Su obra
Su carrera como matemática ocupó
20 de los 81 años de su vida. En 1738
publicó un libro, escrito en latín,
con una colección completa de 190 trabajos
sobre ciencias naturales y filosofía
titulada Proposiciones Filosóficas donde
se recogen exposiciones sobre lógica,
mecánica, hidráulica, elasticidad,
química, botánica, zoología,
mineralogía, astronomía, filosofía,
la mecánica celeste y la teoría
newtoniana sobre la gravitación universal.
Rampinelli animó a María a trabajar
en un libro sobre cálculo diferencial.
Escribió la obra en italiano como un
libro de texto. En 1748 aparecieron sus Instituzioni
Analitiche, fruto de diez años de trabajo,
que había comenzado con 20 años
y terminó antes de cumplir los 30. Fue
su principal obra. Era una recopilación
sistemática, en dos volúmenes
y un total de unas mil páginas. El primer
tomo trataba del conocimiento contemporáneo
en álgebra y geometría analítica,
y el segundo tomo de los nuevos conocimientos
en cálculo diferencial e integral, la
materia que estaba estudiándose en aquella
época.
Fue el primer texto para estudiar el cálculo
diferencial e integral, en el que se trataban
además las series infinitas y las ecuaciones
diferenciales. Incluía muchos ejemplos
y problemas cuidadosamente seleccionados para
ilustrar las ideas, métodos originales
y generalizaciones. Lo había comenzado
como distracción, continuado como libro
de estudio para sus hermanos más jóvenes
y había terminado convirtiéndose
en una publicación importante.
Agnesi, con el dinero de su padre, dirigió
la impresión del libro en su propia casa,
para poder supervisar íntegramente la
operación. Rampinelli le sugirió
que Riccati le podría ofrecer consejo
y contactó con él. El 20 de julio
de 1745 María escribió a Riccati,
que accedió a leer el borrador final
del libro y hacer sugerencias. Riccati contestó
rápidamente a esa primera carta de Agnesi
y prometió pasar el texto a sus dos hijos,
Vincenzo Riccati y Giordano Riccati, que también
podían comentar el trabajo. Una vez que
Agnesi recibió los comentarios de Riccati
de la primera parte del texto, comenzó
a organizar la impresión, mientras las
otras partes eran enviadas. En 1747 le envió
la última parte del libro [7]. El primer
volumen del Instituzioni analitiche ad uso della
gioventú italiana fue publicado en 1748,
mientras Agnesi continuaba escribiendo a Riccati
sobre el material del segundo volumen que fue
publicado al año siguiente. La acogida
fue espectacular:
El informe de una comisión de la Academia
de Ciencias de París comentaba: “Esta
obra se caracteriza por una cuidadosa organización,
su claridad y su precisión. No existe
ningún libro, en ninguna otra lengua,
que permita al lector penetrar tan profundamente,
o tan rápidamente en los conceptos fundamentales
del Análisis. Consideramos este Tratado
como la obra más completa y la mejor
escrita en su género” [10]. Dicha
comisión, que decidió la traducción
y la publicación de esa obra al francés,
estaba formada por D’Alembert, Condorcet
y Vandermonde [3]. Fue traducida a varios idiomas,
y utilizada como manual en las universidades
de distintos países, siendo, incluso
cincuenta años más tarde, el texto
matemático más completo.
El secretario del comité de la Academia
Francesa, aunque le negó el ingreso,
escribió: “Permítame, señorita,
sumar mi homenaje personal a los aplausos de
la Academia entera... No conozco ningún
trabajo de este tipo que sea más claro,
más metódico o más completo
que sus Instituciones analíticas. No
hay ninguno en ningún idioma que pueda
guiar de manera más segura, conducir
con mayor rapidez y llevar más adelante
a quienes desean avanzar en las ciencias matemáticas.
Admiro en particular el arte con el que reúne
usted bajo métodos uniformes las distintas
conclusiones dispersas en las obras de los geómetras,
y a las que han llegado por métodos diferentes”
[1].
Dedicó el libro a la emperatriz María
Teresa de Austria, bajo cuyo reinado estaba
Milán, por lo que la emperatriz la recompensó.
En la dedicatoria María decía:
“Si en algún momento puede excusarse
la temeridad de una mujer, que se atreve a aspirar
a las sublimidades de una ciencia que no conoce
límites, ni siquiera los de la infinitud
misma, ciertamente debería ser en este
período, en el que reina una mujer, ...
En esta época ... toda mujer debería
esforzarse, y empeñarse en promover la
gloria de su sexo”.
El papa Benedito XIV escribió a Agnesi
diciéndole que él había
estudiado matemáticas en su juventud
por lo que podía apreciar que esta obra
otorgaría crédito al país
y a la Academia de Bolonia. Concedió
a Agnesi una medalla de oro y una corona de
piedras preciosas.
María, como hemos visto, fue reconocida
como matemática en su época, y
sin embargo su reputación histórica
fue distorsionada por el hecho de que, en sus
Instituzioni Analitiche, trabajara con la “curva
de Agnesi” o curva sinusoidal versa, “versiera”
en italiano, que significa “virar”,
“girar”, que se tradujo al inglés,
por un error del traductor, John Colson, como
la “bruja de Agnesi”. Colson, profesor
de
Cambridge,
“encontró este trabajo tan excelente
que, a una edad avanzada, decidió aprender
italiano con el único fin de traducir
ese libro y que la juventud inglesa pudiera
beneficiarse de él, como lo hacen los
jóvenes de Italia” [10], tan excelente
juzgaba la obra. Colson tradujo las Instituciones
al inglés hacia 1760, el año de
su muerte. Confundió el término
“versiera” por "avversiera"
que significa bruja, hechicera, (“witch”).
Posteriores traducciones y ediciones han mantenido
el término. Quizás con mala intención
o pretendiendo hacer un chiste sin gracia, ha
quedado así inmortalizada en los libros
de historia de la matemática.
Esta curva, fue discutida por Fermat en 1703
y se ha establecido recientemente que es una
aproximación de la distribución
del espectro de la energía de los rayos
X y de los rayos ópticos, así
como de la potencia disipada en los circuitos
de alta frecuencia de resonancia [3].