María
Gaetana Agnesi es una matemática italiana cuya obra más
importante, Instituciones Analíticas, fue traducida a varios
idiomas y utilizada para aprender Matemáticas durante más
de cincuenta años en muchos países de Europa. En
ella trataba con sencillez y claridad temas, tan novedosos entonces,
como el Cálculo Diferencial e Integral. Al final de su
vida era famosa en toda Europa como una de las mujeres de ciencia
más capaces del siglo XVIII. Un cráter de Venus
lleva su nombre en su honor. En la Biblioteca Ambrosiana de Milán
se guardan sus obras inéditas que ocupan veinticinco volúmenes.
Durante el siglo XVIII la Ilustración impulsó el
sapere aude (atreverse a saber) entre las clases acomodadas, aunque
con limitaciones entre las mujeres. La Ilustración no fue
un movimiento homogéneo en toda Europa y en lo que hoy
es Italia tuvo manifestaciones diversas según cada ciudad
estado. No obstante, en los siglos XVII y XVIII, hubo en ese país
un resurgimiento de las mujeres de ciencia: Elena Cornaro Piscopia
fue profesora de Matemáticas en 1678 en la universidad
de Padua; Diamente Medaglia escribió una disertación
sobre la importancia del estudio de las Matemáticas para
las mujeres; María Angela Ardinghelli estudió Matemáticas
y Física en Nápoles; y Laura María Catarina
Bassi se doctoró en filosofía en la universidad
de Bolonia en 1733, donde ocupó una cátedra de física
y publicó trabajos sobre física cartesiana y newtoniana
[4]. Pero la que alcanzó mayor fama fue María Gaetana
Agnesi. ..
Su vida
María Gaetana Agnesi nació en Milán el 16
de mayo de 1718, hija de Don Pietro Agnesi Mariami y de Anna Brivio.
En su país, al contrario que en otros países europeos,
sí se aceptaba que las mujeres recibieran educación,
y ella tuvo una esmerada formación. Fue una niña
precoz y dotada, que con cinco años hablaba francés,
y con nueve, conocía siete lenguas: italiano, latín,
francés, griego, hebreo, alemán y español,
por lo que recibió el apelativo de "Oráculo
de siete idiomas".
Su padre, un hombre de talento, rico y cultivado era, según
unos libros, profesor en la Universidad de Bolonia [1, 4, 5, 8,
9, 10], aunque según otras fuentes [7], esto no es correcto
ya que se dedicaba al comercio de la seda con lo que había
conseguido una gran fortuna. Tuvo 21 hijos e hijas, siendo María,
la mayor. D. Pietro se propuso dar a sus hijos e hijas la mejor
educación, incluyendo una formación científica.
Pudo proporcionarles tutores de la más alta cualificación.
María fue afortunada pues dirigieron sus estudios: Carlo
Belloni, Francesco Manara, Michele Casati y el padre benedictino
Ramiro Rampinelli, profesor de Universidad, que cuando llegó
a Milán frecuentó la casa de los Agnesi. Con la
ayuda de Rampinelli estudió el texto de Reyneau “Analyse
demontrée” (1708). Estudió las matemáticas
de Fermat, Descartes, Newton,
Leibniz, Euler y de los Bernoulli [10].
A D. Pietro le gustaba mostrar el talento de sus hijos en las
reuniones que organizaba en sus salones. Muy pronto los sabios
y eruditos y los intelectuales locales, empezaron a asistir al
salón de los Agnesi para oír las disertaciones de
María sobre temas filosóficos, científicos
y matemáticos. A la edad de nueve años María
estuvo durante una hora, ante una asamblea culta hablando en latín
sobre el derecho de la mujer a estudiar ciencias y sobre cómo
las artes liberales no eran contrarias al sexo femenino. María
podía disertar y discutir sobre muchos temas y en diferentes
lenguas. En los intermedios, una de sus hermanas pequeñas,
María Teresa, que componía música, (compuso
dos óperas), interpretaba con el arpa. Un viajero francés,
De Bosses, describió así una de esas sesiones que
se celebró el 16 de julio de 1739:
"En la habitación había unas treinta personas
de todos los países de Europa, colocados en círculo,
y María Agnesi, sola, con su hermana pequeña, sentada
en un sofá. Es una joven de unos veinte años, ni
fea ni bonita, con maneras sencillas, dulces y afables... El conde
Belloni ... hizo una hermosa arenga en latín a la dama,
con la formalidad de una declamación universitaria. Ella
contestó con presteza y habilidad en el mismo idioma; luego
discutieron, todavía en el mismo idioma, sobre los orígenes
de las fuentes y sobre las causas del flujo y reflujo que en algunas
de ellas se observa, similar a las mareas del mar. Habló
como un ángel sobre este tema; yo nunca lo había
oído tratar de una manera que me produjera mayor satisfacción.
