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“El príncipe de
los matemáticos”
No es exagerado este título póstumo,
Príncipe de los Matemáticos, acuñado en una
moneda, con que el rey Jorge V de Hannover honró a Gauss
tras su muerte. Según E.T Bell, y es una opinión compartida
por la mayoría de los historiadores de la ciencia, Gauss
junto a Arquímedes y Newton ocuparía el podium de
los grandes genios de las matemáticas a lo largo de la Historia.
No se puede entender el avance y la revolución de las matemáticas
del
siglo XIX sin la mítica figura de Gauss. Su figura ilumina
de forma
completa la primera mitad del siglo. Sus aportaciones se producen
en
todos los campos de las matemáticas, tanto puras - Teoría
de Números, Análisis, Geometría - como aplicadas
- Astronomía, Geodesia, Teoría de
errores - y en Física -Magnetismo, Óptica, Teoría
del potencial...
Este gran matemático alemán llevó las Matemáticas
del siglo XIX a cumbres insospechadas unas décadas antes
y elevó la Aritmética Superior a la cima de las Matemáticas,
citando sus propias palabras, "las matemáticas son
la reina de las ciencias y la aritmética la reina de las
matemáticas" .
La apacible vida de un genio precoz
El 4 de mayo de 1777 el viejo párroco de la iglesia de Wendengraben,
en Brunswick, Alemania, procede a inscribir en el registro parroquial
al más reciente de sus nuevos feligreses: Johann Friedrich
Carl; se trata de un niño varón, nacido cuatro días
antes, el último día del mes de abril, el hijo de
un humilde matrimonio, la pareja formada por Geghard Dietrich Gauss
y Dorothea Benze, ambos de 33 años.
Con el paso de los años, este niño abandonará
su primer nombre Johann y será conocido en toda Europa como
Carl Freidrich Gauss, así es como firmará sus obras.
Su padre, Geghard Dietrich, desempeñó a lo largo de
su vida los oficios manuales más diversos: jardinero, como
su padre, matarife, albañil, mantenedor de los canales de
riego de la ciudad, maestro constructor de fuentes y hasta cajero
de una sociedad de seguros y pompas fúnebres. Dorothea, su
madre, nació en Velpke, una aldea próxima a Brunswick.
Su padre era cantero y murió de tuberculosis a la edad de
treinta años, dejando a la familia en una situación
precaria. Dorothea tuvo que emigrar a Brunswick, junto a su hermano
Friedrich, cuando contaba 26 años para trabajar de criada.
Esta fue su ocupación hasta que en 1776 contrajo matrimonio
con el versátil Geghard, que había enviudado unos
años antes.
En el seno de esta humilde familia, muy alejada de los salones ilustrados
de la nobleza germana, el joven Gauss va a dar muestras tempranas
de su genio precoz. Él mismo, ya anciano, acostumbraba a
alardear de haber aprendido a contar antes que a escribir y de haber
aprendido a leer por sí mismo, deletreando las letras de
los nombres de los parientes y amigos de la familia. Y a él
le debemos el relato de la anécdota que le coloca como el
más precoz de los matemáticos. Cuando tenía
tan sólo tres años, una mañana de un sábado
de verano, cuando su padre procedía a efectuar las cuentas
para abonar los salarios de los operarios a su cargo, el niño
le sorprende afirmando que la suma está mal hecha y dando
el resultado correcto. El repaso posterior de Gerhard dio la razón
al niño. Nadie le había enseñado los números
y mucho menos a sumar
“Ligget se!” (¡Aquí está!)
A los siete años, tras serios esfuerzos de Dorothea para
convencer al padre, Gauss ingresa en la escuela primaria, una vieja
escuela, la Katherinen Volkschule, dirigida por J.G Büttner,
donde compartirá aula con otros cien escolares. La disciplina
férrea parecía ser el único argumento pedagógico
de Büttner, y de casi todos los maestros de la época.
A los nueve años Gauss asiste a su primera clase de Aritmética.
Büttner propone a su centenar de pupilos un problema terrible:
calcular la suma de los cien primeros números. Nada más
terminar de proponer el problema, el jovencito Gauss traza un número
en su pizarrín y lo deposita en la mesa del maestro exclamando:
“Ligget se!” (¡Ahí está!). Había
escrito 5.050. La respuesta correcta.
Ante los ojos atónitos de Büttner y del resto de sus
compañeros, Gauss había aplicado, por supuesto sin
saberlo, el algoritmo de la suma de los términos de una progresión
aritmética. Se había dado cuenta de que la suma de
la primera y la última cifra daba el mismo resultado que
la suma de la segunda y la penúltima, etc., es decir: 1+
100 = 2 + 99 = 3 + 98 = ... = 101
Como hay 50 parejas de números de esta forma el resultado
se obtendrá multiplicando 101 . 50 = 5.050
“Ligget se!”
Büttner tenía un ayudante, un joven estudiante de 17
años, Martin Bartels, que se encargaba de las clases de escritura
de los más pequeños. Pero, por suerte para Gauss y
para la ciencia, Bartels era una amante de las matemáticas,
y un buen matemático, que acabó obteniendo una cátedra
en la universidad de Kazan en la que dio clases de 1808 a 1820 teniendo
como alumno a Lobachevski. A pesar de la diferencia de edad, Gauss
tenía 10 años, juntos se iniciaron en los caminos
de las matemáticas. En los libros de Bartels, Gauss se familiarizó
con el binomio de Newton para exponentes no enteros y con las series
infinitas e inició los primeros pasos por el análisis.
