Los Bernoulli fueron aceptados como miembros
en varias de las primeras Academias de Ciencias
de Europa como la de Berlín, la de París
y especialmente tuvieron un protagonismo relevante
en la Academia de Ciencias creada por mandato
de Pedro el Grande en San Petersburgo. Su participación
fue muy activa, no sólo con publicaciones
en las flamantes revistas científicas
entonces fundadas, sino también en los
concursos y desafíos que las Academias
organizaron para estimular el creciente impacto
social de las Ciencias.
Aunque en su época no era muy atractiva
la función del catedrático, los
Bernoulli trabajaron fundamentalmente en la
Universidad de Basilea, donde por más
de un siglo ocuparon la cátedra de matemáticas,
pero también ganaron, en distintos períodos,
las cátedras de física, fisiología,
anatomía, oratoria, lógica y derecho.
La existencia de pocas cátedras y demasiados
aspirantes, llevó a los miembros de la
familia a emigrar en diferentes momentos. Por
eso los vemos afanosos en Padua, Venecia, Turín,
Groninga, Berlín, París y otras
ciudades importantes de la época.
Alguien ha dicho que el siglo XVII fue el siglo
del genio, así como que el siglo XVIII
había sido el siglo del ingenio. Los
Bernoulli como fieles exponentes de su época
desplegaron su industria y sus mañas
enfrentando atrayentes desafíos y participaron
con denuedo en la socialización del conocimiento
matemático. ..

