Los
Bernoulli constituyen una singular familia en la historia de las
ciencias. Sus orígenes los encontramos en la región
de Flandes, cuna de pintores, banqueros y comerciantes, región
que estuvo largo tiempo a la cabeza de la civilización
europea hasta que fue azotada por la epidemia de la intolerancia.
Los primeros Bernoulli de quien tenemos noticias eran comerciantes,
precisamente en una de las zonas que más sufrió
la plaga de las huestes católicas comandadas por el Duque
de Alba, enviadas a frenar la rebelión de los protestantes.
Como muchas otras familias burguesas, los Bernoulli migraron hacia
tierras más al sur que prometieran la tolerancia ideológica
y la estabilidad económica propicia para tender sus raíces.
A principios del siglo XVII se instalaron en Basilea, ciudad colindante
con poblados italianos, alemanes y franceses, lo que propiciaba
el comercio de la familia y que poseía una afamada universidad
donde podrian formarse las nuevas generaciones.
Ocho de los nuevos miembros de la familia se destacaron en la
labor científica como geómetras. De estos los cuatro
más importantes son Jacob,
el Primero (1654-1705), Johann,
el Pendenciero (1667-1748) hermano de Jacob, Nicolaus, el hijo
del pintor (1687-1759) sobrino de Jacob, y Daniel,
el Virtuoso (1700-1782) hijo de Johann. Los restantes cuatro,
aunque menos célebres, también se destacaron por
su ingeniosidad en el campo de las matemáticas mixtas.
En la segunda generación encontramos a los otros dos hijos
de Johann, el Pendenciero, Nicolaus II (1695-1726) que fue el
preferido por su padre, aunque una enfermedad mortal frustró
sus sueños a temprana edad y Johann II (1710-1790) quién
obtuviera la cátedra de matemáticas de Basilea al
morir su padre. En la tercera generación de geómetras
se destacaron los hijos de Johann II, Johann III (1744-1807),
que desde temprana edad fue captado por la Academia de Berlín
como astrónomo y el benjamín Jacob II, (1759-1789),
con una corta vida, casi toda fuera de su tierra natal en Turín,
Venecia y San Petersburgo, donde, recién alcanzada la notoriedad
como matemático, tuvo un accidente mortal. Pero todos los
miembros citados de la familia Bernoulli se interesaron por el
Nuevo Cálculo, sobre todo en la forma de cálculo
de los diferenciales, como le llamó Leibniz. Crearon un
potente arsenal de variadas expresiones analíticas, introdujeron
muchas de las reglas para su manipulación y con sus ingeniosas
habilidades en las matemáticas mixtas, ampliaron su alcance
y su valor sociocultural en la Europa del siglo de las luces
Los Bernoulli fueron
aceptados como miembros en varias de las primeras Academias de
Ciencias de Europa como la de Berlín, la de París
y especialmente tuvieron un protagonismo relevante en la Academia
de Ciencias creada por mandato de Pedro el Grande en San Petersburgo.
Su participación fue muy activa, no sólo con publicaciones
en las flamantes revistas científicas entonces fundadas,
sino también en los concursos y desafíos que las
Academias organizaron para estimular el creciente impacto social
de las Ciencias.
Aunque en su época no era muy atractiva la función
del catedrático, los Bernoulli trabajaron fundamentalmente
en la Universidad de Basilea, donde por más de un siglo
ocuparon la cátedra de matemáticas, pero también
ganaron, en distintos períodos, las cátedras de
física, fisiología, anatomía, oratoria, lógica
y derecho. La existencia de pocas cátedras y demasiados
aspirantes, llevó a los miembros de la familia a emigrar
en diferentes momentos. Por eso los vemos afanosos en Padua, Venecia,
Turín, Groninga, Berlín, París y otras ciudades
importantes de la época.
Alguien ha dicho que el siglo XVII fue el siglo del genio, así
como que el siglo XVIII había sido el siglo del ingenio.
Los Bernoulli como fieles exponentes de su época desplegaron
su industria y sus mañas enfrentando atrayentes desafíos
y participaron con denuedo en la socialización del conocimiento
matemático. ..