Con 11 años de edad Gauss dejará la Katherinen Volkschule
para ingresar en el Gymnasium Catharineum, a pesar de las reticencias
de su padre a que continúe sus estudios. Allí estudia
latín y griego y al cabo de dos años accede al grado
superior de la enseñanza secundaria. Su fama se empieza a
extender por los círculos cultivados de Brunswick y llegará
a oídos del duque Karl Wilhelm Ferdinand (1735-1806). Así,
en 1791, apadrinado por E.A.W. Zimmerman (1743-1815), profesor de
Collegium Carolinum y consejero provincial del duque, éste
le recibe en audiencia. Gauss es un adolescente de 14 años
que deja impresionado al anciano duque con su habilidad de cálculo.
El duque le proporcionará los fondos para que pueda proseguir
su formación y le regalará las tablas de logaritmos
elaboradas por Johann Carl Schulze.
El 18 de febrero de 1792, antes de cumplir los 15 años hace
su inscripción en el Collegium Carolinum de Brunswick. En
este colegio da clases de matemáticas y ciencias naturales
E. A W. Von Zimmermann (1743-1815) su valedor ante el duque
Gauss permanecerá en él hasta 1795, estudiando lenguas
clásicas, literatura, filosofía y, por supuesto, matemáticas
superiores, siendo un alumno brillante en todas ellas. Entre sus
lecturas de matemáticas de esta época están
los Principia Mathematica de Newton, el Ars Conjectandi de Jackob
Bernoulli y algunas de las memorias de Euler. En el Collegium Carolinum
Gauss iniciará alguna de sus futuras investigaciones matemáticas,
según sus propias confesiones posteriores, como la distribución
de los números primos o los fundamentos de la geometría
Cuando en el otoño de 1795 se traslada a la Universidad Georgia
Augusta de Göttingen, con una beca del Duque. Gauss aún
no ha decidido su futuro académico dudando entre los estudios
de Filología clásica y las Matemáticas. Las
lecciones de matemáticas, no muy buenas según la opinión
de Gauss; las impartía el anciano profesor Gotthelf Abraham
Kästner que tenía entonces 76 años.
En esta época conoce a Wolfgang (Farkas) Bolyai, que se incorporó
a la universidad un año después que él. Gauss,
unos años más tarde llegó a afirmar: “Bolyai
fue el único que supo interpretar mis criterios metafísicos
sobre las Matemáticas”. Y también que Bolyai
fue el “espíritu más complicado que jamás
conocí”
Bolyai es más explícito al hablar de su amistad: “Nos
unía la pasión por las Matemáticas y nuestra
conciencia moral, y así paseábamos durante largas
horas en silencio, cada uno ocupado en sus propios pensamientos”
Construcción con regla y compás del polígono
regular de 17 lados
Desde su llegada a Göttingen el joven Gauss siguió desarrollando
de forma autónoma sus investigaciones sobre números
que había iniciado en el Collegium. Sin duda más fruto
de estas investigaciones que de las enseñanzas de Kästner,
cuando Gauss estaba en su casa de Brunswick, se va a producir un
descubrimiento que será clave, no sólo en la carrera
de Gauss, sino en el futuro de las matemáticas: el heptadecágono,
el polígono regular de 17 lados se puede construir con regla
y compás. (Construcción
)
Él mismo, muchos años más tarde, recordará
el momento, en una carta que dirige a Gerling fechada el 6 de enero
de 1819:
“Fue el día 29 de marzo de 1796, durante unas vacaciones
en Brunswick, y la casualidad no tuvo la menor participación
en ello ya que fue fruto de esforzadas meditaciones; en la mañana
del citado día, antes de levantarme de la cama, tuve la suerte
de ver con la mayor claridad toda esta correlación, de forma
que en el mismo sitio e inmediatamente apliqué al heptadecágono
la correspondiente confirmación numérica.”
El día siguiente, el 30 de marzo, justo un mes antes
de cumplir los 19 años, Gauss se decantará definitivamente
por las matemáticas y hará su primera anotación
en su diario de notas, un pequeño cuaderno de 19 páginas,
que acompañará a Gauss hasta 1814, el diario científico
más importante de la historia de las matemáticas,
en el que irá anotando, a veces de forma críptica,
los resultados matemáticos que le vienen a la cabeza, en
total 144 anotaciones. Por este diario desfilará un alto
porcentaje de los descubrimientos matemáticos del siglo XIX.
En este libro no fueron recogidos todos los descubrimientos de Gauss
en el período prolífico de 1796 a 1814. Pero muchos
de los anotados bastarían para establecer la prioridad de
Gauss en campos, donde algunos de sus contemporáneos se niegan
a creer que Gauss les precediera.
Muchos hallazgos que quedaron enterrados durante décadas
en este diario habrían encumbrado a media docena de grandes
matemáticos de haber sido publicados. Algunos jamás
se hicieron públicos durante la vida de Gauss, y nunca pretendió
la prioridad cuando otros autores se le anticiparon. Sus anotaciones
constituían descubrimientos esenciales de la Matemática
del siglo XIX. Un documento que por desgracia para la ciencia no
verá la luz hasta casi 50 años después de la
muerte de Gauss
“Principia quibus innititur sectio circuli, ac divisibilitas
eiusdem geometrica in septemdecim partes, etc. Mart. 30 Brunsv.”
Con tan sólo 18 años, el joven Gauss había
hecho un descubrimiento que por sí solo le habría
hecho pasar a la historia de las matemáticas. Un descubrimiento
que constituía sólo la punta del iceberg de una teoría
mucho más amplia que dará origen tres años
más tarde a las Disquisitiones Arithmeticae, obra que Gauss
va madurando durante su estancia en la universidad de Gottingën
Al terminar sus estudios Gauss deja de percibir la subvención
del duque y regresa a la casa de sus padres en Brunswick. Por fortuna
la situación no duró mucho tiempo. A principios de
1799 el duque le renueva su apoyo económico con la misma
cuantía que cuando estaba estudiando. Esto le va a permitir
continuar sin preocupaciones monetarias con sus investigaciones
matemáticas, en concreto ultimar la obra que recogía
todas sus conclusiones sobre los números, las Disquisitiones
Arithmeticae. Ahora nos explicamos el encendido prefacio de Gauss
manifestando su sincero agradecimiento al duque Karl Wilhelm Ferdinand.
