Sus cualidades de autor-pedagogo
se verían después confirmadas
con su obra Elementos de álgebra
(1746), que tuvo una influencia notable
en la enseñanza superior francesa. Su
estilo huye de las demostraciones rigurosas
y busca despertar la intuición y la curiosidad
del lector, de forma que sea él mismo
quien vaya descubriendo y explo-rando este nuevo
mundo. Desgraciadamente parece que, según
el abate Bossut, su excesiva afición
a los placeres terrenales y a la compañía
de las mujeres le hizo perder el reposo y la
salud, provocándole la muerte de 1765.
Antes, sin embargo, Clairaut publicaría
algunos de sus más importantes trabajos.
En 1742 Clairaut presentó a la Academia
de Ciencias un trabajo sobre dinámica
de flui-dos pero, al siguiente año, volvió
a interesarse en el tema por el que es más
conocido, sus contribuciones al estudio sobre
la forma de la Tierra. A propósito de
la figura de la Tierra, estudiaría las
geodésicas de las superficies de revolución,
y facilitaría la solución de algunos
problemas de máximos y mínimos.
En
1743 Clairaut escribió su Teoría
de la figura de la Tierra. El libro es
un estu-dio teórico que se apoya en los
datos experimentales obtenidos en las expediciones
or-ganizadas años antes por la Academia
de Ciencias, y se convirtió en uno de
los principa-les textos para el estudio de la
hidrostática. El libro se basa en ideas
previas de Newton y Huygens, así como
en el trabajo de Maclaurin sobre las mareas,
que desarrolla algunos resultados fundamentales
sobre hidrostática. En el libro se demuestra
que una masa de fluido homogéneo puesta
en rotación alrededor de una línea
recta a través de su cen-tro de masa,
bajo la atracción interna de sus partículas,
adquiere la forma de un esferoi-de. De hecho,
puede decirse que este trabajo de Clairaut trata
de esferoides heterogéneos y contiene
la demostración de su fórmula
para el cálculo de la aceleración
debida a la gravedad en un punto de latitud
l, que viene dada por
,
donde G es el valor de la gravedad ecuatorial,
m es la razón entre la fuerza centrífuga
y la gravedad en el ecuador, y
es
la elipticidad de una sección de meridiano
de la Tierra. En 1849 Stokes probó que
el mismo resultado es cierto cualquiera que
sea la constitu-ción interior o densidad
de la Tierra, siempre que la superficie sea
un esferoide en equi-librio de pequeña
elipticidad.
Impresionado por el poder de la geometría,
como se ponía de manifiesto en los escritos
de Newton y Maclaurin, Clairaut abandonó
el análisis, y su siguiente trabajo,
la Teoría de la Luna, publicada
en 1752, tiene un carácter totalmente
newtoniano. La obra contiene la explicación
del movimiento del satélite que había
ocupado y preocupado previamente a los astrónomos.
En un primer momento, Clairaut la encuentra
tan sor-prendente que está a punto de
publicar una nueva hipótesis como ley
de atracción, hasta que realiza el desarrollo
hasta orden tres, comprobando entonces que el
resultado teóri-co concordaba con las
observaciones. Esta obra fue seguida, en 1754,
por la publicación de varias tablas lunares.
Posteriormente, Clairaut escribió varios
artículos sobre la órbita de la
luna, y sobre cómo los planetas afectan
al movimiento de los cometas, en especial sobre
la trayectoria del cometa Halley. Clairaut predijo
que el cometa Halley llegaría al punto
más cercano al sol el 13 de abril de
1759, aunque realmente el cometa llegó
un mes antes.
En estos dos tratados, Clairaut aplica las matemáticas
al problema de la atrac-ción gravitacional
y a la configuración de la Tierra, lo
que le sitúa en los orígenes de
la teoría del potencial. Su obra Teoría
de la Luna le valió un premio de
la Academia de Ciencias de San Petesburgo, y
es la primera vez que el cálculo infinitesimal
es aplicado al estudio del movimiento lunar,
que también fue estudiado por la misma
época por L. Euler y Jean-le-Rond D'Alembert
(1717-1783). .