Luego el conde Belloni quiso que yo discutiera con ella sobre
cualquier otro tema elegido por mi, con tal que estuviera relacionado
con la Matemática o la Filosofía Natural ... y discutimos
sobre la propagación de la luz y los colores del prisma.
Habló sobre la filosofía de Newton y es maravilloso
ver a una persona de su edad conversando sobre temas tan abstractos.
Pero todavía estoy más asombrado de sus conocimientos,
y quizás más sorprendido de oírla hablar
en latín con tanto rigor, naturalidad y precisión.
Loppin conversó luego con ella sobre los cuerpos transparentes,
y sobre las curvas geométricas tema, este último,
del que no entendí una palabra... Después la conversación
se hizo general, hablándole cada uno en su propio idioma,
y contestando ella en ese mismo idioma: pues su conocimiento de
las lenguas es prodigioso. Luego me dijo que lamentaba que la
conversación en esa visita hubiera adoptado la forma de
la defensa de una tesis, y que a ella no le agradaba hablar en
público sobre esos temas, en los que, por cada persona
que se divertía, veinte se aburrían". [1, 7].
A los 17 años criticó, de forma pertinente, el tratado
sobre las cónicas (Traite analytique des section coniques)
de Guillaume François de l’Hôpital, trabajo
que nunca fue publicado pero que circuló ampliamente en
forma privada.
Se comentaba de ella que tenía una concentración
extraordinaria, así como diversas anécdotas como
ésta: Parece ser que María era sonámbula,
y en ocasiones, después de trabajar intensamente, exhausta,
se iba a dormir dejando un problema sin resolver sobre el escritorio.
A la mañana siguiente, al despertar, veía que lo
había resuelto mientras dormía. Había escrito
la solución completa y había vuelto a la cama.
María nunca se casó. En 1739, a los 21 años,
quiso entrar en un convento. Ante la oposición de su padre,
no lo hizo, pero rechazó toda vida pública, llevando
una existencia retirada y piadosa. A instancias de su padre decidió
quedarse en casa y consagrarse a las Matemáticas. El álgebra
y la geometría, declaraba, son las únicas partes
del pensamiento donde reina la paz. Concentró sus esfuerzos
en estudiar libros religiosos y de Matemáticas.
Se considera a María la primera profesora de universidad
[1, 4, 5, 8, 9] ya que en 1748 se encargó de los cursos
de su padre en la universidad y dos años más tarde,
en otoño de 1750, después de publicar su obra de
las Instituciones analíticas, el Papa le dio el nombramiento
para ocupar la cátedra de matemáticas superiores
y filosofía natural de la Universidad de Bolonia. (Bolonia
pertenecía en esa época a los Estados Pontificios).
El Papa escribió a Agnesi el 2 de septiembre de 1750: “En
tiempos pasados Bolonia ha tenido en puestos públicos a
personas de vuestro sexo. Nos parece adecuado continuar con esa
honorable tradición”. "Hemos decidido que se
le adjudique la bien conocida cátedra de matemáticas...".
Otros autores disienten, diciendo que su padre no era profesor
de Universidad sino comerciante de sedas [7], y que, aunque ella
obtuvo dicho nombramiento honorífico, nunca enseñó
en la universidad [7, 3]. Dicen que es posible que Agnesi ni aceptara,
ni rechazara este ofrecimiento [7] pues cuando "en octubre
recibió el decreto papal confirmando su nombramiento, ya
llevaba una vida muy devota y retirada. Aunque su nombre permaneció
en el registro de la universidad durante cuarenta y cinco años,
nunca fue a Bolonia" [7], y de esta forma se explica la confusión
que aparece en muchos informes sobre la vida de Agnesi y la cátedra
de matemática.
Agnesi fue presentada al director de la Academia de Bolonia y
a otros tres profesores, siendo nombrada miembro de la Academia
de Ciencias de Bolonia.
A la muerte de su padre, cuando tenía 34 años, renunció
a las Matemáticas, y consagró sus esfuerzos a la
Teología, a socorrer a pobres e indigentes y a educar a
sus hermanos y hermanas. Dedicó por completo su vida a
hacer obras de caridad viviendo en total pobreza, ya que dejó
toda su fortuna a los pobres. Dirigió durante los últimos
28 años de su vida el hospicio de Trivulzio. Cuando en
1762 le pidieron que reseñara un interesante nuevo trabajo
del entonces joven matemático francés Lagrange sobre
el cálculo de variaciones, contestó que tales asuntos
ya no ocupaban su atención. Murió el 9 de enero
de 1799. .