Gauss siempre fue una persona agradecida al duque, al fin y al cabo
la persona que había hecho posible recibir una formación
alejada de sus posibilidades familiares
El
Teorema Fundamental del Álgebra
Pero los estímulos del duque no acabaron aquí, él
mismo sufragará los gastos para que Gauss obtenga el doctorado
en filosofía en la universidad de Helmstedt. Gauss leerá
su tesis “in absentia” y dispensado del examen oral.
El título de su tesis: Demonstratio nova theoremattis omnem
functionem algebraicam rationalem integram unius variabilis in factores
reales primi vel secundi gradus posse, (Nueva demostración
del teorema que dice que toda función algebraica racional
puede descomponerse en factores de primer o segundo grado con coeficientes
reales).
El
título contiene un ligero error que hará aún
más grande al joven Gauss. No es una nueva demostración,
es la primera demostración completa de la historia del Teorema
fundamental del álgebra. El sueño del gran Euler.
El presidente del tribunal es el mejor matemático germano
de la época, Johann Friedrich Pfaff.
Que este teorema cautivó a Gauss lo demuestra el hecho de
que realizara tres demostraciones más del mismo. La segunda
en 1815, basada en las ideas de Euler, rehuye los planteamientos
geométricos y es el primer intento serio de una demostración
exclusivamente algebraica. En la de 1816 ya utiliza expresamente
los números complejos y de paso realiza una crítica
a los intentos de otros matemáticos basados en métodos
analíticos. La última demostración realizada
en 1849 con motivo del cincuentenario de su tesis, es muy similar
a la primera, pero en ella Gauss extiende el campo de variación
de los coeficientes a los números complejos
1801. Un año glorioso
El primer año del siglo XIX va a ser testigo del
ascenso del joven Gauss, que cuenta con 24 años, a las más
altas cimas de la matemática europea con el reconocimiento
de toda la comunidad científica. Sus dos cartas de presentación:
la publicación de las Disquisitiones Arithmeticae y el cálculo
de la órbita de Ceres
Disquisitiones arithmeticae
Gauss inicia sus investigaciones sobre teoría de
números durante su estancia en el Collegium Carolinum, en
1795. Pero acomete la elaboración de las Disquisitiones a
lo largo de su estancia en la Universidad de Göttingen entre
1795 y 1798. Lo sabemos gracias a su diario científico en
el que ya en 1796 aparecen dos de sus resultados más brillantes:
la descomposición de todo número entero en tres triangulares
y la construcción del heptadecágono regular. Ambos
recogidos en las Disquisitiones
A finales de 1798 Gauss entregará el manuscrito a un editor
de Leipzig, pero dificultades económicas retrasarán
la publicación hasta el verano de 1801
Con las Disquisitiones, Gauss da una nueva orientación a
la Teoría de Números, dejando de ser ésta una
acumulación de resultados anecdóticos aislados para
convertirse en una rama de las matemáticas tan importante
como el análisis o la geometría
En el prefacio, Gauss explica el contenido de esta obra, advirtiendo
que tratará sobre los números enteros, excluyendo
a menudo los fraccionarios y siempre a los irracionales, los sordos
como se les conocía hasta entonces. Su discurso tratará
no de los temas de numerar y calcular, de los que se dedica la Aritmética
elemental, sino de los aspectos propios de los números enteros
de los que se ocupa la Aritmética Superior. En él
afirma que en esa época desconocía muchos de los resultados
contemporáneos:
“desconocía todas las que habían
sido elaboradas por los más modernos en este campo y estaba
privado de todos los recursos mediante los cuales habría
podido ayudarme un poco en estas cuestiones”.
Las Disquisitiones están organizadas en siete secciones:
1. Números congruentes en general
2. Congruencias de primer grado
3. Residuos de potencias
4. Congruencias de segundo grado
5. Formas y ecuaciones indeterminadas de segundo grado
6. Aplicaciones de las nociones anteriores
7. Ecuaciones de las secciones de un círculo.
Un gran descubrimiento, una conquista revolucionaria de notación
aritmética: las
congruencias
Dados dos números enteros a y b si su diferencia (a - b ó
b - a) es exactamente divisible por el número m, decimos
que a, b son congruentes respecto al módulo m , y simbolizamos
esto escribiendo a ??b (mód m ) Así, 100 ??2 (mód
7), 35 ??2(mód 11). ?
Dados dos números enteros a y b si su diferencia (a - b ó
b - a) es exactamente divisible por el número m, decimos
que a, b son congruentes respecto al módulo m , y simbolizamos
esto escribiendo a ??b (mód m ) Así, 100 ??2 (mód
7), 35 ??2(mód 11).
La ventaja de esta notación es que recuerda la forma en que
escribimos las ecuaciones algebraicas, trata la divisibilidad aritmética
con una breve notación y permite "sumar, restar, multiplicar…
congruencias", con tal de que el módulo sea el mismo
en todas, para obtener otras congruencias. Y permite estudiar ecuaciones
con congruencias: ax + b c (mód m)
Como colofón a las dos primeras secciones Gauss aplica estos
métodos a problemas históricos como el de dado un
número A determinar la cantidad de números primos
con A y menores que él. Se trata de la célebre función
? (A) introducida por Euler. Dando una fórmula general para
su cálculo: Si A = a m b n c p... siendo a, b, c, ... primos,
ƒ(A) = |
 |
Y termina con la demostración
del teorema fundamental de las congruencias polinómicas .
