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Fermat
nació cerca de Toulouse, en un pueblo
llamado Beaumont-de-Lomagne (entonces parte
de la Gascoña y hoy en el departamento
de Tarn et Garonne). Vivió en Toulouse
y murió también muy cerca, en
Castres (Tarn). Durante toda su vida casi no
se movió de la región. Su familia
tenía una buena posición económica
y social. Su padre era un rico comerciante y
su madre pertenecía a una familia de
la nobleza local. Tuvo un hermano y dos hermanas.
Fermat, probablemente, se crió en su
pueblo natal y fue educado en un cercano monasterio
franciscano hasta que ingresó en la Universidad
de Toulouse. Sin que se sepa la razón,
interrumpió sus estudios en Toulouse
y, durante unos años, vivió en
Burdeos, donde contactó con algunos matemáticos
que conocían bien la herencia de Vieta:
Beaugrand, d’Espagnet… Ahí
se formó en el álgebra y el simbolismo
de Vieta que tan útiles le serían
más adelante. De esos años data
su primera producción matemática:
la restitución del libro perdido de las
Cónicas de Apolonio: Plane Loci y
los primeros trabajos sobre máximos y
mínimos.
Después de la etapa en Burdeos reingresó
en la universidad, esta vez en Orléans,
donde obtuvo su título en Leyes hacia
1631, año en que se instala en Toulouse
en calidad de consejero del Parlamento de Toulouse.
Ese mismo año se casa con una prima lejana,
Louise de Long, que pertenece a la familia de
alcurnia de su madre ligada a la noblesse de
robe. Fermat añade el “de”
a su apellido. El matrimonio Fermat tuvo cinco
hijos, dos varones y tres hembras. El hijo mayor,
Clément-Samuel heredaría el interés
de su progenitor por las matemáticas,
aunque no su genialidad. A Clément-Samuel
le debemos la edición y publicación
de las obras completas de su padre en 1679.
La vida de Fermat transcurre de una manera muy
tranquila en Toulouse; profesionalmente va obteniendo
promociones de manera que ingresa en la cámara
alta del parlamento de Toulouse en 1638 y accede
a la corte suprema en 1652. En esa época
va regularmente a Castres a ejercer de magistrado.
Castres, en el siglo XVII albergó uno
de los tribunales establecidos por el Edicto
de Nantes para dar un tratamiento justo a los
hugonotes en sus litigios. Estos tribunales
tenían un determinado número de
magistrados católicos y protestantes.
Fermat ocupó en diversas ocasiones una
plaza del cupo católico. De hecho murió
en Castres pocos días después
de terminar de juzgar un caso.
En Toulouse reanudó sus contactos con
personajes ligados a la matemática. Uno
de los más relevantes para el futuro
de Fermat fue Monsieur de Carcavi, colega suyo
en el parlamento pero también matemático
aficionado. Carcavi se trasladó a Paris
en 1636 donde contactó con el Padre Mersenne,
el personaje que, mediante su abundante correspondencia
haría las veces de centro difusor de
la ciencia en la Francia del XVII. Mersenne
se interesó inmediatamente en los trabajos
de Fermat gracias a la descripción que
le hizo Carcavi de estos y empezó a cartearse
con él. Inicialmente el interés
de Mersenne se centró en algunos comentarios
de Fermat sobre la caída libre de graves,
tema en el que Fermat objetaba a la descripción
de Galileo. Rápidamente Fermat informó
a Mersenne sobre su trabajo sobre espirales
(motivado por sus estudios sobre caída
libre) y sobre su restitución del libro
perdido de Apolonio. También en esa época
Fermat anuncia a Mersenne que está en
posesión de “diversos análisis
para diversos problemas tanto numéricos
como geométricos para cuya solución
el análisis de Vieta es insuficiente.”
De hecho, a principios de 1636 Fermat había
concluido su Ad locos planos et solidos isagoge
[Introducción a los lugares planos y
sólidos], donde mediante el lenguaje
algebraico de Vieta estudia las curvas que se
pueden expresar mediante ecuaciones de primero
y segundo grado y establece que son precisamente
la recta y las cónicas. También
establece que, en general, una curva tiene una
ecuación y que una ecuación algebraica
representa siempre una curva. Por esa razón
se atribuye a Fermat una cierta prioridad sobre
la creación de la Geometría Analítica
frente a Descartes que publicó su Geometria
en 1637. En el mismo cruce de cartas con Mersenne,
Fermat no puede resistir la tentación
de incluir un par de problemas sobre máximos
y mínimos para que Mersenne los divulgue
a modo de desafío entre la comunidad
matemática. Fermat dispone de su Methodus
ad disquirendam maximam et minimam et de tangentibus
linearum curvarum [Método para determinar
máximos y mínimos y trazar tangentes
a líneas curvas], que le permite resolver
este tipos de problemas de manera muy general.
Su enfoque se basa en dos hechos:
1) en un máximo o mínimo
la tangente a la curva es paralela al eje de
abscisas (en lenguaje actual) y en consecuencia
el valor de la función en ese punto ha
de ser único (con relación a sus
vecinos);
2) los valores cercanos al
extremo han de ser alcanzados como mínimo
dos veces por la función, un poco antes
del extremo y un poco después.
Comparando pues el valor de la función
en el extremo, f(a), con un valor muy cercano,
f(a+e), donde e es una cantidad muy pequeña,
esos valores han de ser prácticamente
iguales, se pueden adigualar, en lenguaje de
Fermat. De ese proceso de adigualación
se obtiene una ecuación que, una vez
eliminado el valor e por ser despreciable, permite
calcular a. De hecho Fermat llega a la ecuación
que hoy en día escribimos como f’(x)=0.
Por eso se le considera también precursor
del cálculo diferencial aunque su proceso
de adigualación está lejos de
las ideas de límite que más tarde
entraran en escena. Obviamente Fermat solo trata
este tipo de problemas en funciones algebraicas.
Los problemas de máximos y mínimos
que Fermat ha planteado a Mersenne son de tal
dificultad que Mersenne pide a Fermat la divulgación
de sus métodos. De esta manera los escritos
de Fermat sobre el tema, antes mencionados,
empiezan a circular estableciendo al mismo tiempo
su reputación como matemático
de primera fila. Roberval, Mersenne y otros
matemáticos de la época le instan
a que publique sus resultados, a lo cual Fermat
se niega. De hecho, en vida sólo publicó
un trabajo y hubo que esperar a 1679 a que su
hijo mayor publicase su obra. No está
clara la razón de la negativa de Fermat
a publicar. Por un lado Fermat se consideraba
sólo un aficionado dado que no se dedicaba
por entero a la matemática. Y por otro
lado, Fermat era consciente de que para publicar
sus resultados, debería ser mucho más
claro y didáctico en sus explicaciones,
lo que le acarrearía mucho trabajo adicional
y consumiría una parte importante del
tiempo que podía dedicar a la investigación.
Aunque su fama crece en Europa, no todo es de
color de rosa. A principios de 1637, su amigo
Beaugrand le manda una copia del manuscrito
(aún no publicado) de la Dióptrica
de Descartes. Fermat, enfrascado en una intensa
correspondencia con Roberval y Étienne
Pascal sobre métodos de cuadratura y
su aplicación a la determinación
de centros de gravedad, le presta poca atención
hasta que Mersenne, preocupado por la indiscreción
de Beaugrand (quien había obtenido la
copia de manera poco ortodoxa), le pide que
no divulgue a nadie más que a él
mismo sus comentarios sobre el trabajo de Descartes.
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