
Gauss define la curvatura total de una porción
de superficie encerrada dentro de una curva
C de la siguiente manera:
|
La
normal a una superficie en un punto dado
es la recta que pasa por el punto y que
es perpendicular al plano tangente a la
superficie |
|
| en
el punto. En cada punto de C existe una
normal a la superficie. Si trazamos todas
las normales en los puntos de C tendremos
un haz de rectas. En una esfera de radio
unidad trazamos las paralelas a las rectas
normales a C que pasen por el centro de
la esfera.
Este haz de rectas corta a la superficie
esférica determinando una curva
C´. El área encerrada de
la superficie esférica encerrada
por esta curva C´ se denomina curvatura
total de la porción de superficie
limitada por C.
La curvatura total en un punto interior
de C es el límite de la razón
entre el área de C´ y el
área de C cuando la superficie
C tiende al punto.
|
Cada
normal en un punto de una superficie genera
un haz de planos que lo tienen como eje. Cada
uno de esos planos corta a la superficie en
curvas planas dentro de ellos. Cada una de esas
curvas en el punto de apoyo de la normal tiene
una curvatura dada. Entonces dado un punto de
una superficie habrá un conjunto de curvaturas
planas. Se sabe que hay una máxima y
una mínima. La curvatura gaussiana que
es el producto de la curvatura máxima
por la curvatura mínima, las curvaturas
principales introducidas por Euler.
En su estudio de superficies Gauss utiliza de
forma magistral la representación paramétrica
introducida por Euler, realizando una visión
intrínseca de la superficie como una
variedad bidimensional, las coordenadas (x,
y, z) de un punto vienen dadas por tres ecuaciones
dependiendo de dos parámetros: x = x(u,
v); y = y(u, v); z=z(u,v)
Demuestra que si dos superficies son isométricas
(aplicable la una sobre la otra) la curvatura
total en dos puntos correspondientes es la misma.
(theorema egregium). Una conclusión
inmediata es que para mover sin distorsión
una parte de una superficie sobre otra parte
de la misma superficie es necesario que la superficie
tenga curvatura constante. Así una parte
de una esfera puede ser desplazada sin distorsión
sobre otra, pero esto no ocurrirá con
un paraboloide.
Trata también el problema de determinar
las geodésicas (el equivalente a las
rectas en el plano) de una superficie.
En un artículo publicado en 1827 demuestra
que la curvatura total de un triángulo
cuyos lados son geodésicas y los ángulos
1,
2
y 3
viene dada por
donde K es la curvatura variable en los puntos
del triángulo.
En esta obra se pone definitivamente de manifiesto
una observación interesante: la superficie
puede ser un espacio en sí misma y las
líneas rectas son las geodésicas
siendo su geometría, una geometría
no euclídea.
Los números complejos
Desde
1799 Gauss dominaba la idea de una representación
bidimensional de los complejos, de hecho los
utilizó en su tesis doctoral aunque no
de forma explícita. Y en 1811, tiene
completamente acabada no sólo la representación
de los complejos como puntos de un plano bidimensional,
sino también la idea de integración
de funciones complejas, el teorema integral
y el desarrollo en serie de potencias de funciones
analíticas. Buena prueba de ello es la
carta que dirige a Bessel este año, comentando
un ensayo de éste sobre la integral
logarítmica en
la que podemos leer:
¿Qué debemos entender por para
x= a + b i?
Evidentemente si se quiere partir de conceptos
claros es necesario admitir que x, partiendo
del valor para el cual la integral debe ser
cero, mediante incrementos infinitesimales (cada
uno de la forma a + bi) pasa a x = a + bi y
entonces se suman todos los
Así el sentido de la integral queda completamente
establecido. Pero el paso se puede dar de infinitas
maneras: así como la totalidad de las
magnitudes reales se pueden imaginar en forma
de una recta infinita, también la totalidad
de todas las magnitudes reales e imaginarias
se puede en imaginar mediante un plano infinito,
cada uno de cuyos puntos de abscisa a y ordenada
b representará la magnitud a + bi. El
paso continuo de un valor de x a otro a + bi
se representa entonces mediante una línea,
posiblemente de infinitas maneras.