Una congruencia de grado m, Axm + Bx m-1+
... +Mx + N 0 (mod p) cuyo módulo p es primo que no divide
a A, no puede resolverse de más de m maneras diferentes o
no puede tener más de m raíces no congruentes con
relación a p.
En la secciones 3ª y 4º Gauss aborda los residuos cuadráticos
y de potencias superiores. Dados r y m números enteros donde
r no es divisible por m, si existe un número x tal que x2
??r (mód m), decimos que r es un residuo cuadrático
de m, en caso contrario decimos que r es un no-residuo cuadrático
de m.
Por ejemplo: 13 es residuo cuadrático de 17, pues la ecuación
x 2 ??13 (mód 17) tiene soluciones x = 8, 25, 42
Demuestra Art. 49 y 50 el Pequeño Teorema de Fermat:
Si p es un número primo que no divide a a, a p -1
– 1 es siempre divisible por p.
Y el de Wilson:
El producto de todos los números menores que un número
primo dado, aumentado en una unidad es siempre divisible por dicho
número
En la sección 4ª Gauss nos proporciona la primera demostración
de la ley de reciprocidad cuadrática, a la que denomina Theorema
aureum. Art. 131 y siguientes:
Si p es primo de la forma 4n + 1, +p será un residuo o un
no-residuo de todo primo que tomado positivamente sea un residuo
o un no residuo de p. Si p es de la forma 4n + 3, -p tiene la misma
propiedad.
En un lenguaje más asequible, existe una reciprocidad entre
el par de congruencias x 2 ??q (mód p ),
x 2 ??p (mód q ) en la que tanto p como q son
primos; ambas congruencias son posibles o ambas son imposibles,
a no ser que tanto p como q den el resto 3 cuando se dividen por
cuatro, en cuyo caso una de las congruencias es posible y la otra
no.
Gauss contaba con esta demostración desde 1796, a los 19
años. Euler y Legendre lo habían intentado sin éxito
como muy bien comenta el propio Gauss en el art. 151. Sólo
por esta demostración Gauss ya debería ser considerado
como uno de los matemáticos más potentes de la época.
Pero habría más, dentro de la misma obra.
Las secciones 6ª y 7ª tratan de las formas cuadráticas
y sus aplicaciones.
Un número entero M puede representarse mediante la expresión
ax 2 + 2bxy + cy 2 = M, donde a, b, c, x
e y son números enteros.
A la expresión F = ax 2 + 2bxy + cy 2
Euler la denominó forma cuadrática.
Euler ya había utilizado las formas cuadráticas para
abordar problemas de números enteros. El problema directo
consiste en determinar todos los enteros M que se pueden representar
por una forma dada. El inverso, y más interesante, consiste
en dados M y a, b y c, encontrar los valores de x e y que representan
a M.
Para Gauss el objetivo del estudio de formas es demostrar teoremas
de teoría de números. Y a lo largo de la sección
nos irá proporcionando unas cuantas joyas, algunas de ellas
de incalculable valor. Una de ellas le hizo escribir el 16 de julio
de 1796, en su diario, una de sus pocas manifestaciones de júbilo
| EYPHKA: |
Num =  |

La alegría estaba más que justificada. El joven Gauss
acababa de resolver uno de los retos del viejo Fermat. Y no un reto
cualquiera; hasta el gran Euler se había estrellado con él.
Esta vez Gauss iba a ser el primero en la historia en proporcionar
la respuesta a uno de los innumerables enigmas de Fermat:
Todo número entero positivo se puede escribir como suma de
tres números triangulares
La demostración de este resultado aparece en el art. 293
y es una consecuencia del estudio que Gauss realiza de las formas
ternarias.
Sección 7ª. De las ecuaciones que definen las secciones
del círculo
¿Qué tienen que ver las funciones que dependen del
círculo, tan en boga a finales del siglo XVIII, como afirma
el propio Gauss en el artículo de introducción de
esta sección, con la aritmética superior, con la teoría
de números?
El joven Gauss no se resiste
a la tentación de incluir una sección que contenga
su primer resultado estrella, aquel que en bifurcación vital
del Collegium le inclinó a decantar su vida por el camino
de las matemáticas en detrimento de las lenguas clásicas:
la construcción con regla y compás del polígono
regular de 17 lados. Aunque en apariencia este resultado tenga más
que ver con la geometría o con el análisis que con
la aritmética de números enteros.
Gauss va a dejar para su último artículo, el 366,
un resultado que permite decidir los polígonos regulares
construibles con regla y compás:
[Para poder seccionar geométricamente el círculo en
N partes iguales]... se requiere que N no contenga ningún
factor primo impar que no sea de la forma 2m +1, ni tampoco ningún
factor primo de la forma 2m +1 más de una vez. De esta forma,
se encuentran los 38 valores de N menores que 300:
2, 3, 4, 5, 6, 8, 10, 12, 15, 16, 17, 20, 24, 30, 32, 34, 40, 48,
51, 60, 64, 68, 80, 85, 96, 102, 120, 128, 136, 160, 170, 192, 204,
240, 255, 256, 257, 272.
En aquel verano de 1801 Gauss había entrado con todos los
honores en el parnaso de los genios matemáticos. A partir
de este momento, y como vaticinara Bolyai a su madre en Brunswick,
hacía sólo unos pocos años, Gauss se había
convertido en el matemático más grande de Europa.
