Es no sólo el talento matemático
griego por excelencia, sino el científico
más célebre de la Antigüedad.
Su fama nació tanto de sus contribuciones
teóricas, como -o quizá más-
de sus habilidades técnicas en ingeniería
civil y militar, y de la circunstancia de estar
en el lugar y en el momento oportunos (la caída
de Siracusa el año 212, durante la 2ª
guerra púnica entre los romanos y los
cartagineses -a quienes Siracusa se había
aliado dos años antes-), para atraer
la atención de los grandes historiadores
greco-romanos (Polibio, Livio, Plutarco). Mereció
una biografía temprana de Heráclides,
hoy perdida. Pese a su popularidad y a la vez
en aras de ella, las noticias que nos han llegado
de su vida y milagros, heurísticos e
ingenieriles, no son muchas, ni son todas fiables
-véase el panorama crítico que
Knorr ha presentado en [7]. 