Su obra
Su carrera como matemática ocupó 20 de los 81 años
de su vida. En 1738 publicó un libro, escrito en latín,
con una colección completa de 190 trabajos sobre ciencias
naturales y filosofía titulada Proposiciones Filosóficas
donde se recogen exposiciones sobre lógica,
mecánica, hidráulica, elasticidad, química,
botánica, zoología, mineralogía, astronomía,
filosofía, la mecánica celeste y la teoría
newtoniana sobre la gravitación universal.
Rampinelli animó a María a trabajar en un libro
sobre cálculo diferencial. Escribió la obra en italiano
como un libro de texto. En 1748 aparecieron sus Instituzioni Analitiche,
fruto de diez años de trabajo, que había comenzado
con 20 años y terminó antes de cumplir los 30. Fue
su principal obra. Era una recopilación sistemática,
en dos volúmenes y un total de unas mil páginas.
El primer tomo trataba del conocimiento contemporáneo en
álgebra y geometría analítica, y el segundo
tomo de los nuevos conocimientos en cálculo diferencial
e integral, la materia que estaba estudiándose en aquella
época.
Fue el primer texto para estudiar el cálculo diferencial
e integral, en el que se trataban además las series infinitas
y las ecuaciones diferenciales. Incluía muchos ejemplos
y problemas cuidadosamente seleccionados para ilustrar las ideas,
métodos originales y generalizaciones. Lo había
comenzado como distracción, continuado como libro de estudio
para sus hermanos más jóvenes y había terminado
convirtiéndose en una publicación importante.
Agnesi, con el dinero de su padre, dirigió la impresión
del libro en su propia casa, para poder supervisar íntegramente
la operación. Rampinelli le sugirió que Riccati
le podría ofrecer consejo y contactó con él.
El 20 de julio de 1745 María escribió a Riccati,
que accedió a leer el borrador final del libro y hacer
sugerencias. Riccati contestó rápidamente a esa
primera carta de Agnesi y prometió pasar el texto a sus
dos hijos, Vincenzo Riccati y Giordano Riccati, que también
podían comentar el trabajo. Una vez que Agnesi recibió
los comentarios de Riccati de la primera parte del texto, comenzó
a organizar la impresión, mientras las otras partes eran
enviadas. En 1747 le envió la última parte del libro
[7]. El primer volumen del Instituzioni analitiche ad uso della
gioventú italiana fue publicado en 1748, mientras Agnesi
continuaba escribiendo a Riccati sobre el material del segundo
volumen que fue publicado al año siguiente. La acogida
fue espectacular:
El informe de una comisión de la Academia de Ciencias de
París comentaba: “Esta obra se caracteriza por una
cuidadosa organización, su claridad y su precisión.
No existe ningún libro, en ninguna otra lengua, que permita
al lector penetrar tan profundamente, o tan rápidamente
en los conceptos fundamentales del Análisis. Consideramos
este Tratado como la obra más completa y la mejor escrita
en su género” [10]. Dicha comisión, que decidió
la traducción y la publicación de esa obra al francés,
estaba formada por D’Alembert, Condorcet y Vandermonde [3].
Fue traducida a varios idiomas, y utilizada como manual en las
universidades de distintos países, siendo, incluso cincuenta
años más tarde, el texto matemático más
completo.
El secretario del comité de la Academia Francesa, aunque
le negó el ingreso, escribió: “Permítame,
señorita, sumar mi homenaje personal a los aplausos de
la Academia entera... No conozco ningún trabajo de este
tipo que sea más claro, más metódico o más
completo que sus Instituciones analíticas. No hay ninguno
en ningún idioma que pueda guiar de manera más segura,
conducir con mayor rapidez y llevar más adelante a quienes
desean avanzar en las ciencias matemáticas. Admiro en particular
el arte con el que reúne usted bajo métodos uniformes
las distintas conclusiones dispersas en las obras de los geómetras,
y a las que han llegado por métodos diferentes” [1].
Dedicó el libro a la emperatriz María Teresa de
Austria, bajo cuyo reinado estaba Milán, por lo que la
emperatriz la recompensó. En la dedicatoria María
decía: “Si en algún momento puede excusarse
la temeridad de una mujer, que se atreve a aspirar a las sublimidades
de una ciencia que no conoce límites, ni siquiera los de
la infinitud misma, ciertamente debería ser en este período,
en el que reina una mujer, ... En esta época ... toda mujer
debería esforzarse, y empeñarse en promover la gloria
de su sexo”.
El papa Benedito XIV escribió a Agnesi diciéndole
que él había estudiado matemáticas en su
juventud por lo que podía apreciar que esta obra otorgaría
crédito al país y a la Academia de Bolonia. Concedió
a Agnesi una medalla de oro y una corona de piedras preciosas.
María, como hemos visto, fue reconocida como matemática
en su época, y sin embargo su reputación histórica
fue distorsionada por el hecho de que, en sus Instituzioni Analitiche,
trabajara con la “curva de Agnesi” o curva sinusoidal
versa, “versiera” en italiano, que significa “virar”,
“girar”, que se tradujo al inglés, por un error
del traductor, John Colson, como la “bruja de Agnesi”.
