Su vida
María Gaetana Agnesi nació en
Milán el 16 de mayo de 1718, hija de
Don Pietro Agnesi Mariami y de Anna Brivio.
En su país, al contrario que en otros
países europeos, sí se aceptaba
que las mujeres recibieran educación,
y ella tuvo una esmerada formación. Fue
una niña precoz y dotada, que con cinco
años hablaba francés, y con nueve,
conocía siete lenguas: italiano, latín,
francés, griego, hebreo, alemán
y español, por lo que recibió
el apelativo de "Oráculo de siete
idiomas".
Su padre, un hombre de talento, rico y cultivado
era, según unos libros, profesor en la
Universidad de Bolonia [1, 4, 5, 8, 9, 10],
aunque según otras fuentes [7], esto
no es correcto ya que se dedicaba al comercio
de la seda con lo que había conseguido
una gran fortuna. Tuvo 21 hijos e hijas, siendo
María, la mayor. D. Pietro se propuso
dar a sus hijos e hijas la mejor educación,
incluyendo una formación científica.
Pudo proporcionarles tutores de la más
alta cualificación. María fue
afortunada pues dirigieron sus estudios: Carlo
Belloni, Francesco Manara, Michele Casati y
el padre benedictino Ramiro Rampinelli, profesor
de Universidad, que cuando llegó a Milán
frecuentó la casa de los Agnesi. Con
la ayuda de Rampinelli estudió el texto
de Reyneau “Analyse demontrée”
(1708). Estudió las matemáticas
de Fermat, Descartes,
Newton, Leibniz, Euler
y de los Bernoulli [10].
A D. Pietro le gustaba mostrar el talento de
sus hijos en las reuniones que organizaba en
sus salones. Muy pronto los sabios y eruditos
y los intelectuales locales, empezaron a asistir
al salón de los Agnesi para oír
las disertaciones de María sobre temas
filosóficos, científicos y matemáticos.
A la edad de nueve años María
estuvo durante una hora, ante una asamblea culta
hablando en latín sobre el derecho de
la mujer a estudiar ciencias y sobre cómo
las artes liberales no eran contrarias al sexo
femenino. María podía disertar
y discutir sobre muchos temas y en diferentes
lenguas. En los intermedios, una de sus hermanas
pequeñas, María Teresa, que componía
música, (compuso dos óperas),
interpretaba con el arpa. Un viajero francés,
De Bosses, describió así una de
esas sesiones que se celebró el 16 de
julio de 1739:
"En la habitación había unas
treinta personas de todos los países
de Europa, colocados en círculo, y María
Agnesi, sola, con su hermana pequeña,
sentada en un sofá. Es una joven de unos
veinte años, ni fea ni bonita, con maneras
sencillas, dulces y afables... El conde Belloni
... hizo una hermosa arenga en latín
a la dama, con la formalidad de una declamación
universitaria. Ella contestó con presteza
y habilidad en el mismo idioma; luego discutieron,
todavía en el mismo idioma, sobre los
orígenes de las fuentes y sobre las causas
del flujo y reflujo que en algunas de ellas
se observa, similar a las mareas del mar. Habló
como un ángel sobre este tema; yo nunca
lo había oído tratar de una manera
que me produjera mayor satisfacción.
Luego el conde Belloni quiso que yo discutiera
con ella sobre cualquier otro tema elegido por
mi, con tal que estuviera relacionado con la
Matemática o la Filosofía Natural
... y discutimos sobre la propagación
de la luz y los colores del prisma. Habló
sobre la filosofía de Newton y es maravilloso
ver a una persona de su edad conversando sobre
temas tan abstractos. Pero todavía estoy
más asombrado de sus conocimientos, y
quizás más sorprendido de oírla
hablar en latín con tanto rigor, naturalidad
y precisión. Loppin conversó luego
con ella sobre los cuerpos transparentes, y
sobre las curvas geométricas tema, este
último, del que no entendí una
palabra... Después la conversación
se hizo general, hablándole cada uno
en su propio idioma, y contestando ella en ese
mismo idioma: pues su conocimiento de las lenguas
es prodigioso. Luego me dijo que lamentaba que
la conversación en esa visita hubiera
adoptado la forma de la defensa de una tesis,
y que a ella no le agradaba hablar en público
sobre esos temas, en los que, por cada persona
que se divertía, veinte se aburrían".