En el invierno también sería uno de los astrónomos
más populares del viejo continente
La órbita de Ceres
Desde que en 1781 Herschel descubriera el planeta Urano, una fiebre
por descubrir el esquivo planeta que los astrónomos Titius
y Bode habían situado entre Marte y Júpiter
El siglo XIX no puede empezar con mejores augurios en esta desesperada
búsqueda. Exactamente la noche del primer día de enero
de 1801, Giuseppe Piazzi, un clérigo de Palermo y astrónomo
aficionado observa por primera vez lo que él piensa, como
Herschel unos años antes, que es un nuevo cometa, un objeto
de magnitud 8. Durante cuarenta y dos días, hasta la noche
del 11 de febrero realiza el seguimiento del nuevo objeto en su
viaje por el fondo de estrellas. Pero una inoportuna gripe le mantiene
alejado del telescopio las noches siguientes. Cuando se reincorpora
a la observación el astro ha dejado de ser visible durante
la noche. Sencillamente ha desaparecido ocultado por el Sol. El
corto periodo de observaciones no le permite fijar la órbita
del “cometa” y predecir dónde volvería
a aparecer en el cielo nocturno. Sus datos abarcaban sólo
un arco de 9 grados de la órbita.
Cuando los datos de sus observaciones se divulgan un hecho parece
claro, la distancia heliocéntrica del objeto lo sitúa
entre Marte y Júpiter. En el mes de junio de ese mismo año
el astrónomo alemán Franz von Zach utilizando los
datos de Piazzi realiza un estudio previo de la órbita, sin
ningún éxito.
Como el supuesto “cometa” no aparece por ninguna parte
del firmamento, Zach envía los datos a un joven matemático
de 24 años afincado en Gottingen, cuya fama se empieza extender
por toda Alemania para que realice su propia estimación de
la órbita. Se trata de Johann Friedrich Carl Gauss.
La posición del astro que se deducen de los cálculos
de Gauss es muy diferente de todas las demás. Las predicciones
de Zach y de otros astrónomos profesionales resultaron erróneas.
No así las del joven Gauss, que puso en el intento además
de su enorme capacidad de cálculo una de las herramientas
matemáticas más fructífera para el cálculo
de órbitas planetarias como se demostrará a lo largo
del siglo: la ley de mínimos cuadrados,
descubierta por Gauss unos seis años antes y que mantuvo
sin publicar hasta 1809.
En diciembre, Zach decide por fin probar con las predicciones de
Gauss y muy cerca de donde los cálculos teóricos de
éste situaban el deseado objeto aparece un pequeño
punto brillante; es la noche del 7 de diciembre. Las observaciones
se prolongan todas las noches de diciembre, al menos todas en las
que las condiciones meteorológicas lo permiten y por fin,
el 1 de enero de 1802, Orbels en Bremen puede afirmar con toda certeza
que el objeto observado encaja a la perfección con los datos
de las observaciones de Piazzi de hace un año y con la órbita
prevista teóricamente por Gauss. El pretendido cometa de
Piazzi era en realidad un nuevo planeta que será observado
por los astrónomos más prestigiosos a lo largo de
los próximos meses en toda Europa: el 3 de febrero Maskelyne
confirma su avistamiento en Grenwich, y unos días más
tarde el propio Bode en Berlín y Méchain en París.
Pero en el lugar del planeta perdido entre Marte y Júpiter
no había uno, sino un rosario de pequeños planetas,
los asteroides.
Gracias a Ceres, al final del primer año del nuevo siglo,
Gauss es además de uno de los matemáticos más
notables, el astrónomo más popular de Europa
En marzo de 1802 Olbers descubre Pallas y plantea a Gauss la fijación
de su órbita. El método de los mínimos cuadrados
vuelve a manifestar su potencia... Orbels le propone la dirección
del nuevo observatorio de Gottingën, aún por construir.
En noviembre el joven Gauss, que cuenta con 25 años es nombrado
miembro de la Real Sociedad de Ciencias de Gottingën. Tres
meses más tarde rechazará una oferta para instalarse
en San Petersburgo como miembro de la Academia de Ciencias.
La década triunfal. 1800-1810
La primera década del siglo XIX es la década
triunfal del joven matemático. En 1805 se casa con Johanna
Ostoff con la que tendrá tres hijos: Joseph, Minna y Louis.
Al año siguiente, poco después del nacimiento de su
primer hijo, participará con el coronel francés Epailly
en la triangulación de Brunswick, lo que dará origen
a su interés por la geodesia.
En 1807 es nombrado profesor en Gottingën y director
de su observatorio astronómico que por los avatares políticos,
la ocupación napoleónica de gran parte de los estados
germánicos, no se terminará hasta 1816.
Durante estos años prepara la que será la obra cumbre
de la astronomía teórica durante más de medio
siglo, la Theoria motus corporum coelestium in sectionibus conicis
solem ambientium (Teoría del movimiento de los cuerpos celestes
que giran alrededor del Sol siguiendo secciones cónicas).,
publicada en 1809, una obra en dos volúmenes, el primero
trata de las ecuaciones diferenciales, las secciones cónicas
y las órbitas elípticas, en el segundo Gauss explica
su método de mínimos cuadrados para la determinación
de la órbita de un planeta. Aunque conocido y aplicado por
Gauss desde 1796, la publicación de Legendre de un método
similar en 1806 alimentó una agria polémica entre
ambos sobre la paternidad del mismo.
Gauss es el padre de la moderna teoría de errores. Descubrió
que la función de distribución de los errores es
la célebre campana de Gauss.
En la memoria presentada a la Real Sociedad de Gottingen el 15 de
febrero de 1821, titulada Método de Mínimos Cuadrados.
