Después de su regreso
a Basilea y que culminó su trabajo en
el susodicho tratado, se dirigió a la
ciudad de Estrasburgo donde acordó con
un editor la publicación de la que pronto
sería famosa Hidrodinámica. El
trabajo de edición fue largo, además
Daniel hacía continuamente correcciones
y aumentaba el contenido. La obra maestra de
Daniel Bernoulli vería la luz 5 años
después de su regreso a Basilea, en 1738.
Toda la estructura de la Hidrodinámica,
en la que se investiga una cantidad increíble
de problemas de suma importancia teórico-práctica,
esta concebida con tal maestría que junto
a la certeza de los cálculos, se aprecia
la coherencia, entre las diferentes variaciones
de un tema central, que se conoce hoy como teorema,
ley, ecuación o integral de Bernoulli
y se estudia en los cursos de física
o de ingeniería en la parte correspondiente
a la hidromecánica o hidráulica.
Pero debemos aclarar que la forma en que hoy
aparece en los textos no es la forma en que
originalmente Daniel Bernoulli la introdujo
en su Hidrodinámica.
El principio en la forma expuesta por Daniel
expresa simplemente cómo la presión
y la velocidad interactúan. Daniel fue
el primero en sistematizar un estudio de la
interdependencia de la presión y la velocidad.
Posteriormente Euler y Lagrange se van a encargar
en precisar matemáticamente las ideas
magistralmente esbozadas por Daniel.
Daniel Bernoulli realizó un aporte importante
al cálculo de probabilidades cuando sistematiza
el uso de los métodos infinitesimales.
Con esta poderosa herramienta encontró,
en forma más sencilla que por los métodos
combinatorios clásicos, soluciones asintóticas
a ciertos tipos de problemas con valores grandes
de los parámetros. También Daniel
Bernoulli va a interesarse por el problema del
análisis de los errores en las observaciones.
En esa época era común considerar
el promedio de las observaciones realizadas
como el mejor valor de la magnitud medida. Bernoulli
mostró la insuficiencia de tal razonamiento
y aconseja utilizar un método que puede
considerarse un antecedente al método
de los mínimos cuadrados ideado posteriormente
por Gauss.
Durante su estancia en San Petersburgo, Daniel
Bernoulli comunicó a la Academia de Ciencias
sus profundas reflexiones acerca de un problema
planteado por su primo NicolausI y que por esta
razón quedó bautizado como paradoja
de San Petersburgo. Para la “solución”
de esta paradoja introduce el concepto de esperanza
moral sobre la que basa todas sus deducciones.
El concepto de esperanza moral fue muy popular
durante todo el siglo XVIII e incluso en el
siglo XIX, hasta el punto que Laplace en su
obra cumbre Teoría Analítica de
las Probabilidades la considera entre los diez
principios generales. Este es un concepto al
cual no se le encontró un verdadero interés
teórico o práctico y ha caído
en el olvido de los matemáticos.
En 1734 Daniel asume la cátedra de Anatomía
y Botánica de Basilea. Sus conferencias
de Fisiología se hicieron rápidamente
famosas, por su actualización y por su
didactismo. En este año somete a la Academia
de París sus ideas sobre Astronomía,
con el objetivo de ganar el correspondiente
Premio. Johann Bernoulli también se había
interesado en ganar ese premio, tenía
67 años y aparentemente quería
demostrar al mundo que conservaba su buena forma,
al menos científicamente. Al enterarse
de la pretensión del hijo, se dejó
llevar de la cólera y expulsó
a Daniel de la casa familiar. Aunque la Academia
le adjudicó el Primer Premio a ambos,
la ira del viejo Johann no se calmó.
Daniel entró en una aguda depresión
que hizo que perdiera el interés por
las investigaciones, al menos temporalmente.
Con su regreso a Basilea, Daniel no cortó
sus relaciones científicas y amistosas
con su amigo Leonhard Euler, que asumió
la cátedra de Matemáticas que
él dejara vacante. Se conserva una abundante
y valiosa correspondencia entre Daniel y su
amigo Euler. Varios de los temas principales
que discutieron en sus cartas fueron de la mecánica
de los medios flexibles y elásticos,
en particular los problemas de pequeñas
oscilaciones de cuerdas y vigas. Particularmente
atractiva es la polémica que se abrió
sobre el tema de la cuerda musical, no sólo
entre Euler y Daniel, sino con la incorporación
de un joven geómetra Jean le Rond D’Alembert,
quien pronto fue considerado entre los más
prestigiosos geómetras de Francia en
el siglo de las luces.