Afirmo ahora que la integral
para dos caminos distintos siempre conserva
un mismo valor si dentro de la parte del plano
comprendida entre las dos líneas representantes
del cambio
no se hace infinita.
Este maravilloso teorema, cuya demostración
no es difícil la daré en otro
momento. El teorema está vinculado con
otras verdades magníficas relacionadas
con el desarrollo en series”
Gauss, como 150 años antes hiciera Fermat
con su famoso último teorema, nos amenaza
con la publicación de una demostración,
que él ya parece tener, de un resultado
que será demostrado por Cauchy en 1825
y que hoy se conoce como teorema de la integral
compleja de Cauchy
Habrá que esperar hasta 1831, para que
Gauss, en una extensión de la teoría
de los restos bicuadráticos a los números
complejos, haga su presentación definitiva
y su representación geométrica
ante la sociedad matemática, propiciando
gracias a su reconocida autoridad su aceptación
definitiva. En esta obra introduce la noción
de enteros complejos sobre los que generalizará
resultados obtenidos para enteros reales
Gauss y la geometría no euclídea.
La preocupación de Gauss por el problema
de las paralelas, el quinto postulado de Euclides,
data de 1796, de su estancia en Gottingën.
Su profesor Kastnër disponía de
una biblioteca de varios miles de volúmenes
sobre este tema y seguro que contagió
su inquietud a dos jóvenes inquietos
como Gauss y Bolyai.
A partir de 1813 hasta 1831 elabora su geometría
no euclídea. En 1813 escribe a Schumacher:
“En la teoría de las líneas
paralelas, nosotros, no nos encontramos más
allá de Euclides.
Esta es la parte de la matemática, que
más tarde o más temprano debe
adquirir una fisonomía absolutamente
distinta”. Gauss encuentra numerosos
resultados pero no se atreve a publicarlos.
En 1829 en carta a Bessel le comunica: “Pasará
tiempo antes de que yo elabore para conocimiento
público mis extensas investigaciones,
y quizás esto no llegue a ocurrir durante
mi vida, pues temo el griterío de los
beocios (das geschrei der böotier), si
alguna vez me propusiera exponer mi criterio”
No es de extrañar que cuando Gauss recibe
en 1831 el anexo de Johann
Bolyai, hijo de su viejo compañero,
La ciencia absoluta del espacio, exponiendo
sus ideas sobre una geometría no euclídea,
Gauss responda a Wolgang: “Si empiezo
diciendo que no puedo alabar semejante trabajo
te sentirás desconcertado, pero no puedo
hacer otra cosa, porque alabarlo sería
alabarme a mí mismo, pues todo el contenido
del escrito, el camino seguido por tu hijo y
los resultados a los que ha llegado coinciden
casi completamente con mis meditaciones, parte
de las cuales han tenido lugar desde hace 30
o 35 años”
Sin embargo Gauss consideró públicamente
a Janos Bolyai y a
Lobachevski, cuando
conoció los escritos de éste en
1841, como genios de primera magnitud; de hecho
y a propuesta de Gauss Lobachevski
fue nombrado miembro de la Academia de Gottingën
en 1842.
Hoy nadie discute que la paternidad de la primera
geometría no euclídea es una gloria
compartida por Gauss, Bolyai
y Lobachevski
El magnetismo terrestre
1831 será un año clave en la vida
de Gauss. Si un año antes su hijo Eugen
emigra a Estados Unidos al parecer por desavenencias
familiares, este año muere Minna la segunda
esposa de Gauss. Desde entonces será
su hija Therèse la que se encargará
de los asuntos domésticos. Pero a finales
de ese año llega a Gottingën Wilhelm
Weber, para ocupar la plaza de profesor de Física.
A partir de este momento un decaído Gauss
va a encontrar otra vez en la ciencia la solución
de sus males familiares.