Teoría de la combinación de las observaciones, Gauss
desarrolla de forma completa y general sus ideas ya esbozadas en
1809 en Theoría motus corporum coelestium
Pero 1809 también será un año negro para Gauss;
en octubre muere esposa al mes de dar a luz a su tercer hijo Louis,
que morirá a los tres meses
Un año más tarde y tras rechazar una oferta de Humbolt
para ocupar una plaza en la universidad de Berlín, Gauss
contrae nuevo matrimonio con Minna Waldeck, amiga de Johanna, con
la que tendrá dos hijos varones Eugen y Wilhelm y una hija
Therèse.
1810 -1830. Astronomía, Geodesia y Matemáticas
Desde 1810 hasta 1830 la mente de Gauss se ocupa de sus tareas como
director del astronómico que se inaugurará en 1816
y que le obligará a realizar uno de los pocos viajes conocidos
de Gauss para adquirir material científico para el mismo,
pero no abandona sus investigaciones matemáticas.
Investiga sobre series infinitas y sobre la serie hipergeométrica,
sobre aproximación de integrales y sobre estimadores estadísticos.
Serie hipergeométrica
En 1816 confiará en carta a su ex -alumno Schumacher (profesor
de Astronomía en Copenhague) sus ideas sobre la geometría
no euclídea que llevaba desarrollando desde hacía
20 años.
En 1818 el ministro Arnswaldt encarga a Gauss la triangulación
y medición de Hannover. Es una práctica muy habitual
sobre todo tras la medición del meridiano realizada por los
franceses e impuesta por las necesidades militares – toda
Europa está en guerra - de una cartografía precisa.
Durante casi 8 años, hasta 1825, Gauss dedicará sus
esfuerzos a una práctica rutinaria y agotadora, al alcance
de cualquier calculista mediano: efectúa mediciones durante
el día y realiza los cálculos durante la noche, que
le apartarán de actividades mucho más productivas
en el ámbito de las matemáticas. Podemos afirmar que
durante casi 20 años el genial Gauss perdió gran parte
de su tiempo en tediosos cálculos astronómicos y geodésicos.
Pero fruto de esta tarea nacerán más de 70 escritos
sobre Geodesia, la aplicación del método de mínimos
cuadrados a medidas terrestres, el invento del heliotropo, un mecanismo
ingenioso gracias al cual pueden ser transmitidas instantáneamente
señales por medio de la luz del sol reflejada, y su interés
por la geometría de superficies.
La triangulación de Hannover se reinició en 1828,
duró hasta 1844, y en ella participó su hijo Joseph,
oficial del ejército.
Geometría diferencial: 1827. Disquisitiones circa generales
superficies curvas
Esta obra, fruto de las ideas sobre la geometría de superficies
nacidas de sus observaciones geodésicas constituye la contribución
definitiva de Gauss a la geometría diferencial
Gauss concibe la superficie “no como el límite
de un sólido, sino como un sólido flexible e inextensible,
una de cuyas dimensiones está obligada a desvanecer”.
Pero su gran aportación va a ser no estudiar la superficie
desde un punto de vista global sino desde un punto de vista local,
en el entorno de un punto. Esto le va a permitir despreciar las
potencias de grado superior a dos en el cálculo de las distancias.
En esta obra está Gauss aborda tres grandes problemas:
la medida de la curvatura, la representación conforme y la
aplicabilidad de superficies
Gauss define la curvatura total de una porción de superficie
encerrada dentro de una curva C de la siguiente manera:
|
La normal
a una superficie en un punto dado es la recta que pasa por el
punto y que es perpendicular al plano tangente a la superficie
|
|
| en
el punto. En cada punto de C existe una normal a la superficie.
Si trazamos todas las normales en los puntos de C tendremos
un haz de rectas. En una esfera de radio unidad trazamos las
paralelas a las rectas normales a C que pasen por el centro
de la esfera.
Este haz de rectas corta a la superficie esférica determinando
una curva C´. El área encerrada de la superficie
esférica encerrada por esta curva C´ se denomina
curvatura total de la porción de superficie limitada
por C.
La curvatura total en un punto interior de C es el límite
de la razón entre el área de C´ y el área
de C cuando la superficie C tiende al punto.
|
Cada normal en un punto
de una superficie genera un haz de planos que lo tienen como eje.
Cada uno de esos planos corta a la superficie en curvas planas dentro
de ellos. Cada una de esas curvas en el punto de apoyo de la normal
tiene una curvatura dada. Entonces dado un punto de una superficie
habrá un conjunto de curvaturas planas. Se sabe que hay una
máxima y una mínima. La curvatura gaussiana que es
el producto de la curvatura máxima por la curvatura mínima,
las curvaturas principales introducidas por Euler.
En su estudio de superficies Gauss utiliza de forma magistral la
representación paramétrica introducida por Euler,
realizando una visión intrínseca de la superficie
como una variedad bidimensional, las coordenadas (x, y, z) de un
punto vienen dadas por tres ecuaciones dependiendo de dos parámetros:
x = x(u, v); y = y(u, v); z=z(u,v)
Demuestra que si dos superficies son isométricas (aplicable
la una sobre la otra) la curvatura total en dos puntos correspondientes
es la misma. (theorema egregium). Una conclusión
inmediata es que para mover sin distorsión una parte de una
superficie sobre otra parte de la misma superficie es necesario
que la superficie tenga curvatura constante. Así una parte
de una esfera puede ser desplazada sin distorsión sobre otra,
pero esto no ocurrirá con un paraboloide.
Trata también el problema de determinar las geodésicas
(el equivalente a las rectas en el plano) de una superficie.
En un artículo publicado en 1827 demuestra que la curvatura
total de un triángulo cuyos lados son geodésicas y
los ángulos 1,
2
y 3
viene dada por
donde K es la curvatura variable en los puntos del triángulo.