Daniel envió a las Academias de San Petersburgo
y de Berlín varios trabajos sobre este
tema, enfatizando su prioridad y las características
más generales de sus resultados. Después
de permitirse sarcasmos sobre el carácter
abstracto de los trabajos de D’Alembert
y Euler, reitera que pueden existir simultáneamente
muchos modos de oscilación en la cuerda
vibrante e insiste en que todas las posibles
curvas iniciales se pueden representar en la
forma: , porque existen suficientes constantes
an como para que la serie se ajuste a cualquier
curva. En consecuencia, afirma, que todos los
correspondientes movimientos vendrán
dados por la serie infinita: .
Así pues, cualquier movimiento, correspondiente
a una curva inicial, no es más que una
suma de armónicos periódicos sinusoidales.
Sin embargo, Bernoulli no dio argumentos matemáticos
para apoyar sus afirmaciones; se apoyó
en argumentos físicos.
El debate sobre la ecuación de la cuerda,
sometida a una vibración en un mismo
plano, es importante desde el punto de vista
matemático, no sólo porque representa
el primer análisis de la solución
de una ecuación diferencial en derivadas
parciales, sino además porque la discusión
llevó al cuestionamiento de las nociones
establecidas de función y de representación
de funciones mediante series trigonométricas.
En particular en las ideas de Daniel estaba
el germen de la teoría de representación
en series de Fourier que se estableció
en el s. XIX con los trabajos de Fourier, Dirichlet,
Riemann y otros.
La fama de Daniel como hombre de ciencias pronto
se hizo notoria en toda Europa. Dos años
después de la muerte de su padre, la
universidad de Basilea, que se preciaba por
la conservación de las tradiciones rituales
en el otorgamiento de sus cátedras, tuvo
una actitud deferente con Daniel al otorgarle
sin concurso la cátedra de Física,
manteniéndole su derecho a participar
con voz y voto, en las actividades de la Facultad
de Medicina.
Al pasar a la cátedra de Física,
que siempre consideró más cercana
a sus gustos y preferencias científicas,
Daniel se consagró aún más
a la labor docente. A partir de 1750 su prestigio
creció considerablemente tanto como conferencista
de Física Teórica y sobre todo
por sus clases, poco comunes en la época,
de Física Experimental. Se cuenta que
era frecuente que sus conferencias fueran escuchadas
por auditorios de más de cien participantes,
venidos de diferentes rincones de Europa.
Fue 2 veces Rector de la Universidad de Basilea,
en 1744 y 1756. Siempre se sintió muy
comprometido con el desarrollo de la Universidad.
Realizó donaciones en varias ocasiones
de sumas considerables de dinero para equipamiento
de laboratorios y adquisición de nuevos
títulos en la Biblioteca.
En el ocaso de su vida, Daniel Bernoulli, se
encargó de varias obras de beneficencia.
En particular, con su financiamiento ordenó
construir un pequeño hostal que servía
de refugio a los estudiantes temporales que
no tenían suficientes recursos. Allí
le daban a tales jóvenes, no sólo
cama, sino también comida y en algunos
casos un dinero para viáticos, algo parecido
a las actuales becas.
El 17 de marzo de 1782 Daniel Bernoulli tuvo
un paro respiratorio y murió en la ciudad
que tanto lo admiraba. En un acto solemne de
la Academia de Ciencias de París el filósofo
y geómetra Marqués de Condorcet,
quién entonces fungía como Secretario
Perpetuo, leyó un elogio fúnebre
que recoge no solo los méritos de su
obra sino sus características como verdadero
hombre de ciencias:
Él tenía facilidad en utilizar
la teoría para penetrar profundamente
en el conocimiento de la naturaleza, aplicando
la matemática no sólo en la mecánica
racional, en las leyes abstractas de los cuerpos,
sino también en la física, en
los fenómenos de la naturaleza en su
real estado y en aquellos fenómenos los
cuáles conocemos a través de las
observaciones.
Nadie mejor que él pudo encontrar en
el Análisis Matemático los medios
para extraer de los cálculos todos los
detalles de los fenómenos; nadie mejor
que él supo preparar los experimentos
para obtener la ratificación de los resultados
de la teoría...En el más amplio
sentido fue Filósofo y Físico.
Daniel Bernoulli publicó 86 trabajos
sobre los más variados temas de Matemáticas
Mixtas y ganó 10 Premios de la Academia
de Ciencias de París sobre temas de importancia
estatal, siendo sólo superado por el
líder de todos los matemáticos
de la época, Leonhard Euler que ganó
13 Premios.
Cuando murió en 1782, moría uno
de los primeros matemáticos aplicados
y uno de los últimos verdaderos hombres
de ciencia ilustrados. . 