[1, 7].
A los 17 años criticó, de forma
pertinente, el tratado sobre las cónicas
(Traite analytique des section coniques) de
Guillaume François de l’Hôpital,
trabajo que nunca fue publicado pero que circuló
ampliamente en forma privada.
Se comentaba de ella que tenía una concentración
extraordinaria, así como diversas anécdotas
como ésta: Parece ser que María
era sonámbula, y en ocasiones, después
de trabajar intensamente, exhausta, se iba a
dormir dejando un problema sin resolver sobre
el escritorio. A la mañana siguiente,
al despertar, veía que lo había
resuelto mientras dormía. Había
escrito la solución completa y había
vuelto a la cama.
María nunca se casó. En 1739,
a los 21 años, quiso entrar en un convento.
Ante la oposición de su padre, no lo
hizo, pero rechazó toda vida pública,
llevando una existencia retirada y piadosa.
A instancias de su padre decidió quedarse
en casa y consagrarse a las Matemáticas.
El álgebra y la geometría, declaraba,
son las únicas partes del pensamiento
donde reina la paz. Concentró sus esfuerzos
en estudiar libros religiosos y de Matemáticas.
Se considera a María la primera profesora
de universidad [1, 4, 5, 8, 9] ya que en 1748
se encargó de los cursos de su padre
en la universidad y dos años más
tarde, en otoño de 1750, después
de publicar su obra de las Instituciones analíticas,
el Papa le dio el nombramiento para ocupar la
cátedra de matemáticas superiores
y filosofía natural de la Universidad
de Bolonia. (Bolonia pertenecía en esa
época a los Estados Pontificios). El
Papa escribió a Agnesi el 2 de septiembre
de 1750: “En tiempos pasados Bolonia ha
tenido en puestos públicos a personas
de vuestro sexo. Nos parece adecuado continuar
con esa honorable tradición”. "Hemos
decidido que se le adjudique la bien conocida
cátedra de matemáticas...".
Otros autores disienten, diciendo que su padre
no era profesor de Universidad sino comerciante
de sedas [7], y que, aunque ella obtuvo dicho
nombramiento honorífico, nunca enseñó
en la universidad [7, 3]. Dicen que es posible
que Agnesi ni aceptara, ni rechazara este ofrecimiento
[7] pues cuando "en octubre recibió
el decreto papal confirmando su nombramiento,
ya llevaba una vida muy devota y retirada. Aunque
su nombre permaneció en el registro de
la universidad durante cuarenta y cinco años,
nunca fue a Bolonia" [7], y de esta forma
se explica la confusión que aparece en
muchos informes sobre la vida de Agnesi y la
cátedra de matemática.
Agnesi fue presentada al director de la Academia
de Bolonia y a otros tres profesores, siendo
nombrada miembro de la Academia de Ciencias
de Bolonia.
A la muerte de su padre, cuando tenía
34 años, renunció a las Matemáticas,
y consagró sus esfuerzos a la Teología,
a socorrer a pobres e indigentes y a educar
a sus hermanos y hermanas. Dedicó por
completo su vida a hacer obras de caridad viviendo
en total pobreza, ya que dejó toda su
fortuna a los pobres. Dirigió durante
los últimos 28 años de su vida
el hospicio de Trivulzio. Cuando en 1762 le
pidieron que reseñara un interesante
nuevo trabajo del entonces joven matemático
francés Lagrange sobre el cálculo
de variaciones, contestó que tales asuntos
ya no ocupaban su atención. Murió
el 9 de enero de 1799. ..