En esta obra se pone definitivamente de manifiesto una observación
interesante: la superficie puede ser un espacio en sí misma
y las líneas rectas son las geodésicas siendo su geometría,
una geometría no euclídea.
Los números complejos
Desde
1799 Gauss dominaba la idea de una representación bidimensional
de los complejos, de hecho los utilizó en su tesis doctoral
aunque no de forma explícita. Y en 1811, tiene completamente
acabada no sólo la representación de los complejos
como puntos de un plano bidimensional, sino también la idea
de integración de funciones complejas, el teorema integral
y el desarrollo en serie de potencias de funciones analíticas.
Buena prueba de ello es la carta que dirige a Bessel este año,
comentando un ensayo de éste sobre la integral
logarítmica en
la que podemos leer:
¿Qué debemos entender por para
x= a + b i?
Evidentemente si se quiere partir de conceptos claros es necesario
admitir que x, partiendo del valor para el cual la integral debe
ser cero, mediante incrementos infinitesimales (cada uno de la forma
a + bi) pasa a x = a + bi y entonces se suman todos los
Así el sentido de la integral queda completamente establecido.
Pero el paso se puede dar de infinitas maneras: así como
la totalidad de las magnitudes reales se pueden imaginar en forma
de una recta infinita, también la totalidad de todas las
magnitudes reales e imaginarias se puede en imaginar mediante un
plano infinito, cada uno de cuyos puntos de abscisa a y ordenada
b representará la magnitud a + bi. El paso continuo de un
valor de x a otro a + bi se representa entonces mediante una línea,
posiblemente de infinitas maneras.
Afirmo ahora que la integral
para dos caminos distintos siempre conserva un mismo valor
si dentro de la parte del plano comprendida entre las dos líneas
representantes del cambio no
se hace infinita.
Este maravilloso teorema, cuya demostración no es difícil
la daré en otro momento. El teorema está vinculado
con otras verdades magníficas relacionadas con el desarrollo
en series”
Gauss, como 150 años antes hiciera Fermat con su famoso último
teorema, nos amenaza con la publicación de una demostración,
que él ya parece tener, de un resultado que será demostrado
por Cauchy en 1825 y que hoy se conoce como teorema de la integral
compleja de Cauchy
Habrá que esperar hasta 1831, para que Gauss, en una extensión
de la teoría de los restos bicuadráticos a los números
complejos, haga su presentación definitiva y su representación
geométrica ante la sociedad matemática, propiciando
gracias a su reconocida autoridad su aceptación definitiva.
En esta obra introduce la noción de enteros complejos sobre
los que generalizará resultados obtenidos para enteros reales
Gauss y la geometría no euclídea.
La preocupación de Gauss por el problema de las paralelas,
el quinto postulado de Euclides, data de 1796, de su estancia en
Gottingën. Su profesor Kastnër disponía de una
biblioteca de varios miles de volúmenes sobre este tema y
seguro que contagió su inquietud a dos jóvenes inquietos
como Gauss y Bolyai.
A partir de 1813 hasta 1831 elabora su geometría no euclídea.
En 1813 escribe a Schumacher: “En la teoría de las
líneas paralelas, nosotros, no nos encontramos más
allá de Euclides. Esta es la parte de la matemática,
que más tarde o más temprano debe adquirir una fisonomía
absolutamente distinta”. Gauss encuentra numerosos resultados
pero no se atreve a publicarlos. En 1829 en carta a Bessel le comunica:
“Pasará tiempo antes de que yo elabore para conocimiento
público mis extensas investigaciones, y quizás esto
no llegue a ocurrir durante mi vida, pues temo el griterío
de los beocios (das geschrei der böotier), si alguna vez me
propusiera exponer mi criterio”
No es de extrañar que cuando Gauss recibe en 1831 el anexo
de Johann Bolyai, hijo de su viejo compañero, La ciencia
absoluta del espacio, exponiendo sus ideas sobre una geometría
no euclídea, Gauss responda a Wolgang: “Si empiezo
diciendo que no puedo alabar semejante trabajo te sentirás
desconcertado, pero no puedo hacer otra cosa, porque alabarlo sería
alabarme a mí mismo, pues todo el contenido del escrito,
el camino seguido por tu hijo y los resultados a los que ha llegado
coinciden casi completamente con mis meditaciones, parte de las
cuales han tenido lugar desde hace 30 o 35 años”
Sin embargo Gauss consideró públicamente a Janos Bolyai
y a Lobachevski, cuando conoció los escritos de éste
en 1841, como genios de primera magnitud; de hecho y a propuesta
de Gauss Lobachevski fue nombrado miembro de la Academia de Gottingën
en 1842.
Hoy nadie discute que la paternidad de la primera geometría
no euclídea es una gloria compartida por Gauss, Bolyai y
Lobachevski
El magnetismo terrestre
1831 será un año clave en la vida de Gauss. Si un
año antes su hijo Eugen emigra a Estados Unidos al parecer
por desavenencias familiares, este año muere Minna la segunda
esposa de Gauss. Desde entonces será su hija Therèse
la que se encargará de los asuntos domésticos. Pero
a finales de ese año llega a Gottingën Wilhelm Weber,
para ocupar la plaza de profesor de Física. A partir de este
momento un decaído Gauss va a encontrar otra vez en la ciencia
la solución de sus males familiares.