Colson, profesor de
Cambridge,
“encontró este trabajo tan excelente que, a una edad
avanzada, decidió aprender italiano con el único
fin de traducir ese libro y que la juventud inglesa pudiera beneficiarse
de él, como lo hacen los jóvenes de Italia”
[10], tan excelente juzgaba la obra. Colson tradujo las Instituciones
al inglés hacia 1760, el año de su muerte. Confundió
el término “versiera” por "avversiera"
que significa bruja, hechicera, (“witch”). Posteriores
traducciones y ediciones han mantenido el término. Quizás
con mala intención o pretendiendo hacer un chiste sin gracia,
ha quedado así inmortalizada en los libros de historia
de la matemática.
Esta curva, fue discutida por Fermat en 1703 y se ha establecido
recientemente que es una aproximación de la distribución
del espectro de la energía de los rayos X y de los rayos
ópticos, así como de la potencia disipada en los
circuitos de alta frecuencia de resonancia [3]
Bibliografía
[1]. ALIC, M. (1991): El legado de Hipatia. Historia de las mujeres
desde la Antigüedad hasta fines del siglo XIX. Siglo veintiuno
editores. Madrid. pp. 162 - 165.
[2]. ELIF UNLU (1995): María Gaetana Agnesi,
http://www.agnesscott.edu/Iriddle/women/agnesi.htm
[3]. EYCHENNE, E. (1993): Mathématiciennes, ... des inconnues
parmi d’autres. Brochure de l’IREM de Besançon.
[4]. FIGUEIRAS, L.; MOLERO, M.; SALVADOR, A.; ZUASTI, N. (1998):
Género y Matemáticas. Editorial Síntesis.
Madrid. pp. 131 - 137.
[5]. FIGUEIRAS, L.; MOLERO, M.; SALVADOR, A.; ZUASTI, N. (1998):
El juego de Ada. Matemáticas en las Matemáticas.
Proyecto Sur de Ediciones, S. L. Granada. pp. 69 - 78.
[6]. MATAIX, S. (1999): Matemática es nombre de mujer.
Editorial Rubes.
[7]. O'CONNOR, J. J.; ROBERTSON, E. F. (2003): María Gaetana
Agnesi.
http://www-history.mcs.st-andrews.ac.uk/history/References/Agnesi.html
[8]. SMITH, S. (1996): Agnesi to Zeno. Key Curriculum Press. pp.
109 - 110.
[9]. SOLSONA, N. (1997): Mujeres Científicas de todos los
tiempos. Talasa Ed. Madrid. pp. 98 - 99.
[10]. TEE, G. J. (1983): The Pioneering Women Mathematicians.
The Mathematical Intelligencer, Vol. 5, nº 4, pp. 27 –
36.
[11]. TERI, P. (1978): Biographies of Women Mathematicians and
Related Activities. Math Equals. Addison Wesley Innovative Series.
1 La curva de Agnesi
Para definir la curva se considera la circunferencia de centro
(0, a/2) y radio a/2. Sea AB = a un
diámetro de dicha circunferencia, r la recta que
contiene al diámetro AB, u la recta perpendicular
a r que pasa por A, t la recta perpendicular
a r que pasa por B, M un punto que
recorre la circunferencia y s la recta que pasa por M
y A. Sea N el punto de intersección de
las rectas s y t. Entonces:
La curva de Agnesi es el lugar geométrico de los puntos
P que están a igual distancia de la recta u
que el punto M, y a la misma distancia de la recta
r que el punto N, cuando M recorre
la circunferencia.

Por tanto, si P
tiene como coordenadas P (x, y), su abscisa
x coincide con la del punto N (x, a) y su ordenada
con la del punto M. Teniendo esto en cuenta es sencillo
deducir que la ecuación cartesiana de la curva es:
Es una función par, creciente
para x<0 y decreciente para x>0,
por lo que tiene un máximo en el punto (0, a). Tiene a
y=0 como asíntota horizontal. Es una curva
de longitud infinita, pero cuya área bajo la curva es finita
y vale a 2
.
Ecuaciones paramétricas: Si
es el ángulo MAB, entonces x = a·
tg
e y = AM· cos
,
luego y 2 = AM 2 · cos 2
.
Aplicando el teorema del cateto al triángulo rectángulo
AMB se tiene que AM 2 = ay, por tanto
y 2 = ay · cos 2
,
y si y es distinto de cero: y = a · cos
2
.
(Para y = 0, como cos
= 0, también se verifica la ecuación). Luego las
ecuaciones paramétricas son:
y llamando t = tg
se obtiene: x = at; y = a/(1+t 2 ).