En
estrecha colaboración con Weber Gauss
desarrollará una intensa labor en el
estudio del magnetismo terrestre. Acoge con
entusiasmo la propuesta de Alexander von Humbodlt
de crear una red de observatorios magnéticos
que cubran toda la superficie terrestre. En
la década de los 30 publica varias obras
sobre el tema: Intensitas vis magneticae terrestris
ad mensuram absolutam revocata (1832), que trata
teorías actuales sobre magnetismo terrestre,
anticipando las ideas de Poisson, la medida
absoluta de la fuerza magnética y una
definición empírica del magnetismo
terrestre, Allgemeine Theorie Erdmagnetismus
(1839), en la que demuestra que solo puede haber
dos polos y sienta las bases para determinar
la intensidad de la componente horizontal de
la fuerza magnética junto con el ángulo
de inclinación. Se ayuda de la ecuación
de Laplace y especifica la ubicación
del polo sur magnético. Ambos construyen
el primer telégrafo electromagnético
que conseguía transmitir hasta nueve
letras por minuto a una distancia de 500 pies,
la que se paraba el Observatorio Astronómico
de la Facultad de Física.
Junto a Weber es autor del primer atlas geomagnético
terrestre y de más de 40 obras sobre
mediciones magnéticas de la Sociedad
de Magnetismo, fundada por ellos, y de nuevas
herramientas para medir el campo magnético.
Sin embargo, un hecho va a truncar esta fructífera
colaboración, Weber, junto a otros 6
profesores, es despedido de su cargo por negarse
a jurar fidelidad al nuevo rey Ernesto Augusto
von Cumberland, que había derogado la
constitución de 1833. Gauss, de carácter
conservador, no movería un dedo a pesar
de su influencia para detener el despido, a
pesar de que entre los 7 de Gottingën estaban
su propio yerno y su inseparable colaborador.
Tras la marcha definitiva de Weber de Gottingën
la producción científica de Gauss
disminuye de forma rotunda. Trabaja en sus observaciones
astronómicas, en dióptrica, en
la teoría del potencial, en geodesia
pero todas son obras menores.
Los últimos años
En 1849, con motivo del cincuentenario de su
doctorado impartirá su famosa conferencia
en la que presentará su cuarta demostración
del Teorema Fundamental del Álgebra,
una variación de la presentada en su
tesis, incorporando ya de manera abierta los
coeficientes complejos. Jacobi y Dirichlet serán
testigos excepcionales. El reconocimiento de
Gauss es general en Alemania y en toda Europa.
Continuará con sus observaciones astronómicas
hasta 1851, contando entre sus alumnos en estos
años a Dedekind y Cantor. Y en junio
de 1854, será el presidente del tribunal
de la prueba para la habilitación de
Riemann como profesor de matemáticas.
En ella, Riemann a petición del tribunal
leerá su famosa exposición, Sobre
las hipótesis en que se fundamenta la
geometría, que sin duda impactó
al anciano Gauss por lo que suponía de
reconocimiento de las geometrías no euclídeas
Curioso ante el progreso tecnológico
visitará unos días más
tarde las obras del ferrocarril Hannover –
Gottingen, excursión en la que casi pierde
la vida al sufrir un grave accidente el coche
de caballos en que viajaba. De cualquier manera,
el corazón del anciano Gauss, aquejado
de hidropesía, está dando sus
últimos latidos. Y dejará de latir
de forma irremediable en la madrugada del 23
de febrero de 1855 mientras dormía plácidamente.
Tenía 77 años, 10 meses y 22 días
y sobre sus hombros la obra matemática
más grandiosa en la historia de Humanidad.
Sin duda, como muy bien reflejaba la inscripción
de la moneda acuñada en su honor por
el rey Jorge V de Hannover, Gauss era “el
Príncipe de los Matemáticos”
Como decía su amigo Sartorius von Waltershausen,
"Gauss fue sencillo y sin afectación
desde su juventud hasta el día de su
muerte. Un pequeño estudio, una mesita
de trabajo con un tapete verde, un pupitre pintado
de blanco, un estrecho sofá, y, después
de cumplir los 70 años, un sillón,
una lámpara con pantalla, una alcoba
fresca, alimentos sencillos, una bata y un gorro
de terciopelo eran todas sus necesidades".
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