En estrecha colaboración con Weber Gauss desarrollará
una intensa labor en el estudio del magnetismo terrestre. Acoge
con entusiasmo la propuesta de Alexander von Humbodlt de crear una
red de observatorios magnéticos que cubran toda la superficie
terrestre. En la década de los 30 publica varias obras sobre
el tema: Intensitas vis magneticae terrestris ad mensuram absolutam
revocata (1832), que trata teorías actuales sobre magnetismo
terrestre, anticipando las ideas de Poisson, la medida absoluta
de la fuerza magnética y una definición empírica
del magnetismo terrestre, Allgemeine Theorie Erdmagnetismus (1839),
en la que demuestra que solo puede haber dos polos y sienta las
bases para determinar la intensidad de la componente horizontal
de la fuerza magnética junto con el ángulo de inclinación.
Se ayuda de la ecuación de Laplace y especifica la ubicación
del polo sur magnético. Ambos construyen el primer telégrafo
electromagnético que conseguía transmitir hasta nueve
letras por minuto a una distancia de 500 pies, la que se paraba
el Observatorio Astronómico de la Facultad de Física.
Junto a Weber es autor del primer atlas geomagnético terrestre
y de más de 40 obras sobre mediciones magnéticas de
la Sociedad de Magnetismo, fundada por ellos, y de nuevas herramientas
para medir el campo magnético. Sin embargo, un hecho va a
truncar esta fructífera colaboración, Weber, junto
a otros 6 profesores, es despedido de su cargo por negarse a jurar
fidelidad al nuevo rey Ernesto Augusto von Cumberland, que había
derogado la constitución de 1833. Gauss, de carácter
conservador, no movería un dedo a pesar de su influencia
para detener el despido, a pesar de que entre los 7 de Gottingën
estaban su propio yerno y su inseparable colaborador.
Tras la marcha definitiva de Weber de Gottingën la producción
científica de Gauss disminuye de forma rotunda. Trabaja en
sus observaciones astronómicas, en dióptrica, en la
teoría del potencial, en geodesia pero todas son obras menores.
Los últimos años
En 1849, con motivo del cincuentenario de su doctorado impartirá
su famosa conferencia en la que presentará su cuarta demostración
del Teorema Fundamental del Álgebra, una variación
de la presentada en su tesis, incorporando ya de manera abierta
los coeficientes complejos. Jacobi y Dirichlet serán testigos
excepcionales. El reconocimiento de Gauss es general en Alemania
y en toda Europa.
Continuará con sus observaciones astronómicas hasta
1851, contando entre sus alumnos en estos años a Dedekind
y Cantor. Y en junio de 1854, será el presidente del tribunal
de la prueba para la habilitación de Riemann como profesor
de matemáticas. En ella, Riemann a petición del tribunal
leerá su famosa exposición, Sobre las hipótesis
en que se fundamenta la geometría, que sin duda impactó
al anciano Gauss por lo que suponía de reconocimiento de
las geometrías no euclídeas
Curioso ante el progreso tecnológico visitará unos
días más tarde las obras del ferrocarril Hannover
– Gottingen, excursión en la que casi pierde la vida
al sufrir un grave accidente el coche de caballos en que viajaba.
De cualquier manera, el corazón del anciano Gauss, aquejado
de hidropesía, está dando sus últimos latidos.
Y dejará de latir de forma irremediable en la madrugada del
23 de febrero de 1855 mientras dormía plácidamente.
Tenía 77 años, 10 meses y 22 días y sobre sus
hombros la obra matemática más grandiosa en la historia
de Humanidad. Sin duda, como muy bien reflejaba la inscripción
de la moneda acuñada en su honor por el rey Jorge V de Hannover,
Gauss era “el Príncipe de los Matemáticos”
Como decía su amigo Sartorius von Waltershausen, "Gauss
fue sencillo y sin afectación desde su juventud hasta el
día de su muerte. Un pequeño estudio, una mesita de
trabajo con un tapete verde, un pupitre pintado de blanco, un estrecho
sofá, y, después de cumplir los 70 años, un
sillón, una lámpara con pantalla, una alcoba fresca,
alimentos sencillos, una bata y un gorro de terciopelo eran todas
sus necesidades"
Bibliografía : GAUSS
Internet
Los Grandes Matemáticos. Gauss.
E. T. Bell. Edición en Internet:
http://www.geocities.com/grandesmatematicos/index.html
http://www-groups.dcs.st-and.ac.uk/~history/Mathematicians/Gauss.html
http://www.geocities.com/RainForest/Vines/2977/gauss/english.html
http://www.geocities.com/RainForest/Vines/2977/gauss/formulae/heptadecagon.html
http://www.dim.uchile.cl/~mkiwi/applets/tfa/
http://mathworld.wolfram.com/Congruence.html
Libros
C. B. Boyer: Historia de la matemática. Alianza Universidad.
Madrid. 1986.
W. K. Bühler: Gauss A biographical Study. Springer-Verlag.
New York. 1981
G W Dunnington, Carl Friedrich Gauss : Titan of Science (New York,
1955).
C. F Gauss: Méthode des moindres carrés. Traduits
en francais par J. Bertrand. Mallet-Bachelier. Paris 1855.
C.F. Gauss: Werke. Hildesheim Georg Olms, 1973..
C. F Gauss: Disquisicions aritmètiques. Traducción
de la profesora Pascual Xufrí G., editato por la sociedad
Catalana de Matemáticas. Barcelona. 1996.
A. García Azcárate, Legendre. La honestidad de un
científico. Ed. Nivola. Madrid 2002
T Hall, Carl Friedrich Gauss : A Biography (1970).
V. Pardo Rego, Lagrange. La elegancia matemática. Ed. Nivola.
Madrid 2003
G M Rassias (ed.), The mathematical heritage of C F Gauss (Singapore,
1991).
Reich, K. Gauss. 1777/1977. Inter Nationes. Bonn-Bad Gedessberg.
1977
Vídeos:
Gauss. De lo real a lo imaginario. Serie Universo Matemático.
Guión: Antonio Pérez. RTVE. 2000 .
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